Agresión contra Cuba, la música insólita de los despistados y los sodados de PlayStation
Por Raúl Antonio Capote* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
La política agresiva de Estados Unidos contra Cuba data de siglos, comenzó junto con sus apetencias expansionistas, nacidas incluso antes de convertirse en un Imperio.
Por supuesto, esa política se agravó una vez que Cuba se convirtió en una nación libre e independiente y eligió el camino del socialismo para construir una sociedad justa y próspera.
Leía en estos días el controvertido el memorándum de Breckenridge, atribuido a JC Breckenridge, Subsecretario de Guerra de los Estados Unidos en 1897, digo controvertido porque los historiadores no se ponen de acuerdo sobre su autenticidad, pero, se parece tanto a lo que siempre se han trazado como estrategia contra la Mayor de las Antillas, que no deja mucho lugar a dudas.

Universidad George Washington.
Decía entre otras cosas el detestable documento “debemos limpiar el país, incluso si esto significa usar los métodos que la Divina Providencia usó en las ciudades de Sodoma y Gomorra (…) destruir todo dentro del rango de fuego de nuestros cañones. Debemos imponer un duro bloqueo para que el hambre y su constante compañera la enfermedad, socaven a la población pacífica y diezmen al ejército cubano”
Si, leemos años después el Memorándum del Subsecretario Adjunto de Estado para Asuntos Interamericanos Lester Mallory, al Subsecretario Adjunto de Estado para Asuntos Interamericanos, Roy Richard Rubottom, Jr., fechado en Washington, el 6 de abril de 1960, asumimos las semejanzas de inmediato.
“La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No existe una oposición política efectiva. El único medio previsible para alienar el apoyo interno es a través del desencanto y la desafección basados en la insatisfacción y las dificultades económicas”
Mallory aboga por una serie de medidas punitivas diseñadas para privar a Cuba de dinero y suministros, reducir los salarios reales, y provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.
Pero qué decir del Bloqueo Económico Comercial y Financiero contra la Isla que dura más de 60 años, reforzado constantemente con nuevas medidas coercitivas, del estricto cerco petrolero que no permite la llegada de combustibles.
El presidente de Estados Unidos, Donald John Trump, en enero de 2026, firmó una orden ejecutiva en la que declara que las acciones y políticas del Gobierno de Cuba constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de su país.
Trump, autorizó la creación de un nuevo régimen arancelario que permitiría imponer aranceles adicionales a países extranjeros que suministren directa o indirectamente petróleo a Cuba, limitando su acceso a recursos energéticos clave.
Qué decir de la reciente orden ejecutiva del gobierno de Estados Unidos dictada el 1ro de mayo que impone sanciones severas con el objetivo de hacer colapsar sectores clave de su economía y forzar un cambio político.
Energía, defensa, minería y servicios financieros, la orden bloquea cualquier propiedad estadounidense vinculada a estos sectores en Cuba y constituye una real persecución financiera, pues bancos de terceros países que operen con entidades cubanas, arriesgan a perder acceso al sistema financiero estadounidense.
Estas medidas pueden impedir el arribo a Cuba de todo, desde una pieza para una termoeléctrica, un panel solar, hasta un medicamento que decida la vida de un niño o un anciano enfermo. Son tácticas de muerte, es un genocidio en regla, contra un país que su única culpa es pretender ser libre, soberano, digno.
Como si no bastara esta política de muerte, promueven en la Mayor de las Antillas, mediante bien afinadas herramientas de guerra psicológica, protestas contra el gobierno, manipulan a la opinión pública cubana, haciendo ver a la gente que su asesino, es el benefactor y que el gobierno revolucionario que encabeza la resistencia, es el verdugo.
Así, la política yanqui, viene acompañada del más cojudo y cobarde concierto de recriminaciones, de quienes confunden al enemigo o mejor sería decir se dejan confundir.
Cuando ese enemigo nos deja sin combustibles y el calor y la oscuridad agobia hay que recordar a los autores del Breckenridge, a los Mallory, a los Donald Trump y compañía, a Marco Rubio, si contra alguien hay que “tocar calderos” es contra esa tropa inhumana.
Esa “música” infame se pierde entre el esfuerzo de la inmensa mayoría, son pocos los irresponsables y muchos los que trabajan por el bienestar de todos, los que defienden la obra de años de soberanía y dignidad.
Qué decir de los que, bajo la falda del Tío Sam, gritan desaforados por los misiles que darán muerte a cientos, quizás miles de niños, ancianos, hombres y mujeres, no hablamos de gente que les son extrañas, se trata de sus padres, madres, hijos, primos, amigos.
No vale la pena calificar a los desnaturalizados que piden desde aquí la intervención “quirúrgica”, como si algo así fuera posible, como si lo misiles tuvieran el olfato necesario para identificar y matar patriotas, dejándoles vivos a ellos, cómo si desatar una guerra fuera cosa de video juegos o de combates de Internet.
Fuentes:
Oficina del Historiador, Servicios de Conocimiento Compartido, Oficina de Administración del Departamento de Estado de los Estados Unidos, history@state.gov
Archivo de Seguridad Nacional, Suite 700, Biblioteca Gelman,
Universidad George Washington.
(*) Escritor, profesor, investigador y periodista cubano. Es autor de “Juego de Iluminaciones”, “El caballero ilustrado”, “El adversario”, “Enemigo” y “La guerra que se nos hace”.

