Cuba

Bruno Lonatti: conversación camino hacia Cuba

Por Pablo Mercau.

En diálogo con Informe de Pájaros, el dirigente de la Federación Juvenil Comunista, Bruno Lonatti, analizó la situación actual en Cuba en el marco del recrudecimiento del bloqueo estadounidense, describió el impacto de la crisis energética en la vida cotidiana y destacó las iniciativas de solidaridad internacional, como la campaña de envío de paneles solares impulsada desde Argentina.

La escena tiene algo de urgencia y de símbolo. Del otro lado de la comunicación, con el ruido inevitable de un aeropuerto de fondo, Bruno Lonatti habla mientras espera embarcar.

“Estoy justo en la puerta de embarque para ir hacia La Habana”, dice, casi sin tiempo, como si la geografía y la política se superpusieran en un mismo movimiento. Entrega las valijas, pero, como le señalan desde el estudio, no las convicciones.

La charla, en Informe de Pájaros por Radio Con Aguante, se arma entre las voces de Solana López, Jorge Kreyness y Pablo Mercau. El eje del diálogo rápidamente se corre hacia el Caribe, hacia una isla que, en 2026, volvió a instalarse en el centro de la escena internacional.

Lonatti no está viajando por primera vez. Viene de una estadía reciente en Cuba y ahora regresa para participar del coloquio internacional Patria. Entre un viaje y otro, hay una experiencia que condensa buena parte de su relato: el “convoy Nuestra América”, una iniciativa que reunió a más de 600 militantes y activistas de todo el mundo.

“Estuvimos en Cuba alrededor de 15 días en el marco del convoy Nuestra América”, cuenta. Y detalla la dimensión logística y política de esa acción: delegaciones que llegaron en vuelos desde distintos puntos del planeta, pero también “tres embarcaciones que arribaron a La Habana en los días 24 y 28 de marzo”, con una carga que no es menor en el contexto actual: “más de 30 toneladas de asistencia humanitaria en un momento muy crítico para el pueblo de Cuba”.

El cálculo del bloqueo contra Cuba

Si hay un hilo conductor en su diagnóstico es la idea de intencionalidad. Lonatti no describe la crisis como un fenómeno aislado o espontáneo, sino como el resultado de una estrategia.

“Al llegar a La Habana hemos visto un contexto de crisis muy agudo, muy complejo”, señala. Y enseguida pone el foco en un punto concreto: la energía. “Se visibiliza sobre todo en la falta de combustible, una falta de combustible que ha provocado una escasez general”.

A partir de ahí, su explicación es casi pedagógica, como si buscara traducir en términos cotidianos lo que define como un “cálculo político” del gobierno de Estados Unidos: “escasez de combustible va a provocar una limitación muy grande en la producción y si no hay producción, tampoco va a haber oferta y si no hay oferta, obviamente va a haber escasez”.

“Ese es el cálculo político, el cálculo económico”, insiste, para luego ubicar en ese marco las iniciativas de solidaridad internacional. El convoy, dice, fue una forma de “ir combatiendo” ese escenario en las últimas semanas, junto con lo que define como rasgos persistentes del pueblo cubano: “la resistencia, la gallardía y el sentido de victoria”.

Solidaridad organizada

La conversación deriva entonces hacia una pregunta práctica: qué puede hacerse desde afuera. La respuesta de Lonatti no es abstracta. Hay una campaña en marcha, con objetivos concretos.

“Actualmente hay una campaña continental que es apoyada y lanzada por la Red Continental de Solidaridad con Cuba”, explica. El objetivo es claro: el envío de paneles solares a la isla.

No se trata solo de asistencia puntual, sino de intervenir en el mismo punto que, según su diagnóstico, estructura la crisis. “Es una campaña que tiene que ver con romper este cálculo económico que estábamos hablando antes”, dice. Y amplía: apunta a fortalecer la generación eléctrica, en línea con un plan del propio país que busca cubrir “alrededor del 30% de la necesidad solamente con energías renovables, sobre todo con la energía solar”.

La mecánica también es precisa: donaciones canalizadas a través de la Casa de la Amistad Argentino-Cubana, que luego se traducen en equipamiento para sectores definidos como prioritarios. “Van a llegar en forma de paneles solares hacia la población cubana, sobre todo a lo que ellos determinan como actividades esenciales: estamos hablando de escuelas, hospitales y de determinadas plantas y sectores fundamentales de la economía”.

Desde el estudio, Kreyness aporta un dato que refuerza el alcance de la iniciativa: la campaña ya ronda los 90 millones de pesos recaudados, con aportes de distinta escala, “desde los 5000 pesos hasta otros de mayor envergadura”. Y agrega un destino concreto: el hospital 10 de Octubre, en La Habana, además de otros puntos que definan las autoridades cubanas.

Lonatti recoge esa información y la inscribe en un marco más amplio: “Es también una épica de los pueblos”, afirma. Una respuesta colectiva frente a lo que describe como un “momento de ahogo, de acoso extremo”.

Bruno Lonatti y Cuba como singularidad

En ese punto, su discurso se vuelve más conceptual. No solo describe una coyuntura, sino que intenta ubicar a Cuba en una narrativa histórica.

“La Revolución Cubana es una singularidad histórica”, sostiene. Y desarrolla esa idea en términos de excepción: “en el cálculo político, en el cálculo económico, Cuba, una nación bloqueada durante más de seis décadas, no debería existir”.

Bruno Lonatti junto a Miguel Díaz-Canel, presidente de la República de Cuba.

La enumeración que sigue busca reforzar ese carácter excepcional: “jamás un pueblo oprimido de la América Latina podría haber repelido invasiones militares de los Estados Unidos”. Sin embargo, para Lonatti, Cuba lo hizo, y esa experiencia la convierte en algo más que un caso nacional.

“Se convierte en momentos como estos, con su resistencia, en el faro de los pueblos libres del mundo”, afirma. Pero también en “un foco de la resistencia” y en “un horizonte de futuro posible” que, según sus palabras, “nos enamora y nos obliga a tomar acción”.

Unidad en la crisis

La entrevista entra entonces en un terreno más sensible: la percepción interna dentro de la isla. Las preguntas apuntan a un fenómeno conocido en otros momentos de crisis: el cruce entre dificultades materiales, descontento social y operaciones de desinformación.

Lonatti responde desde su experiencia reciente, apelando a lo que define como un “olfato militante” pero también comunicacional. Su método, dice, fue buscar “la fuente originaria”, hablar con “el ciudadano de a pie”.

Lo que encontró lo sorprendió: “como nunca en estos cinco años en los que he viajado para allí, he visto una conciencia del momento histórico increíble”.

Ese diagnóstico incluye un dato que considera central: la reconfiguración de las críticas internas. “Gente que hace poquitos años por ahí tenía críticas muy duras al gobierno, hoy en día las deja de lado para plantear un sentido de la unidad”, explica.

Desde el estudio, la idea se sintetiza en una fórmula que Lonatti convalida: la existencia de críticas, pero “cubanas”, sin apertura a una intervención externa. Él lo confirma con un “sin duda” y suma un ejemplo que considera emblemático: el del trovador Silvio Rodríguez.

“Ha tenido críticas duras con algunas cuestiones coyunturales del gobierno cubano”, reconoce. Pero frente a la posibilidad de una intervención estadounidense, “no lo dudó y pidió directamente su AKM, su fusil de combate”.

Para Lonatti, esa escena resume un clima más general: diferencias internas que, en un contexto de amenaza externa, quedan subordinadas a un “sentido de combate y de resistencia”.

Antes del 1° de Mayo en La Habana

El viaje en curso tiene también una dimensión simbólica. Aunque no llegará a quedarse para el 1° de Mayo, Lonatti participará de los días previos, que define como igualmente significativos.

Desde el estudio, la despedida mezcla formalidad y complicidad. Queda abierta la invitación a retomar la conversación a su regreso, incluso en el estudio. También el reconocimiento a otro frente de intervención: las redes sociales, donde Lonatti libra “una batalla muy a tono de esta época”.

Él responde con un agradecimiento breve, apurado por el embarque. La comunicación se corta, pero la escena se completa con una recapitulación en estudio: la figura de Lonatti, su pertenencia a la Federación Juvenil Comunista, su participación en una “movida internacional de solidaridad” que califican como “espectacular” en función del nivel de agresión que atribuyen a Estados Unidos.

Y, sobre todo, el recordatorio práctico que atraviesa toda la entrevista: la posibilidad de colaborar desde Argentina.

Un alias bancario —pico.dama.clima—, de una cuenta del Banco Credicoop, una red de solidaridad que traduce aportes individuales en infraestructura energética.

La crónica cierra, así, como empezó: con la idea de movimiento. Un dirigente que habla desde un aeropuerto, una isla en crisis, una red de apoyos que se activa a escala continental. Entre todo eso, una definición que sintetiza su mirada: “una épica de los pueblos” frente a un escenario de asedio.

Tomado de Puro Contenido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *