Cuba

Seguimos siendo más

Por Deisy Francis Mexidor / Corresponsal jefe/Washington

Cuba volvió a brillar en Naciones Unidas, sin miedo y con la certeza de que la verdad sigue al lado de su justo reclamo: el fin del bloqueo de Estados Unidos. El escenario de la votación de este año —trigésima cuarta que ha tenido lugar en la sede del organismo en Nueva York— se caracterizó por la ola de presiones, intimidación y chantaje sobre muchos Estados miembros por parte del Gobierno estadounidense.

Nunca antes se disfrutó tanto el valor de un número, cuando en la pizarra del inmenso salón plenario se detuvo el conteo y se anunció que 130 naciones respaldaron a Cuba.

“Me siento profundamente orgulloso, porque nuevamente nuestro país, nuestro pueblo, que en definitiva es para quienes nosotros trabajamos, obtuvo y pudo ver el respaldo que concita en la comunidad internacional nuestra gran resistencia”, expresó a Prensa Latina el embajador Pedro Luis Pedroso Cuesta, uno de los integrantes de la delegación cubana.

“Fue una victoria clara, rotunda, un amplísimo apoyo de la comunidad internacional en contra del bloqueo y reconociendo la ilegitimidad, la ilegalidad, pero también cómo afecta esa política a otros estados más allá de las afectaciones que produce a Cuba”, subrayó el diplomático cubano.

También, la reportera recogió al azar criterios de miembros del colectivo de la Misión de Cuba en la ONU, incluidos familiares, y el denominador común ha sido el orgullo por ser cubano y el valor de esos 130 votos, reflejo de un pronunciamiento digno y por la verdad.

En su discurso ante el plenario, el jefe de la delegación cubana, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, denunció que la agresión contra su país incluye “un bloqueo de combustible, que equivale a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y un acto de castigo colectivo y de genocidio, proscritos por el Derecho Internacional”.

Sus durísimas consecuencias recaen sobre las personas, limitan sus derechos humanos fundamentales, afectan a terceros países y convierten necesidades esenciales de la población en instrumentos de coerción política, añadió.

Sus efectos — apuntó— terminan en la mesa de las familias cubanas, en la alimentación y el aula de un niño, en la falta de electricidad, agua potable y medicamentos, en los precios de bienes indispensables para la vida.

“La Asamblea General se ha pronunciado sobre este tema desde 1992, pero ahora lo hace en un escenario nuevo y extraordinario”, enfatizó Rodríguez Parrilla.

Insistió en cómo las presiones “con la exigencia coercitiva, ilegal, inmoral e injustificada” eran para tratar de que los Estados miembros “cambien su tradicional posición y asuman una postura contraria a la que, de manera fundada y coherente, han ejercido por décadas como acto soberano de Estado”.

Sin embargo, el cerco unilateral, recrudecido a niveles sin precedentes en el segundo mandato de Trump, recibió el 28 de octubre, después de dos días de debates y la votación, el claro y mayoritario respaldo a Cuba.

“Ningún pueblo merece el sufrimiento y abuso que hoy se nos impone”, expresó el canciller, quien recalcó: “Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz, que permitan al pueblo cubano vivir en paz, resolver en paz nuestros propios problemas y encontrar soluciones a las grandes dificultades del mundo actual libre de la agresión política, militar, cognitiva o económica”. ¡Cuba no es una amenaza! ¡El bloqueo sí!, concluyó el canciller Rodríguez Parrilla, quien en la jornada previa a la votación interrumpió y enfrentó al representante de Estados Unidos ante su intervención que calificó de ofensiva para la dignidad del pueblo y el Gobierno de Cuba.

Y sin titubeos, ahí, bien cerca del podio, le dijo a Waltz mentiroso.

Tomado de Orbe / Prensa Latina

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