Afganistán: Niñas y mujeres sin derecho a la educación secundaria y superior

Por Patricia María Guerra Soriano / Colaboración especial para Resumen Latinoamericano

No tengo ganas de abrir la boca

¿Qué debo cantar?

Yo, odiada por la vida,

No hay diferencia entre cantar y no cantar

¿Por qué debo hablar de la dulzura

Cuando siento tanta amargura?

Oh, el festín del opresor

Me tocó la boca

Fragmento del poema “No deseo abrir la boca”, de la poeta afgana Nadia Anjuman (1980-2005)

Las niñas y mujeres de Afganistán vuelven a quedarse sin derecho a la educación en niveles superiores de enseñanza desde que, este viernes, los talibanes anunciaron la reapertura de las aulas y madrasas solo para los adolescentes afganos.

¿Dónde quedan los anuncios del régimen talibán cuando a su regreso al poder alegó una mayor integración de las mujeres en la sociedad? Esas declaraciones no fueron más que fachadas dolorosas de un fundamentalismo radical que trata a las mujeres como objetos manipulables, las confina a las paredes de su hogar y las silencia tras el vergonzoso burka que parece imposible en pleno siglo XXI.

De acuerdo con el gobernador talibán de Helmand, en entrevista con Associated Press (AP), las estudiantes de esa región podrán asistir a las escuelas hasta el sexto y séptimo grado solo “vistiendo la ropa islámica aceptada por la ley Sharia”, el código de conducta que rige la cotidianidad musulmana.

La directora de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Audrey Azoulay, manifestó su “profunda preocupación” por la reciente decisión talibana. De ahí que exigiera este domingo, en un comunicado a los responsables del anuncio, que aclaren la situación y reabran los centros para todos los estudiantes afganos, “niños y niñas por igual”.

El derecho a la educación de todos los alumnos, en particular de las niñas-añadió-debe defenderse en este momento crítico. Es igualmente importante que todas las profesoras puedan volver a los colegios para enseñar y proporcionar un entorno de aprendizaje seguro e incluyente para los niños de Afganistán.

Desde esta perspectiva, advirtió de las consecuencias “irreversibles” de impedir el acceso igualitario a la educación que, particularmente, expone a las niñas a riesgos como el matrimonio infantil y el fomento de la desigualdad entre ambos géneros desde edades tempranas.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), antes de la pandemia y la toma del país por parte de los talibanes, más de cuatro millones de menores, del cual el 60 por ciento eran niñas, no acudían a las escuelas. Aunque en las últimas dos décadas, las matrículas escolares de niñas y adolescentes aumentaron de un millón a casi diez millones, el regreso del régimen fundamentalista representa un retroceso para el derecho a la educación de las afganas.

Foto de portada: El español

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