Fidel, magisterio y ejemplo
El capítulo cubano de la Red en Defensa de la Humanidad presenta este dossier dedicado al centenario del Comandante Fidel Castro, líder histórico cuya influencia trascendió las fronteras de Cuba y dejó una marca indeleble en el mundo contemporáneo.
Este conjunto de textos enviados por integrantes de la REDH en diferentes países, analiza y profundiza en el magisterio que Fidel ejerció durante décadas, no solo como figura política, sino también como referente ético y social. Exalta el carácter pedagógico de su obra y su capacidad para guiar con el ejemplo.
La vida de Fidel es un testimonio de compromiso, resistencia y liderazgo, elementos que constituyen un legado fundamental para las generaciones presentes y futuras.
Los invitamos a leer este digno y modesto homenaje de 29 autores integrante de la REDH:
Stella Calloni, Argentina; Manu Pineda, España; Carmen Bohorquez, Venezuela; Atilio A. Boron, Argentina; Fernando Buen Abad, México; Marilia E. Guimares, Brasil; Sara Rosenberg, España; Luciano Vasapollo, Italia; Jorge Ángel Hernández, Cuba; Costas Isychos, Grecia; Gabriela Cultelli, Uruguay; Néstor Kohan, Argentina; Alberni Poulot; Cuba; Crispin Kabasele, RDCongo; Irene León, Ecuador; José Ernesto Nováez, Cuba; Ramón Pedregal Casanova, España; Katrien Demuynck y Marc Vandepitte, Bélgica; Ricardo Pose, Uruguay; Judith Valencia, Venezuela; Cyrille Mwauka Masimango, RDCongo; Ali Rojas Olaya, Venezuela; Txema Sánchez, España; Leonid Savin Rusia; Josué Veloz, Cuba; Frank Josué Solar Cabrales, Cuba; Leonel Nodal; Cuba; Jorge Elbaun, Argentina

Siglo de futuro. Por Jorge Elbaum
Nuestros ancestros del futuro cabalgarán tu montura
con la integridad de los átomos que fuiste
en esa fundación de la patria insolente
que rego hasta su último rayo.
Cuando la crueldad quiso medirte la tierra y las palabras
fuiste ostensible revés de la sombra
tren de pocos silencios derrotados
Tu grillo insiste
en la contaminación de los afanes
mientras carga con tu Catrina de enterezas.
Sentido de arcilla fiel, Fidel
piedra del ánimo marcado entre nosotros
carne válida de audacia en la negrura
frente a ese remoto lenguaje de relámpagos.
Hace un siglo la piedad quebró la lápida
pronuncio su intimo tesón de bandera
ahora, con el cataclismo más cercano
nombrarte nos ayuda en la fatiga
Y estos huesos de millones
casi insomnes
rememoran con ternuras de metralla
tus próximas Moncadas figuradas.
Alguien conjeturó la estela que deja una vida
este canto de silencio en lo pendiente.
Desde ahí regresas
Como el jinete que cabalga sus designios
mientras apunta contra el blindaje de la infamia.

Centenario de «El Caballo». Por Leonel Nodal
Ya lo tenemos ahí,
a la vuelta de la esquina,
viene a la velocidad de un rayo,
rasgando el cielo con destellos que alertan a todos los astros.
Avanza sobre los viejos mitos,
los cuentos fosilizados, despejando las cortinas de dudas, miedos y espantos, fantasmas de lo imposible.
A su paso derrumba las prisiones de talentos, enrejados por el persistente "no puedo", la apatía, el desaliento,
la fe perdida en caminos sin salida,
la falta de voluntad,
la carencia de valor para saltar sobre abismos,
que nadie se atrevió a cruzar.
Muy pocos se lo imaginan, pero viene cabalgando brioso,
convencido de triunfar,
ahora que solo lo ven
los partidarios del bien,
los justos, los necesarios
y los imprescindibles
de siempre,
los que entregaron sus vidas sin reparar en dolientes,
madres, padres, hijos, hijas, nietos, ni siquiera las más queridas amantes.
No hay quien detenga su avance de corcel encabritado, sin brida, freno, ni riendas.
No hay planes de retirada, ni repliegues, mucho menos rendición.
Es una fuerza telúrica,
un volcán en plena erupción,
y ya ven...
su reaparición será un grito de alegría,
un recuerdo para siempre
de quienes lo vieron partir.
Mucho más emocionante puede resultar verlo
-por un instante-
a quienes nunca lo vieron actuar en vida,
siempre atento,
incisivo en sus preguntas, respetuoso en su trato,
listo a procurar soluciones o una promisoria respuesta.
Todos los que miren esa noche al cielo, podrán ver el homenaje que le brindarán los astros.
Algo único, increíble, asombroso, fuera de todo presagio.
Solo los sabios, conocedores
de los tiempos del espacio,
lo anuncian con naturalidad:
nada lo podrá impedir,
es algo que está decidido
por las leyes de verdad,
las que valen por el mandato desconocido del movimiento, en el tiempo y el espacio,
del ir y venir de los cuerpos siderales,
los caprichosos cometas
y las enloquecidas estrellas fugaces,
que se lanzan al espacio,
a perderse en el ardor de sus cuerpos gaseosos.
Así dicen los que saben,
los expertos:
la luna, intrépida admiradora,
se interpondrá en el camino del sol,
y por un largo instante,
para asombro de toda la humanidad,
la víspera del Centenario del Comandante,
a quien todo el que lo vio triunfante lo llamó sin titubear
el Caballo,
a solo unas horas de su recordado nacimiento, exactamente el 12 de agosto de 2026, la luna dueña y señora de la nocturnidad,
transformará el día en noche, en un eclipse total de sol,
para que brille mucho más
su impredecible vigencia,
la fuerza de la sorpresa,
frente a la regularidad,
una clave de su destreza
para convertir en victorias estratégicas las adversidades,
las derrotas transitorias
por las que hasta el sol
debe pasar.
Esa misma noche,
la lluvia de meteoros Perseidas llenará el espacio
de estrellas fugaces.
Y por si fuera poco,
un insólito desfile de astros, desde Júpiter hasta el pequeño Plutón,
alborotará al público que a medianoche
saque los telescopios,
los antiguos binoculares,
las cámaras digitales
de la mayor nitidez,
y dejen un testimonio de irrebatible veracidad.
A esas horas, el muy famoso cometa "Diez P Tempel Dos," un antiguo visitante de nuestra atmósfera,
podrá verse desde la Tierra durante todo el mes de agosto, en su fugaz viaje espacial.
No es poco lo que harán los astros este 12 de agosto de 2026,
pero en toda Cuba y en los más recónditos rincones del planeta,
la gente aguardará despierta hasta la medianoche,
para con alegría y el mayor respeto,
celebrar a escala planetaria
el Centenario de "El Caballo", nuestro inmortal Fidel Castro.
LN
Tomado de REDH-Cuba

