Educadores cubanos: Vanguardia de la Revolución

Por Dailenis Guerra Pérez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Cuba celebra hoy una de las grandes hazañas de su historia, el día del educador. Una tan trascendental que perdura en el pueblo y en las nuevas generaciones porque en 1961, en un grandioso acto de masas presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro culminaba la Campaña Nacional de Alfabetización.

La Campaña significaba la luz de los saberes, era preparar a los cubanos para la vida, ponerlo a la altura de su tiempo, como decía José Martí. Perdura por su trascendental valor cultural, histórico y espiritual, que sigue siendo inolvidable.

En la campaña de alfabetización hubo valentía, pasión, amor y convicción. Eran casi niños los que se desprendían del seno familiar para partir a cualquier lugar de Cuba a llevar con la letra, la luz de la verdad.

Fue el año de la lucha contra la ignorancia, el momento  de convertir a un pueblo desnutrido de saberes, en el primer territorio libre del flagelo del analfabetismo en América Latina. Eran las brigadas Conrado Benítez, la vanguardia de la Revolución, como describía la letra de Eduardo Saborit, autor del Himno de la Campaña.

El 20 de diciembre de 1961 se oficializaba su culminación. El júbilo comenzó a llegar a la capital desde cualquier rincón de la isla.  Eran cien mil los brigadistas Conrado Benítez los que colmaron la Plaza de la Revolución el día 22.

En la Campaña se alfabetizaron 707 mil cubanos, por lo que el índice de analfabetismo en Cuba quedó reducido al 3,9 por ciento de su población total, en cuyo porciento se incluyen 25 mil haitianos residentes en las zonas agrícolas de Oriente y Camagüey, quienes no dominaban el idioma español, a los impedidos físico y mentales, y a las personas que, por su avanzada edad o deficiente salud no podían alfabetizarse.

Las cifras colosales, colocaron a nuestra nación entre los países de más bajo índice de analfabetismo en el mundo.

Este extraordinario logro revolucionario fue obra de una poderosa fuerza, constituida por 121 mil Alfabetizadores Populares; 100 mil brigadistas Conrado Benítez; 15 mil brigadistas Patria o Muerte; 35 mil maestros voluntarios, lo que hace un total de 271 mil educadores; lo que, unido a los cuadros dirigentes, los cuadros políticos y los trabajadores administrativos suman la impresionante cifra de más de 300 mil educadores participantes en la Campaña.

Maravilloso fue el final del año  1961, cuando meses antes se había proclamado el carácter socialista de la Revolución y habíamos vencido a los  mercenarios de Playa Girón. Se llevaba en el pecho el dolor por los mártires de cada combate, por los que con honor perdieron su vida en la Campaña: Conrado Benítez, Pedro Lantigua (campesino), Manuel Azcunce y Delfín Sen Cedré.

A pesar de la angustia por las vidas perdidas, la certeza del deber cumplido inundaba la Plaza. Nacía una nueva era para los humildes, se vencían enormes dificultades originadas casi desde el primer día de la alborada de enero por las amenazas y agresiones de un enemigo poderoso.

La meta de llevar a toda Cuba la alfabetización se logró de manera colosal. Fue la confianza en el nuevo proceso, la solidaridad y la convicción en la victoria. La alfabetización del pueblo desencadenó  importantes avances culturales, científicos y educativos de la actual sociedad cubana.

La Revolución de Fidel cumplía con el pueblo.

Esa obra de amor, coraje, generosidad y solidaridad comenzó a definir a la nueva juventud cubana de entonces y su influencia se irradió a los días actuales.

En Cuba la educación, ha sido guiada por la concepción martiana de “Con todos y para el bien de todos”, desarrollándose de manera  inclusiva, equitativa y de calidad, enfocada en la promoción de oportunidades de aprendizaje durante toda la vida.

Por tal motivo, la Revolución defiende en la Constitución de la República, el compromiso de que en Cuba la educación es un derecho de todas las personas y responsabilidad del Estado, que garantiza servicios de aprendizajes gratuitos, asequibles y de calidad para la formación integral, desde la primera infancia hasta la enseñanza universitaria de posgrado.

Son nuevas batallas las que en estos tiempos libran los educadores cubanos por lograr una nación más soberana. Las circunstancias de la pandemia demostraron la genialidad y pasión de los pedagogos que se enfrentaron a la Covid-19.

Fueron los maestros  los que estuvieron en los centros de aislamiento para apoyar las misiones médicas. Los que desde casa impartían repasos, orientaban a niños y familias para no detener el proceso educativo y han sido los maestros los que han levantado las escuelas tras el paso demoledor de los huracanes. Hoy, los educadores también son héroes, capaces de adaptar los programas docentes para cumplir en tiempo con el proceso educativo.

Como expresa nuestro presidente Miguel Díaz -Canel, «pocos días hay tan felices en el calendario escolar, como el de hoy, cuando celebramos a los educadores cubanos. Gracias por la constancia y la entrega, por la superación y la creatividad. Todos somos un poco hijos de nuestros maestros».

(*) Periodista cubana, Colaboradora de Resumen Latinoamericano corresponsalía Cuba.

Foto de portada: Archivo Multimedia Periódico Granma.

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