Kari Krenn: Una argentina que ama al mundo

De su amor a la humanidad viene su amor por Cuba, y es tan grande, que a veces se nos olvida que es argentina: a veces alguno de sus muchos amigos entre los escritores y escritoras cubanos le pregunta cuándo viene, como se le pregunta al amigo de un barrio colindante. Y ella responde invariablemente que en cuanto termine esta difícil etapa mundial de la pandemia de la COVID-19, viene para acá, a compartir sus versos, sencillos y hondos como ella misma.

Cultivadora fundamentalmente de la poesía en versos libres, siente un profundo respeto por la décima y la trabaja, no sin cierto recato.

A nuestra solicitud, ha tenido el cariño de enviarnos este poema en la estrofa de diez versos, con el cual además manifiesta su deseo de aplacar la distancia y acercarse a sus hermanos cubanos en este duro momento. La poetisa Kari Krenn es bien conocida en el ambiente literario de la isla, sobre todo de La Habana, por sus numerosas visitas y su participación en encuentros como el Festival Internacional de Poesía o la Bienal de Poesía, que se realizan en la capital. En nuestro sitio hemos publicado antes Poesía de regreso.

LINAJE

Hembra nació, transmutada
con el menguar de la luna,
el aullido no acuna
la costilla devastada;
lloraba mientras cantaba,
tras sus hormonas dolientes.
Altiva, sutil -valientes-
sus pasos tornaron probos.
No teme más a los lobos
al esparcir sus simientes.


Con pisadas invisibles
reconcilia los tormentos,
el dolor, sin argumentos,
busca salidas posibles.
Las lágrimas son punibles
(penitentes de desprecio);
pagó muy caro su precio
tanta bíblica congoja:
al fin el alma despoja
de tanto daño del necio.


Y rubrica sus heridas,
un poema lacerado
entre los pliegues guardado,
de las sonrisas perdidas;
después de vivir mil vidas,
cual vagabundo errante
el sufrir agonizante
se bate en retirada;
del miedo no queda nada:
ella se alza triunfante.

Tomado de Decimacontexto.

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