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La dignidad frente al fascismo

Tributo al presidente Salvador Allende a 53 años del golpe de estado en Chile

Por Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano-Cuba.

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973.

La Habana, 11 de septiembre de 2026.- Cada 11 de septiembre se recuerda la valentía de un hombre que miró fijo a los ojos del monstruo, el fascismo. La bravía del presidente de Chile Salvador Allende frente al golpe de estado dirigido por la CIA en el año 1973, para evitar que la justicia social se esparciera por Latinoamérica. No podía crecer el ejemplo de Cuba en una región que según Monroe, es tierra de los Estados Unidos de América

En honor al compromiso con su pueblo, Allende no entregó su vida a la traición. El último aliento, con la certeza de morir, el presidente le habló a los hombres y mujeres del futuro, palabras premonitorias a las tristes páginas que escribió el fascismo en la historia de su patria bajo la sangrienta dictadura de Pinochet.

Este 11 de septiembre no hubo un homenaje oficial en Chile para recordar al presidente Allende.

El fascismo renace y celebra victorias en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Crece la xenofobia, el racismo, la esclavitud moderna del consumo, el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías que involucionan la capacidad de análisis y creatividad del ser humano. Crece el crimen organizado por los capos genocidas del siglo XXI y no existe una ley que salve a la humanidad de ellos.

El 3 de enero del 2026, día en que los EE.UU invadió ilegalmente a Venezuela y secuestraron al presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, ese día recordé a Allende.

 Ese día, la humanidad quedó desamparada de las leyes que se fundaron sobre sangrientas guerras para protegernos de genocidios como el que sufrió Europa ocupada por el nazismo alemán, o la guerra en Vietnam, el atroz crimen de Ruanda, el primer genocidio televisado en vivo, -a través de internet- en la Franja de Gaza…

Ese día, -el 3 de enero-, murieron las organizaciones que no han logrado nada por salvar a Palestina y no detienen el bloqueo que asfixia la vida de los cubanos y cubanas con las herramientas más crueles y antiguas del fascismo. El hambre como instrumento de guerra, es el crimen que repudiamos cuando recordamos los campos de concentración nazis y hoy comete a diario los Estados Unidos con el bloqueo a la vida en Cuba.

El 11 de septiembre de 1973 la humanidad no solo presenció un golpe de estado, fue testigo de ver a la dignidad humana frente al fascismo. Allende nos deja ese legado. Hoy el llamado es a defender a la esperanza y el futuro de la humanidad, incompatible con la proliferación de la derecha fascista en tierra de humildes y obreros.

El escritor e intelectual cubano Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas, recuerda en una publicación por esta memorable fecha: “Este 11 de septiembre, en otro aniversario del golpe fascista contra Allende gestado por la CIA, la ultraderecha chilena y militares traidores, circulan noticias sobre un programa de TV en que el presidente Kast afirma, sonriente, que hubiera votado hoy por un genocida como Pinochet.

Una vergüenza e irrespeto a las víctimas y familiares de la dictadura de Pinochet, de los crímenes que aún retumban en las paredes de La Moneda y las avenidas de Santiago.

«Llegan también desde Asturias imágenes de la paliza brutal que propinó una horda violenta a dos jóvenes antifascistas y el anuncio de la gran movilización convocada para mañana con el lema NO PASARÁN. Hay que repetirlo en todas partes, NO PASARÁN. No podemos admitir que siga creciendo ante los ojos del mundo esta oleada de barbarie. Levantemos desde Cuba las trincheras de ideas que nos pidieron Martí y Fidel, contra el Imperio, contra el fascismo, contra la guerra, contra el racismo. Venceremos!!!» Concluyó el intelectual cubano con un llamado a la memoria histórica y la conciencia de lucha contra el fascismo.

Fonsi Loaiza, el joven que denuncia este tipo de crímenes desde España ha sido agredido por grupos extremistas y fascistas. Es terrible cómo se multiplican todos los días los hechos de violencia fascista y racista en todas partes del mundo. 

El rescate de la memoria histórica, es acción militante para los intelectuales y cientistas sociales comprometidos con la lucha antimperialista y antifascista. La discriminación ideológica, la criminalización y persecución política aumentan en la medida que la derecha avanza, silencia y disminuye la capacidad organizativa de los grupos de resistencia.

Este 11 de septiembre, -desde Cuba- chilenos residentes en la isla, cubanos y amigos de la solidaridad internacional rindieron tributo al presidente Salvador Allende, a su legado, a la memoria de las víctimas del fascismo y en honor a las luchas que revolucionan la humanidad.

La imperiosa necesidad de No olvidar la historia para que no exista Nunca Más crímenes de estado, desapariciones, secuestro de presidentes, magnicidios, entreguismo, esclavitud, neocolonialismo y la pérdida de identidad y soberanía de nuestras tierras.

Un ave de carroña recorrió por estos días las tierras del Sur, se posó en las zonas de basta cosecha imperial. Selló alianzas que condenan los derechos humanos de nuestros pueblos pero no la hermandad histórica de las luchas revolucionarias.

Salvador Allende

Últimas palabras

Elocuciones radiales durante el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973

 

Pronunciado: El 11 de setiembre de 1973 en momentos en que las fuerzas armadas de Chile, subvencionadas por el gobierno de los Estados Unidos, se sublevaban contra el régimen democrático constitucional. Al mediodía, con cuatro aviones de guerra, se inició el bombardeo aéreo al Palacio de la Moneda.   Salvador Allende, quien fiel a sus palabras, reiteradamente rehusó la opción de renunciar y acogerse al exilio, no sobrevivió el ataque.

Pulse AQUÍ para oir audio de la última elocución.


7:55 A.M. RADIO CORPORACIÓN
Habla el Presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el gobierno, del gobierno legítimamente constituido, del gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.

En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.

En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al gobierno que represento por voluntad del pueblo.

Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva , de los soldados de la patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero Presidente de la República.

8:15 A.M.
Trabajadores de Chile:

Les habla el Presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar la instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el gobierno de los trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de noviembre de 1976.

Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la patria.

8:45 A.M.
Compañeros que me escuchan:

La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas.

En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada.

Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito.

El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse.

Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.

9:03 A.M. RADIO MAGALLANES
En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas.

En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra … roto la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.

9:10 A.M. 

Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción y seran ellas el castigo moral para quienes han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, también se ha autodenominado Director General de Carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡No voy a renunciar!

Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregaramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra de que acceptaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó mas, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace dias siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista le da a unos pocos..

Me dirijo a la juventud, aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las líneas férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de pro[inaudible].

Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal [inaudible] los trabajadores.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973 .

Fuente de datos históricos: Marxists Internet Archive, 2001. 

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