«Toda España era una cárcel»
Hoy 18 de Julio hace 90 años del día en que el franquismo dió un golpe de estado a la República Española. Este hecho desencadenó en una guerra cruenta y cruel de venganzas, familias separadas, ajusticiamientos y todo lo peor que le puede pasar a una sociedad.
Han pasado 90 años del alzamiento de Franco y sus secuaces y el pueblo español sigue teniendo una herida abierta que por mucho que unos cuantos fascistas se empeñen en que no se hable de «guerracivilismo», no podemos dejar de hablar, más cuando se asesinaron a padres, hijos, hermanos, esposos, mujeres embarazadas.
El pueblo español fue torturado durante 40 años por una dictadura horrible fascista. La masacre no acabó en la guerra. El bando de los vencidos siguió matando, asediando y torturando en cárceles y en los pueblos.
El poeta Marcos Ana lo dejó escrito en su libro «Decidme cómo es un árbol».
Como diría el periodista Rodolfo Serrano y titularía en un libro: «Toda España era una cárcel».
Seguimos sin abrir cunetas, se siguen muriendo los pocos testigos que quedan y pueden dar fe de lo ocurrido.
Siguen los más de 115.000 desaparecidos. Siguen en nuestra conciencia cientos de miles de muertos.
Nuestros abuelos, niños de guerra, nuestros bisabuelos, ajusticiados. No se puede olvidar.
No se pueden olvidar a los miles de brigadistas internacionales, entre ellos muchos cubanos, que vinieron a morir por la libertad de los pueblos, por el antifascismo.
No olvidamos a Pablo de la Torriente Brau. No olvidamos a la Brigada Lincoln ni al Quinto Regimiento. No olvidamos a todas y todos los que nos ayudaron.
Por eso intentamos desde nuestro internacionalismo proletario y humano devolver la ayuda a los pueblos del mundo.
Sobre todo al cubano. Sangre de nuestra sangre y nosotros sangre de la suya.
Por eso es ofensivo cuando nos atacan. Cuando nos confunden con los colonizadores, con la corona infame y heredera de Franco.
Somos un pueblo humilde, un pueblo herido, un pueblo que no ha podido cerrar sus heridas.
No somos los nietos de los reyes ni de los conquistadores.
Somos los nietos de los que fusilaron en las tapias de los cementerios a media noche.
Lorca sigue desaparecido. Pero Lorca eran TODOS.
Y todos ellos, nuestros muertos, hubiesen estado felices y satisfechos de ver su simiente roja vivir y honrarlos.
Estar con Cuba es estar con la libertad. Es estar del lado correcto de la historia. Es estar en el mismo bando que estuvieron ellos contra Franco, en el exilio, en México, en París, en Moscú. Los topos encerrados 30 años en agujeros en sus casas.
Estar con Cuba es parte de nuestra obligación de rendir homenaje a los nuestros.
Es nuestra esperanza.
Es nuestra lucha por el antifascismo.
Es Patria o Muerte. Venceremos.
Por los nuestros que no pudieron vencer.
AH.
Tomado del perfil de Facebook de Ana Hurtado / Foto: niños huérfanos supervivientes de la guerra camino del exilio.

