Fidel y la guerra no convencional: una alerta temprana sobre el asalto a la conciencia
Autor: Raúl Antonio Capote
Mucho antes de que términos como fake news, posverdad o guerra cognitiva inundaran los debates públicos, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, desentrañó con precisión los mecanismos de dominación que las grandes potencias desplegarían a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
No se trataba de una oposición al desarrollo tecnológico, la preocupación de Fidel por su crecimiento en Cuba es un hecho innegable –impulsó la primera computadora cubana, fundó la Universidad de las Ciencias Informáticas, creó los Joven Club de Computación–, etc.
Fue una advertencia visionaria: preveía que el ciberespacio se convertiría en el principal campo de batalla de una guerra silenciosa dirigida a colonizar las mentes.
El líder cubano concibió internet como un terreno en disputa. Por un lado, reconoció su potencial emancipador: «Internet es un instrumento revolucionario que permite recibir y transmitir ideas, en las dos direcciones, algo que debemos saber usar», expresó el 3 de febrero de 2012, en la presentación del libro Guerrillero del Tiempo.
Sin embargo, años antes, en pleno auge del control cibernético, ya había lanzado una señal de alarma que hoy resuena con fuerza: «Internet puede ser utilizada con las peores intenciones del mundo, como lo proyectan la cia y el Pentágono».
Así advirtió en diciembre de 2006, cuando Washington anunciaba la creación del Comando Especial de la Fuerza Aérea para el Ciberespacio. Esta dualidad define el eje central de su
pensamiento: la red de redes no es el enemigo, sino el uso que el imperialismo estadounidense y sus aliados harían de la misma.
La denuncia más profunda que realizó se enfocó en la técnica de manipulación sicológica masiva. En su discurso del 17 de noviembre de 2005, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Fidel estableció una diferencia clave que explica la eficacia de la guerra no convencional contemporánea:
«Cuando surgieron, los medios de difusión masiva se apoderaron de las mentes y gobernaban no solo sobre la base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar».
Esta tesis revela que el objetivo del adversario no es simplemente desinformar, sino anular el pensamiento crítico mediante la repetición de consignas que se instalan en el subconsciente colectivo.
En el mismo discurso, Fidel ilustró el mecanismo con un ejemplo descarnado: «porque ya te crearon reflejos: “Esto es malo, esto es malo; el socialismo es malo, el socialismo es malo”, y todos los ignorantes y todos los pobres y todos los explotados diciendo: “El socialismo es malo.” “El comunismo es malo”, y todos los pobres, todos los explotados y todos los analfabetos repitiendo: “El comunismo es malo”».
La repetición incesante de estos mensajes, hoy amplificada por las redes sociales y los algoritmos, constituye la esencia de la guerra no convencional y su asalto descarnado a la conciencia.

ROBÓTICA Y COMPLEJO MILITAR-INDUSTRIAL: LA DESHUMANIZACIÓN DE LA GUERRA
La advertencia del Comandante en Jefe alcanzó su máxima expresión cuando incorporó al análisis el papel del complejo militar-industrial. En su reflexión El imperio y los robots, del 19 de agosto de 2009, denunció que mientras mil millones de personas pasaban hambre, Estados Unidos dedicaba el 42 % del gasto militar mundial a desarrollar «tecnologías para matar».
La pregunta que formuló entonces mantiene una vigencia impresionante: «Si los robots en manos de las transnacionales pueden reemplazar a los soldados imperiales en las guerras de conquista, ¿quién detendrá a las transnacionales en la búsqueda de mercado para sus artefactos?».
Esta deshumanización de la guerra –el soldado sustituido por el dron, el algoritmo o el robot– se entrelaza con la guerra sicológica, pues convierte la destrucción en un acto aséptico y distante, mientras se manipula la percepción pública para justificarla.
Cualquier duda ver el papel desempeñado por Maven, la alianza: Pentágono, Palantir, Claude y Antropic en las agresiones a Venezuela e Irán.
EL «IMPERIALISMO DEL CONOCIMIENTO» COMO ESTRATEGIA INTEGRAL
Ahora, las denuncias de Fidel sobre la guerra no convencional confluyen en un diagnóstico integral: lo que él denominó «el imperialismo del conocimiento».
Se refiere al «principal frente de batalla de la guerra imperialista», como sostuvo en reiteradas intervenciones. El objetivo final es quebrar la voluntad soberana de los pueblos sin necesidad de disparar un solo proyectil, sustituyendo la invasión militar por la subversión cultural y la manipulación informativa.
En 2017, el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, refrendó esta visión ante la Asamblea Nacional, al reiterar que las enormes inversiones del Gobierno estadounidense buscaban «perfeccionar las herramientas de la llamada “guerra no convencional”» para provocar la desestabilización y la restauración capitalista en la Isla.
De este modo, la alerta temprana de Fidel se convirtió en doctrina de Estado y en una clave de lectura indispensable para comprender las tensiones geopolíticas del siglo XXI.
En tiempos en que las redes sociales amplifican los reflejos condicionados, los algoritmos segmentan la desinformación y los drones sustituyen a los soldados, sus palabras adquieren la urgencia de una profecía que fue, ante todo, un llamado a la resistencia desde el conocimiento y la verdad.
Tomado de Granma

