Venezuela: “Nuestro socialismo, orgulloso y diferente”. Entrevista con el Ministro de Trabajo José Ramón Rivero

Por Geraldina Colotti.

José Ramón Rivero, ministro del Poder popular por el Proceso Social del Trabajo, responde a las preguntas con la amabilidad habitual, escudándose con modestia cuando se le pregunta por su trabajo al frente del ministerio, donde el presidente Maduro lo nombró en mayo de 2021: “Siempre es difícil hablar de uno mismo”, dice como un revolucionario que proviene de la clase obrera, en cuyo nombre ha ocupado diversos cargos políticos y sindicales.

¿Qué significa ser ministro de Trabajo en un país bloqueado que ha visto contraerse fuertemente el poder adquisitivo de sus trabajadores y trabajadoras por este motivo?¿Cuál es el balance a casi un año de tu nombramiento?

Hemos configurado nuestra gestión en continuidad con la del anterior ministro, el compañero Piñate, ahora gobernador electo en el Estado Apure. Hemos desarrollado y fortalecido la práctica de los consejos productivos de trabajadores y trabajadoras, los CPTT, llevado adelante la relación con los movimientos sindicales en su proceso de relegitimación: siempre respetando su autonomía, todo lo concerniente a la libertad sindical, establecida por constitución y establecida por ley. Además, estamos trabajando de acuerdo con el análisis de esta nueva etapa realizada por el presidente Maduro y caracterizada por la presencia de una pandemia mundial y para nosotros por la persistencia de un bloqueo económico que ha afectado particularmente a los trabajadores. Los CPTT constituyen un movimiento de movimientos, que apoya al sindicalismo con el que nos comprometemos a fortalecer los delegados de prevención, y prestamos al ministerio por generar un movimiento poderoso de jóvenes trabajadores y trabajadoras. Digo prestar porque no es una decisión burocrática, sino el reconocimiento de que existen las condiciones para generar este movimiento, pero luego le toca a los jóvenes darle cuerpo, y estamos aquí como aliados. Ya hay experiencias significativas de mujeres organizadas, sindicales o en los movimientos y las estamos apoyando. En cuanto a ser ministro en un país bloqueado, es una prueba que requiere un gran compromiso intelectual y también emocional, porque esta dramática situación nos ha causado mucho sufrimiento, ha producido muertes y graves dificultades para la población. Pero solo aquellos que no nos conocen pueden pensar que nos damos por vencidos. Somos herederos del Libertador Simón Bolívar, quien respondiendo al representante de los Estados Unidos, escribió: «para lograr la independencia, hemos perdido la mitad de la población, estamos dispuestos a sacrificar la otra mitad, si es necesario, en el caso de una invasión». Si hay algo que más que todo el pueblo ha demostrado es ser resiliente, por emplear un término que se está utilizando para caracterizar la actitud de los pueblos que son capaces de resistir e incluso avanzar ante una tragedia o una calamidad. Nos consideramos victoriosos porque, a pesar de las «sanciones» que quedan, estamos produciendo hasta el 95 por ciento de los productos que necesitamos en el país. Somos capaces de alimentarnos como otros países del mundo, y de hecho estamos exportando algunos excedentes.

No es un camino fácil, pero no lo será para ninguna revolución mientras el capitalismo opresor y criminal siga siendo decisivo en la economía mundial.

Eres un profundo conocedor del mundo del trabajo en los Estados más importantes para la producción. ¿Cómo se están reorganizando las fábricas recuperadas y autogestionadas que han sufrido duros golpes en estos años de bloqueo económico?

Después de un período complicado en el que se dieron diferentes experiencias y durante el cual ciertamente pudimos pagar los errores y la ingenuidad, seguimos adelante con mucha fuerza. Estamos en proceso de sustitución de importaciones por producción interna, reparación in situ de maquinaria, reestructuración de empresas dirigidas por trabajadores. Avanzamos hacia un modelo de gestión en el que la participación directa de trabajadores y trabajadoras será fundamental en la planificación, ejecución y control de todo el proceso productivo, no solo en el ámbito ejecutivo, sino también en el administrativo y de gestión.

La clase obrera va al congreso desde el 2 de marzo hasta noviembre. ¿Cómo se prepara el Ministerio del Trabajo? ¿Cuáles son las propuestas y expectativas?

El Ministerio de Trabajo respeta la libertad y autonomía sindical. En Venezuela hay varias centrales sindicales, una argumenta una posición crítica con el gobierno, contra el gobierno. Algunos incluso forman parte de los grupos que han solicitado la intervención internacional en nuestro país. Los respetamos, no nos involucramos en sus asuntos internos. El congreso está siendo organizado por la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y las Trabajadoras del Campo y la Pesca y la Ciudad (CBST) Es una actividad, en la que hemos sido invitados a participar, a dar nuestro aporte, y allí iremos. Sin embargo, recibimos todos los componentes y tratamos cada uno de ellas de acuerdo a los convenios firmados a nivel internacional con la Organización Internacional del Trabajo.

¿Cuál es el papel de los CPTT en esta nueva etapa y en el marco de la “3R.net” (resistencia frente a la agresión, renacimiento de la patria y revolución permanente), lanzada por el presidente Maduro?

En agosto de 2016, el presidente propuso que formáramos los CPTT. Unos meses antes se habían constituido los Comités locales de abastecimiento y producción, los CLAP. Dos herramientas para solucionar nuestros problemas, la primera en el campo de la producción, los CPTT, la segunda en el de distribución, LOS CLAP. Medidas de protección y resistencia con las que nuestro presidente se ha mostrado previsor porque han sido fundamentales en la recuperación de la economía y lo seguirán siendo. En esta coyuntura, en lo que se refiere a la Resistencia, los CPTT han demostrado una resistencia resiliente. Han podido hacer algo con nada y mucho con poco. Han avanzado en la sustitución de importaciones, en la reparación de maquinaria averiada, en la prolongación de la vida útil de las líneas de montaje, en la optimización de insumos y materias primas, mejorando todo el proceso productivo y permitiéndonos avanzar hacia una mayor autonomía tecnológica. Un proceso de resistencia. En cuanto a la R de renacer, vamos hacia un proceso de relegitimación de los voceros de los CPTT en todo el país, que ya está en marcha. Los CPTT, la clase obrera organizada y revolucionaria del país, dado que la agresión que sufrimos ha afectado fuertemente la producción, son -somos- la primera línea de defensa del país en el ámbito productivo y en la revolución: porque nuestra meta es avanzar en la construcción del socialismo. Asumimos con fuerza la intención del presidente de llegar al 2030 habiendo hecho irreversible el proceso bolivariano y la construcción del socialismo venezolano. Que sepan los pueblos del mundo que en las manos vigorosas de la clase obrera, la patria no se perderá.

Todos los indicadores muestran que la economía está saliendo de la hiperinflación y que se espera un crecimiento. ¿Cuándo la clase obrera, que ha dado mucho por esta recuperación, verá los resultados en términos de salarios y recuperación del poder adquisitivo?

La hiperinflación ha sido superada, como lo demostraron los últimos tres meses del año pasado, y el crecimiento económico del último cuatrimestre, que se presentó por primera vez, indica que habrá un impacto positivo a lo largo de este año. Podemos decir que, en la actualidad, en Venezuela existen tres tipos de salarios: el proveniente del sector privado, que emplea a la mayoría de los trabajadores, y en el que estos compañeros y compañeras reciben un ingreso que les permite proveer a las necesidades. Luego están los salarios que provienen de empresas estatales estratégicas, como la básica de Guayana, Pequiven o la Corporación Socialista de Cemento que mantienen un poder adquisitivo que no es tan óptimo como quisiéramos, pero que nos permite cubrir las necesidades. Finalmente, está la administración pública, un sector que requiere mayores esfuerzos e intervención macroeconómica que no hemos podido hacer hasta ahora por el bloqueo. Sin embargo, por ejemplo en la educación, la universidad o la salud, con la renovación de los convenios colectivos la cosa ha mejorado y con la prestación de bonos compensatorios que llegan directamente al trabajador a través del Sistema Patria se ha mejorado el poder adquisitivo. Y este año tenemos mayores expectativas. Sin embargo, que los trabajadores tengan plena confianza en que este es un tema vital para nosotros.

Cierta izquierda que se dice más chavista que Chávez dice que el vuelco económico de la revolución bolivariana que da espacio a la inversión privada y favorece las Zonas Económicas Especiales, implica el abandono del socialismo. ¿Es eso así? ¿Y cómo reconocer al socialismo bolivariano desde el punto de vista marxista, con respecto al conflicto entre el capital y el trabajo?

Tomamos nota de las críticas que vienen de quienes se definen más de izquierda, pero también hay que decir que más que dar soluciones, dan argumentos para que la derecha nos ataque. En cambio, en retrospectiva, quienes las formulan no han construido nada sólido en los últimos años, ni siquiera en los municipios donde gobernaron, y ahora ya no tienen ningún peso, ni siquiera estadístico, en la política venezolana. Es una pena, porque para nosotros es importante la presencia de todos los componentes de izquierda en el proceso bolivariano. En cuanto a las Zonas Económicas Especiales (ZEE), atención. Sin perjuicio de la consideración de que vivimos en una situación de guerra y que en un escenario similar hay que hacer todo lo posible para no sufrir una derrota estratégica, en Venezuela no hay ZEE. Hay un debate fuerte, muy acalorado, hay varias propuestas, diferentes escenarios posibles, pero no hay ZEE.  En el pasado, habíamos heredado algunas áreas donde había cierta flexibilidad con respecto a los impuestos, pero nunca se crearon, está en debate.

El socialismo es el compromiso que estamos haciendo. Por supuesto, estamos hablando del socialismo venezolano, sobre la base de los clásicos del marxismo que consideraban respuestas adecuadas a las diversas circunstancias histórico-concretas. Estamos construyendo el socialismo en las circunstancias que nos toca vivir, en las condiciones actuales de Venezuela. Un socialismo que se construye sobre la base de la teoría del desarrollo combinado y desigual. Avanzamos en lo social, en lo económico hasta donde podamos, mientras tratamos de fortalecernos como Estado para desarrollar las condiciones subjetivas que nos permitan dar el salto a la irreversibilidad de las condiciones socialistas. El salto más importante lo determina el hecho de que los trabajadores asuman con mucha determinación el tema de la gestión del proceso bolivariano y la gestión directa del aparato productivo. Este proceso, que es subjetivo, pedagógico, constructivo, experiencial, sin embargo, no está decretado, no se desarrolla de la noche a la mañana. Siempre se mantiene el pensamiento de Gramsci sobre lo viejo que nunca deja de morir y lo nuevo que no deja de nacer. Nuestro proceso es como un proceso de entierro y nacimiento múltiple. Hay nacimientos que se adelantan a otros e incluso entierros que se adelantan a otros. Estamos en esta dinámica y tenemos derecho a ser optimistas. Este año tendremos un crecimiento económico importante. Hay un salto cualitativo en la construcción de los movimientos sociales en general y del movimiento obrero en particular y, sin duda alguna, estamos asestando golpes al imperialismo, a su criminal bloqueo y sus inhumanas “sanciones”.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

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