Estados Unidos – Cuba: Y la fecha, ¿pa’cuándo?

Por Deisy Francis Mexidor * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Casi 14 meses después de su estreno como Presidente de Estados Unidos, Joe Biden mantiene en el “sí, pero vamos a ver…” el tema del prometido cambio de la política hacia Cuba.

Ante el reclamo cada vez más creciente de votantes para que cumpla su compromiso de campaña en 2020 en cuanto a revertir las fallidas decisiones de su antecesor republicano, Donald Trump, el demócrata solo ha ofrecido respuestas a medias.

La semana pasada la administración Biden anunció que restablecerían los servicios consulares de forma limitada en su embajada en La Habana después de cinco años suspendidos.

Hasta ese punto la noticia alegró a los miles de familias cubanas que vieron encarecer los costos de sus trámites a tener que viajar a un tercer país en busca de un visado sin la garantía de que lo obtendrían. Puede parecer un paso en la dirección correcta.

Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos no ofreció un calendario exacto acerca de cuándo sería ya que el encargado de negocios en la capital cubana, Timothy Zúñiga-Brown, explicó que en principio el consulado solo programará citas para visas de inmigrantes a aquellas personas que hayan presentado su documentación completa, pues quienes deseen iniciar sus trámites deberán dirigirse todavía a Georgetown, Guyana.

Un lustro atrás

Johana Tablada, subdirectora general para Estados Unidos de la Cancillería cubana, al abordar los efectos de esas medidas coercitivas que recrudecen el bloqueo explicó que “los asuntos migratorios y consulares” son una fácil evidencia del impacto negativo de esa política de asedio.

Recordó que hace casi un lustro el gobierno del mandatario de turno en la Casa Blanca Donald Trump tomó la decisión arbitraria de cerrar la oficina consular después de “fabricar mentiras e ideas de ciencia ficción de que los diplomáticos estadounidenses eran atacados”.

El pretexto de los supuestos ataques acústicos -ahora llamados por Washington “incidentes anómalos de salud”– sirvió a Trump para eliminar vuelos a Cuba, suspender los servicios consulares, entre un conjunto de 243 medidas tomadas en su periodo en el cargo, vigentes aún con el demócrata Joe Biden.

Esa decisión tuvo impacto en la suspensión del programa de reunificación familiar y el otorgamiento de visas, ya que a partir de ese momento los cubanos con interés de obtener el permiso están obligados a ir a terceros países para sus trámites.

De acuerdo con autoridades cubanas, el cese de las vías legales y el reforzamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington estimulan la migración irregular desde la isla, al punto de poner en riesgo la vida.

Sobre decisión de Washington

Aunque sin fecha fija para su entrada en vigor, el jefe del comité de Asuntos Exteriores de la Cámara  de Representantes del Congreso de Estados Unidos, Gregory Meeks, acogió con beneplácito la decisión de retomar después de cinco años la emisión de visas de inmigrantes e instó a Biden a continuar comprometiéndose con el pueblo cubano. Por su parte, para la congresista demócrata Barbara Lee este es un paso importante mientras llamó al jefe de la Casa Blanca a revertir años de políticas fallidas hacia la nación antillana.

Miles de cubanos ahora podrán reunirse con sus familias en Estados Unidos, destacó en sus redes sociales el también legislador demócrata Joaquín Castro, quien expresó su interés por trabajar junto al Departamento de Estado por un mayor compromiso con Cuba.

Igualmente, aplaudió la medida el jefe del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, Bobby L. Rush, que se calificó a sí mismo como “defensor desde hace mucho tiempo de un mayor compromiso diplomático con Cuba”.

Por su parte, el Centro para la Democracia en las Américas destacó que esta reapertura evitaría a los cubanos realizar el viaje al extranjero, de costo prohibitivo y a menudo inseguro, para acceder a los servicios consulares de Estados Unidos.

La organización recordó que el candidato Biden se comprometió durante su campaña a cambiar la política hostil de su predecesor hacia Cuba, pero luego de asumir el cargo todo permanece intacto.

Recientemente, la Conferencia Mundial de Alcaldes y la Alianza Histórica de Pueblos y Asentamientos Negros emitió una resolución a favor de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. 

Para expertos cubanos, una verdadera normalización además de comprender relaciones diplomáticas plenas entre los dos países, debe materializarse en la eliminación de la hostilidad que caracteriza la política de Estados Unidos hacia Cuba después del 1 de enero de 1959. En ese sentido –advierten- lo primero debe ser el levantamiento del bloqueo que ya dura más de 60 años, aunque de manera oficial data del 3 de febrero de 1962, fecha en que el entonces presidente demócrata John F. Kennedy firmó la Orden Ejecutiva 3447.

Pero el antecedente más inmediato de ese cerco unilateral fue el memorándum secreto de Lester Mallory, subsecretario de Estado en la administración de Dwight Eisenhower (1953-1961).

El 6 de abril de 1960, el funcionario aconsejó privar a Cuba “de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”, línea que se mantiene inalterable seis décadas después.

Nachito Herrera, músico cubano residente en Estados Unidos, cree que a veces se pierde la perspectiva porque alguien pudiera pensar que esa política “es contra el Gobierno cubano”.  En realidad -opinó- es “contra las familias en la isla para hacer que estallen y es por eso que imponen medidas y es por eso que Estados Unidos impide que nuestras familias se reúnan”.

Biden, a juicio de analistas, tiene ante sí la disyuntiva de marcar una diferencia, pero son muy fuertes las presiones electorales.

Los comicios de mitad de mandato serán el 8 de noviembre. Se renovarán todos los asientos de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 escaños del Senado y los demócratas defenderán sus ajustadas mayorías.

No pocos observaron con esperanzas y a su vez con cautela su aterrizaje en la Casa Blanca después cuatro años de un mandato como el de Trump, durante el cual todas las señales de avance en la recomposición de los nexos entre Estados Unidos y Cuba se interrumpieron.

Biden traía consigo -en criterio de algunos- la experiencia de haber sido vicepresidente en el periodo de Barack Obama (2009-2017), quien en su última etapa en la mansión ejecutiva admitió que “a las malas”, según la jerga popular, no se llegaría a ningún lado respecto a Cuba.

Para Obama, décadas de una misma política hacia la isla no dieron resultados, aunque el objetivo de las 11 administraciones a las que sobrevivió el bloqueo -unas con zanahorias y otras con garrote- ha sido el mismo: destruir el proyecto social escogido libremente por la mayoría del pueblo cubano.

 

(*) Periodista cubana.

Foto de portada: Reuters.

 

 

 

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