Fidel Castro Ruz y la agresión militar contra Cuba (II y final)
Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
Sobre la ética de la lucha, el líder pone las reglas del combate patrio: “Estoy hablando de cosas limpias, porque jamás, dentro de los medios de lucha, nosotros contemplamos lo inmoral. Nunca serán procedimientos que estén contra nuestra ética y contra nuestros principios. Porque, ¿desde cuánto tiempo estuvieron planeando asesinarme?, y sin embargo por la mente de ningún cubano, en este país, pasó jamás la idea de responder con un plan de asesinato del Presidente de Estados Unidos… Se sabe la historia. Eso no está de acuerdo con nuestra ética. Tampoco es político hacer eso. Usted, frente a los problemas, defiéndase. La batalla esa hay que ganarla dificultando que ellos alcancen los objetivos en lo político también, lo otro puede ser un disparate”.
Al referirse al enfrentamiento al terrorismo, planteó: “Hoy la atención nuestra se concentra en la lucha contra el terrorismo, en la lucha contra el espionaje”.
En otro momento explicó su concepto universal del terrorismo, al dar una lección de ética: “Hubo decenas de operaciones contra nosotros que dieron lugar a miles de sabotajes y actos de terrorismo, que costaron montones de vidas. Bandas armadas, guerra sucia, que nos costaron más vidas que la propia guerra nuestra. Hubo también aquel atentado en 1976 contra un avían civil cubano que estalló en el aire. Y todos murieron. Están las fotos de un millón de personas protestando. Y el autor de ese crimen, un terrorista intencional convicto y confeso, Luis Posada Carriles, ha sido acogido en marzo de 2005 en Estados Unidos. En plena pretendida «guerra contra el terrorismo intencional» le han dado asilo a uno de los más grandes terroristas intencionales. ¿Habrá acaso dos terrorismos? ¿El bueno y el malo?
Añadió: “Nosotros condenamos sin vacilaciones el crimen del 11 de septiembre. Y hemos reiterado nuestra condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones. El gobierno de Estados Unidos ha incluido cínicamente a Cuba entre los «países que propician el terrorismo», pero Cuba no permitirá que su territorio sea utilizado jamás en acciones terroristas contra el pueblo de los Estado Unidos o de cualquier otro país. Y condenamos también el terrorismo de Estado. Le hemos propuesto al gobierno de Estados Unidos la adopción de un programa de lucha contra el terrorismo que ellos rechazaron”.
Al ser preguntado sobre su valoración del terrorismo, enfáticamente, expresó: “Yo estoy de acuerdo en que el terrorismo es una de las más graves amenazas del mundo actual. Pero considero que la humanidad enfrenta otras amenazas de enorme gravedad: la destrucción acelerada del medio natural y de las condiciones misma para la supervivencia de la especie, la profundizaci6n de la pobreza, la insalubridad, el hambre, de incontables millones de seres human os en el mundo…, hay muchos otros problemas serios en nuestro mundo de hoy aparte del problema del terrorismo”. “En lo que respecta al terrorismo, la administración norteamericana habla constantemente de «guerra mundial contra el terrorismo», pero yo sería muy cuidadoso al emplear el concepto de terrorismo. Porque una cosa son los atentados de Nueva York, de Madrid, de Londres u otros, y la necesaria lucha contra esos actos abominables, y otra es que, sobre la base de esa legitima preocupaci6n, se produzcan algunas extrapolaciones dudosas”.
Estos pensamientos del líder cubano, se producen durante la administración de George W. Bush, quien tomó como pretexto los terribles actos terroristas del 11 de septiembre de 2001, para justificar sus planes intervencionistas. “Pienso que son muy perjudiciales a la causa que pretenden servir. Aunque debo añadir que la violencia se utiliza de parte y parte. Las autoridades constituidas utilizan, a su vez, bastante violencia, bastantes métodos represivos, en muchas partes, represiones muy sangrientas, y a ellas nadie les llama terroristas, hagan lo que hagan. “Vivimos en tiempos difíciles… Hemos escuchado, no hace mucho, palabras y conceptos escalofriantes. En el discurso pronunciado en junio del 2002, en la academia militar de West Point, el presidente de Estados Unidos declar6 textualmente a los militares, le cito: «Nuestra seguridad requerirá que transformemos a la fuerza militar que ustedes dirigirán en una fuerza militar que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo.» Ese mismo día proclam6la doctrina de la «guerra preventiva y sorpresiva», algo que jamás hizo nadie en la historia política del mundo. Meses después, al referirse a la acción militar contra Irak, afirmo:»…si nos obligan a la guerra, vamos a luchar con el pleno poderío de nuestras fuerzas armadas». “Quien esto declaraba no era el gobierno de un pequeño Estado; era el jefe de la potencia militar más poderosa que jamás existió, poseedora de miles de armas nucleares suficientes para liquidar varias veces la poblaci6n mundial, y de otros temibles sistemas militares convencionales o de destrucci6n masiva. Según el señor Bush, eso somos: «Oscuros rincones del mundo». Así y en algunos a los países del Tercer Mundo. Nunca nadie nos definió así ni lo hizo con más desprecio. Antiguas colonias de potencias que se repartieron y saquearon el mundo durante siglos, hoy constituimos el conjunto de países subdesarrollados.” Con este mismo desprecio se pronuncia la actual administración, también republicana, que subestima al pueblo cubano y su capacidad de resistir y vencer, que ha demostrado enfrentar todos los ensayos para someterlo.
Sobre la guerra que se le quiere imponer a un pequeño país, digno, estoico y ejemplo mundial el líder hace más de 20 años, sembró palabras proféticas: “En el Consejo de Seguridad, Estados Unidos volvi6 a anunciar que se reservaba el derecho de decidir por su cuenta atacar en el futuro a otras naciones. Y en violaci6n del espíritu y de la letra de la Carta de las Naciones Unidas, se habla ahora de «guerra preventiva».
Estados Unidos, ha fabricado a diario pretextos sucesivos para justificar, si fuese necesario, eliminar una amenaza inusual y extraordinaria, como también ha urdido, el supuesto peligro que representa una nación, una cultura y una ideología, con las cicatrices de más siete décadas de agresiones, queremos la paz, pero si imponen la guerra, no será una inmolación inútil, habrá combate.
- Se han utilizado fragmentos que aparecen en el libro Cien Horas con Fidel, del periodista Ignacio Ramonet
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

