Hasta la Victoria Siempre Manuel Cabieses Donoso
Hubo periodistas que informaron. Hubo otros que tomaron partido. Manuel Cabieses Donoso hizo las dos cosas durante más de medio siglo, sin disculparse por ello. Su muerte, a los 92 años, no es solo la pérdida de un hombre: es el cierre de una forma de entender el oficio.
Nacido en 1933, forjó su carrera en la prensa sindical junto a Clotario Blest, histórico presidente de la Central Única de Trabajadores. Desde allí aprendió que el periodismo podía ser una herramienta, no un espejo. En 1965, junto a Mario Díaz, fundó Punto Final con una idea tan simple como radical: agotar los temas que la prensa comercial apenas rozaba, llegar al fondo sin mordaza. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), nunca separó la pluma de la convicción.

El 11 de septiembre de 1973 lo encontró en el centro de la tormenta. El propio Pinochet ordenó por radio, ese mismo día, la detención de todo el personal de Punto Final y la destrucción de sus instalaciones. Dos días después, Cabieses fue arrestado. Pasó dos años en Chacabuco, Melinka de Puchuncaví y Tres Álamos, hasta que una campaña internacional de solidaridad logró su expulsión del país. En el exilio no se detuvo, en 1979 regresó clandestinamente a Chile en el marco de la Operación Retorno del MIR, para seguir combatiendo la dictadura desde adentro.
Con la democracia recuperada, Punto Final volvió a circular —hasta su cierre en 2018— como una de las pocas publicaciones que rehusaron diluirse en los consensos de la transición. La misma coherencia que lo llevó a la cárcel lo sostuvo frente a la comodidad.
Venezuela y Chávez: el periodista que fue entrevistado
Su compromiso rebasó siempre las fronteras chilenas, y Venezuela ocupó un lugar singular en su trayectoria. En julio de 2005, Cabieses viajó a Caracas para entrevistar al presidente Hugo Chávez. Así lo relató: «El escenario fue el piso superior del palacio de Miraflores: un patio que Chávez había convertido en jardín, con una hamaca entre las plantas y un escritorio bajo la sombra de un bohío caribeño, rincón donde el presidente leía, escribía y recibía visitas informales. Desde la calle subían gritos de vendedores y el ruido de los vehículos que perturbaban ese refugio campesino en pleno corazón del poder».

La entrevista deparó algo memorable. Antes de entrar en materia, fue Chávez quien tomó la iniciativa. «¿Cuarenta años cumple Punto Final, Manuel?», preguntó el presidente. Cabieses confirmó. Y Chávez abrió él mismo la conversación sobre la revista, su nombre, su historia y su sentido. El entrevistador fue, por un momento, el entrevistado.
Esa escena resume algo esencial en la figura de Cabieses: su obra había construido una autoridad que trascendía el papel. Punto Final no era solo una publicación; era una referencia política para una generación entera de líderes, militantes e intelectuales latinoamericanos. Que Chávez la conociera y la celebrara en el umbral de una conversación sobre el socialismo del siglo XXI no era un gesto protocolar: era reconocimiento.
Esa misma vocación latinoamericanista lo convirtió en parte activa del proyecto teleSUR desde sus años fundacionales. Para Cabieses, la señal no era un canal de televisión sino una consecuencia lógica de todo lo que había defendido. Una prensa que contara el continente desde adentro, sin pedir permiso.
Un rebelde que no cedió al tiempo
Cuba también marcó su vida. La Revolución Cubana fue, en sus propias palabras, «el acontecimiento más importante del siglo XX en América Latina». El Consejo de Estado cubano le otorgó la Medalla de la Amistad; la Unión de Periodistas de Cuba, la medalla Félix Elmuza. En 2018, el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile le reconoció con el Premio a la Trayectoria en Periodismo y Derechos Humanos.

A los 85 años publicó su Autobiografía de un rebelde. El título no era pose: era descripción. Siguió escribiendo en su blog casi hasta el final, como si el silencio fuera la única derrota que no estaba dispuesto a aceptar.
Lo que deja no es solo un archivo periodístico. Es la demostración, incómoda y necesaria, de que es posible sostener una postura durante nueve décadas sin volverse dogma ni cliché. Eso, en cualquier oficio, es difícil. En el periodismo, es casi un milagro.
Ha partido a sus 92 años el gran compañero periodista, Manuel Cabieses Donoso, fundador de la Redh y muy amigo de Cuba. Un infatigable y ejemplar intelectual orgánico que se jugó por una prensa siempre del lado de los pobres y los oprimidos del campo y la ciudad. Desde su pluma al mando de la revista Punto Final hasta los días de cárcel, tortura y clandestinidad su vida fue una apuesta de consecuencia y valentía.
El periodismo chileno pierde a uno de sus grandes representantes, que estuvo lejos de los reconocimientos públicos que merecía con creces.

En la imagen aparece entregando los últimos números de su revista a solo días del cierre definitivo, el 22 de abril de 2018 en Alameda con San Diego, en momentos que miles de personas marchaban exigiendo No+AFP. Tal vez, ese cuadro retrata toda su valiosa trayectoria (Por cierto lo saludé con un fuerte abrazo)
Hasta siempre querido Manuel.
Con información de teleSUR / Foto de portada: cortesía

