La vergüenza del racismo en contra de los refugiados y refugiadas que huyen del conflicto Rusia-Ucrania

Por Yoselina Guevara López.

El actual conflicto entre Rusia y Ucrania no sólo ha puesto de manifiesto la fragilidad de la paz en el continente devastado por la pandemia, también está subrayando el sombrío tinte racista que suelen tener muchos europeos y descendientes de europeos.

Las cifras de refugiados y refugiadas que huyen de los enfrentamientos armados en territorio ucraniano son impresionantes, cerca de un millón 500 mil personas que temen por su vida. Pero estas cifras incluyen no solo poblaciones ucranianas, sino también a personas provenientes de África, Medio Oriente e India, entre otros. La cálida acogida de los vecinos de la Unión Europea, a los refugiados ucranianos contrasta con la hostilidad que sufren las personas de otras razas que llegan a las puertas de Europa. Destaca tristemente Polonia por su racismo, pero inclusive las mismas autoridades ucranianas y alemanes  sobresalen por su trato agresivo y discriminatorio hacia  quienes no son de raza blanca.

Autoridades niegan el racismo

Ante los cientos de denuncias que documentan cómo son maltratados los refugiados no ucranianos por la autoridades polacas, el portavoz de la Coordinación de Servicios Especiales del Ministerio del Interior de Polonia, Stanislaw Żaryn, rápidamente procedió a través de la red social Twitter a desmentir y a alegar que eran “noticias falsas”. No obstante, Żaryn sea uno de los  responsables de repatriar a más 400 personas provenientes del Medio Oriente en diciembre de 2021 y cuyo gobierno se ha negado a otorgarle asilo a cientos de personas que huyen de las guerras y desestabilizaciones que los países occidentales han generado en sus regiones de origen.

Asimismo, estos funcionarios piensan que la opinión pública tiene memoria corta y no recuerda el alambre espinado, y la ferocidad de los policías polacos en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, además de las iniciativas del gobierno de Cracovia de crear muros para aislar a Europa, maltratando a familias enteras incluidos niños y niñas. Como agregado, Żaryn, es un furibundo enemigo de Rusia y en sus publicaciones en internet se ocupa de atacar al gobierno de Vladimir Putin de manera constante. Pero las grandes trasnacionales de la información siguen presentando a Polonia como el gran benefactor receptor de refugiados y refugiadas, tratando de limpiar la imagen discriminatoria que hasta hace pocos meses había sido divulgada.

Las fuerzas de seguridad de Ucrania, bajo el mando de Zelensky, actúan de la misma manera racista. En videos se ve cómo los guardias ucranianos no dejan subir a los trenes y autobuses a  familias africanas, insistiendo en una supuesta prioridad para las mujeres y niños ucranianos. En otros documentos fílmicos, se observa a soldados ucranianos apuntando con fusiles a estudiantes internacionales, sobre todo africanos, quienes impulsados por los bajos costos de las matrículas universitarias realizaban estudios en Ucrania. El gobierno de Kiev, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Dmytro Kuleba, tuvo que tomar medidas ante la presión internacional, y  establecer una línea telefónica de emergencia para todas las personas presentes en su territorio y pertenecientes a terceros países que deseen abandonar Ucrania. Una acción que no deja de ser una  tímida e insuficiente respuesta ante los crecientes atropellos.

Ha sido tan evidente el racismo y la violencia reinante que el propio Papa Francisco, ha enviado a dos cardenales a la frontera polaco-ucraniana y húngaro-ucraniana, con la tarea principal de defender a los refugiados africanos y asiáticos que, aunque huyen de la guerra, tienen dificultades para entrar en Europa por el color de su piel.

Opiniones racistas

No deja de causar asombro la desfachatez con la que se expresan algunos funcionarios como el primer ministro búlgaro, Kiril Petkov, quien declaró acerca de los ucranianos  “Estos no son los refugiados que solíamos ver. Estas personas son europeas, por lo que nosotros, junto con todos los demás países de la Unión Europea, estamos dispuestos a recibirlas. Son… personas inteligentes, educadas… así que ninguno de los países europeos tiene miedo de la ola de inmigrantes que viene”. Estableciendo con ello refugiados de primera y de segunda clase tan solo por un tema racista. Al parecer, no son conscientes de la paradoja que representan las naciones europeas que, mientras acogen a los refugiados ucranianos, rechazan a los generados por sus invasiones y ocupaciones. Así como el hecho de que mientras se condena a Rusia, los países que más pregonan acerca del derecho internacional o de la Carta y las resoluciones de la ONU ignoran tranquilamente el apartheid israelí en contra de los palestinos y palestinas; pero en ese caso, no se piden sanciones ni aislamiento. No se celebra la valentía de los habitantes de Gaza y de los territorios ocupados de Cisjordania que defienden su libertad contra un ocupante brutal.

Condena al racismo

Recientemente la Unión Africana, condenó el racismo sufrido por los ciudadanos y ciudadanas  africanos/as en las fronteras ucranianas, donde se les impidió cruzar con otros refugiados. El diario burkinés Aujourd’hui au Faso denominó a estos episodios de racismo como “segregación vergonzosa”. Entre las historias que circulan en los medios de comunicación está la de Ngubu, un estudiante nigeriano en Kiev, que cuenta al sitio web Sahara Reporters que fue sacado de un tren con destino a Polonia y recibió un pañal sucio en la cara. Dada esta terrible situación que se sigue viviendo en las fronteras ucranianas, los movimientos sociales están levantando su voz en contra del racismo. Los compañeros/as del Global Afrikan Congress nos han hecho llegar una carta abierta a los dirigentes de Ucrania y otros líderes mundiales donde denuncian “las imágenes y acciones de afrofobia y racismo estructural e institucional”.

En virtud de ello Global Afrikan Congress agradece a todas la organizaciones y movimientos sociales, así como también a las personalidades que se quieran unir a esta iniciativa firmando simbólicamente esta carta, a través de los correos globalafrikancongressintl@gmail.comgac_hq_ca@yahoo.ca, además reiteran que pueden participar en las iniciativas que están preparando para el 21 de marzo de 2022, el Día de la ONU para la Eliminación del Racismo y el día en que se recuerda la Masacre de Sharpeville.

Tomado de Correo del Alba/ Foto de portada: Alexey Vitvitsky / Sputnik.

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