Un libro imperdible: «Para Bellum. Un viaje a la guerra en Siria»

Por Carlos Aznárez / María Torrellas / Resumen Latinoamericano Argentina.

En esta nota vamos a hablar de Siria, pero desde un punto de vista distinto del que lo hacemos habitualmente. Apelamos al relato de Suriana Cichero Lalli, autora de Para Bellum, un viaje a la guerra en Siria (Editado por Sudestada). Suriana es hija de la periodista y analista de política internacional Tamara Lalli, habitual colaboradora en nuestro medio.

Con «Para Bellum», Suriana construye un texto, en el cual, mediante un relato ágil y comprometido con lo que va observando o con los testimonios recogidos in situ, le permiten introducirse de plano en los dolores y las vivencias de una guerra injusta, como tantas de las emprendidas por el imperialismo occidental.

-Suriana te ibas a Siria en el 2018 por pocas semanas y te quedaste 6 meses…

-Exactamente, en principio iba a ser un viaje de vacaciones, de tres semanas. Yo estaba trabajando acá, hacía jornada laboral de oficinas como mucha gente, me pedí vacaciones, quería conocer el país de mi mamá, obviamente, fui criada con mucha información de la cultura de Siria, entonces toda mi vida el sueño fue conocer el país. Entonces, en 2018 aún habiendo una guerra a cuestas, se dio la oportunidad de ir y fui. En principio como bien vos decías, iba  a ser un viaje de tres semanas y una vez que llegué y vi lo que vi, lo que dejó la guerra, lo que cuentan las personas, las historias de vida, tanta información que acá en Occidente no nos llega. Ahí me quise quedar para poder traer un poco lo que experimenté y viví allá. Así salió este libro.

Un texto que es una novela..

-Exactamente es una novela, en principio iba a ser un libro más informativo pero me di cuenta que había una manera un poco más fresca de brindar todo esa información, que aun así sigue siendo muy dura y cruel, y me pareció una manera un poco más empática e incluso más humana para acercarle a la sociedad  argentina que seguramente no es conocedora de este tema, por lo que ya dijimos, por cuestiones de los medios hegemónicos del lado occidental que muchas veces no cuentan, por omisión o desconocimiento o por cuestión geográfica no estamos al tanto de lo que ocurre allá. Entonces, por eso lo quise hacer novela, para poder lograr que el lector se sienta más cercano por esa otra realidad.

-Contanos un poco con qué testimonios te encontraste. Repasando algunas cosas que señalaste en otra entrevista, donde afirmabas que más allá de la guerra y sus dolores y crueldades, también hay gente que vive, que lucha por la vida, que sonríe y que además trata de hacer lo posible para cuando encuentra alguien como vos comunicárselo.

-Es tal cual, cuando llegué me encontré con testimonios de todo tipo. La mayoría son muy dolorosos, pero a pesar de eso la gente tenía muchísimos deseos de acercarme sus historias, me invitaban a comer, incluso me han invitado dormir, me trataron como una hija sin siquiera conocerme, porque sí, porque en el mundo no se sabe nada de estas personas y tampoco de lo que está pasando. Gracias a eso, me empecé a quedar en casa de gente, casas de familia, y pude ver el costado más íntimo de una guerra, lo que la gente realmente siente. Una cosa es escuchar en un canal de noticias, dos o tres minutos, lo que te cuenta una persona, que generalmente son varones porque hay como todo un espectro, un patrón de conducta de los medios que nos cuentan muy poquito sobre alguna u otra persona, sobre lo que les pasó y generalmente es todo llanto, es como toda una imagen trágica, que realmente es pero se termina perdiendo y simplificando en eso. La víctima de una guerra que perdió esto y lo otro, que perdió su casa, su familia y nos quedamos con eso, y en realidad hay muchas otras cosas para rescatar. Conocí  gente que ha querido pelear voluntariamente para defender su pueblo y lo han logrado y han liberado pueblos en grupo, y esto por fuera de lo que era el ejército, sino en grupo de chicos, de jóvenes que se organizaron voluntariamente, en organizaciones por fuera del estado y han llegado a liberar pueblos y pueblitos, incluso semi ciudades. Hay tantas historias que no conocemos, inspiradoras incluso, que las descubrí ahí y las quise llevar.  Como el caso de mujeres que se alistan en el ejército voluntariamente, cuando en general aquí tenemos una visión de la mujer de Medio Oriente tapada, sumisa. Ese estereotipo que te cuentan en las películas y los medios y nos quedamos con esa imagen, pero cuando uno llega al mundo árabe se encuentra con esa foto pero también con muchas otras. 

-Puedes contarnos algún encuentro que te haya impactado?

-Una de las historias del libro, es una abuelita, que ahora debe tener 70 años. Es una historia que a mi me emociona y me conmueve, es una de las que más disfruto de leer, porque si bien hubo momentos duros, ya que es una abuela que le han desaparecido un hijo, después le han entregado el cuerpo, y eso es una cosa muy dura para cualquier persona. Sucede que ella cuenta que luego de unos meses después de que le dieron un entierro digno a su hijo, un dia vuelve (junto un cuñado y otro hijo) del médico en Damasco, y al abrir la puerta se encuentra con 50 terroristas usurpándole su casa. Cuenta que en un momento dado, ella se enfurece porque obviamente porque eran la misma gente que le había arrebatado al hijo y después de pelearse y arrebatarle las cosas de las manos, porque encimo los tipos le estaban robando los electrodomésticos y las cosas de la casa, los logra echar, y es una abuela, y logró expulsar a 50 terroristas. Esa abuela sigue viva. ¿me explico? y te cuenta cómo logró hacerlo. Y uno piensa: ¿cómo sigue viva?, no le preguntes cómo, pero sigue vive. Entonces te dice “sabes Suriana: a mí ya me mataron un hijo, si yo también regalaba mi casa ya estaba muerta”. Entonces afirma como se la jugó en ese momento. Le pregunté:  “¿no tuviste miedo en ningún momento?”, y me dice “yo no puedo tener miedo porque si tengo miedo yo…  Los que estaban conmigo ese día me pedían que por favor me callara porque podía pasar algo y yo no podía tener miedo, porque si yo tenía miedo y también me callaba y les regalaba mi casa, ya perdía todo”. Son historias que te conmueven,  reveladoras. Es una abuelita, muy religiosa, llevó a cabo ese acto de tremenda dignidad, en medio de una guerra de las más crueles del siglo 21.  

-Cuéntanos de las redes de solidaridad que cuando ocurren estos procesos de guerra, suelen ser impulsadas por mujeres del pueblo. Ese tipo de redes, de apoyo mutuo que contrastan con  un mundo individualista donde muchos tienden a “salvarse solos”.

-Si, es así exactamente como decís, lo vi en pueblos más chicos, donde, por ejemplo, se juntan las mujeres  a ayudarse a cocinar o en pueblos donde hay batallas activamente, las mujeres se encargaban de cocinarle a sus maridos y sus hijos que son los que estaban en la guerra. Se arma una red de solidaridad y de cohesión que quizá en otros lugares en guerra es difícil de ver. Porque la guerra, así como saca un lado bueno también saca un lado muy malo, el lado individualista, que es el típico “sálvese quien pueda” que acá en Argentina conocemos bien. La guerra muestra ambos lados de lo que es el ser humano, pero también está bueno recalcar esto que vos decís, porque se da. Se dan unos lazos de solidaridad, de hermandad, que también lo he visto entre mujeres y entre soldados o entre la sociedad en general. He visto soldados que estaban cuidando sus puestos miliares y la gente sale de la casa y les ofrece comida, les ofrece mate, y eso se ve, ni bien uno pone el pie en Siria, uno se choca con esa realidad que paradójicamente es lo que no nos muestran los medios en el lado occidental del mundo. Nos hacen creer que el ejército sirio gasea a su propio pueblo, que mataba a los civiles y uno cuando llega allí, cuando pone un pie en Siria se encuentras con otra realidad, con mucha solidaridad entre lo que es el pueblo, de civil y el ejército. Eso también me sorprendió muchísimo, qué distinto, qué contraste, entre lo que nos cuentan y lo que se ve estando ahí. En Siria hay muy poco corresponsal de parte de medios grandes, entonces obviamente, la información que nos llega es muy opuesta.

-Estuve en Siria en los años 90 recorriendo varias ciudades del país y me sorprendió lo que era Alepo, una ciudad increíblemente activa, hasta con una modernidad imposible de imaginar desde acá, pero hace poco cuando vi las fotos de Alepo totalmente destruida, ya que fue una de las ciudades más golpeadas, me pareció increíble, lo digo con admiración, que ahora haya mucha gente que vuelva a Alepo, en el marco de la reconstrucción, ¿estuviste por allí? ¿cómo viste eso? ¿Tomaste contacto con familias que regresan?

 -Si, pero a Alepo no pude llegar, porque dos días antes de que yo fuera, hubo un bombardeo, pero coincido con lo que vos decís, lo vi muchísimo, estuve en Homs,  recorrí mucho Damasco, estuve por la costa, y vi que hay mucha gente volviendo, porque cuando estuve en 2018 ya era el fin de la guerra contra el terrorismo. Aún hay algunos pueblos ocupados por grupos terroristas, pero cuando fui yo la mayoría del territorio sirio ya estaba liberada de estos grupos. Con lo cual al ver eso, muchos refugiados, muchos sirios y sirias que estaban viviendo en países vecinos, como Líbano, Jordania, incluso Turquía empiezan a volver  porque ellos cuentan que en Siria se vivía mucho mejor. Apenas pudieron volver, muchos lo hicieron, incluso desde Argentina. Eso es así, ellos encuentran en Siria esa estabilidad y ese calorcito, digamos, que no pudieron, al menos muchos de ellos, encontrar en otros países. 

-Una de las noticias que tampoco preocupa a los medios, es la de los terroristas y mercenarios que además de realizar muchas masacres, también, al entrar en los pueblos, se ensañaron especialmente con las mujeres, maltratándolas, violándolas. ¿tienes registro o comentarios sobre eso?

-Intenté acceder a testimonios de ese tipo de mujeres y con lo que me encontré es que las protegen mucho. Lo que se sabe en Siria es que hay mucha desconfianza con el extranjero, no importa si sos de Arabia Saudita, Argentina u otro país, lo que yo por lo menos sentí, es que al ser extranjero, ya estás en la mira, porque obviamente el 80% de los terroristas que conforman estos grupos no son de Siria, sino que provienen de Europa, Turquía, Arabia Saudí y otros países similares. Quise poder llegar a otras muchas mujeres, por ejemplo, voluntarias que han querido pelear, personas en situaciones en vulnerabilidad extrema, pero en muchas ocasiones me vi con esta cuestión de que las protegen mucho sobre todo ante personas que no las conocen, ya sea hombre o mujer pero sobre todo por extranjeras.  Lo bueno es que de todas maneras sí pude acceder a muchos testimonios de mujeres, incluso la primera sección del libro se llama “Las mujeres” y es toda una colección de historias de mujeres, porque sabemos que la historia en general como la de las guerras, siempre fueron narradas por hombres. Entonces, la memoria bélica de las mujeres queda muy oculta, no sabemos cómo viven, qué les pasa. .Además también mencionas que por ser mujeres ellas sostienen una doble lucha, la que libran dentro de su país ante los embates terroristas, y la otra, muy fuerte también,  que es la situación del machismo, que se da tanto en Medio Oriente como en Siria también. 

-¿Como ve el pueblo sirio a su presidente Bashar al Assad?  Te lo pregunto, porque obviamente la campaña que hizo Occidente, tanto desde la OTAN como el terrorismo mercenario, uno de los objetivos era el derrocamiento de Bashar,  y no solo no lo lograron sino que hemos visto movilizaciones multitudinarias respaldándolo, en las calles y en las elecciones.  ¿Esto es así o hay también sectores fuertes de oposición?

-Sí, hay sectores de oposición, es complejo de explicarlo, ya que no están muy a la vista. No creo que el 90% de la población apoye fervientemente a Bashar,  pero la mayoría de la población lo hace y a nosotros esa información no nos llega, pero también es cierto que los movimientos de oposición tratan de no salir mucho a la luz, al menos en la capital y provincias aledañas que  son puntos fuertes del gobierno, sobre todo en ciudades cristianas y demás. A mi, por ser extranjera,  me costaba hablar de política local porque la mayoría no se abría conmigo, salvo que tuvieran una posición favorable al gobierno, entonces ahi si me contaban sus posiciones. Pero también sucede, y hay que decirlo, cuesta encontrar la parte opositora así libremente, no pasa como en Argentina que vas a un bar y la gente habla de política abiertamente, eso no sucede porque hay un miedo digamos y sobre todo en medio de la guerra. Pero  salvando estas cosas más complejas de explicar, sí sucede que en el armado político y estratégico de parte de grandes países como Estados Unidos y países de la Unión Europea que 6 años antes de 2011 y del inicio de la guerra, planearon formas para desestabilizar al gobierno y derrocarlo. Eso hay que decirlo: no es una guerra civil, aunque nos quieran hacen creer eso, o que es una guerra entre diferentes facciones religiosas, islámicas o sunitas,  y la verdad no es así, hay un trasfondo político. El gobierno sirio tiene intereses muy opuestos con gobiernos de Occidente muy poderosos, como Estados Unidos y demás, eso lo hace ver como un gobierno molesto a los intereses imperialistas. Obviamente también está la otra parte, el querer apoderarse de los recursos naturales: en Siria hay una reserva de gas muy grande descubierta hace poco tiempo y esa es también es otra de las causas por la que se comenzó la guerra en 2011. 

-A modo de cierre, ¿podrías contarnos cuál es la emoción y el sentimiento, que te trajiste de esta experiencia vivida allí?

-Creo que mi sueño cumplido fue poder ver Siria con mis propios ojos, aunque haya sido en guerra. Toda mi vida, fue muy profundo ese sueño que tenía, no es cualquiera cosa ese sueño que tenía, de conocer el país de mi propia madre. Puede sonar como romántico, pero el es país de tu mamá, de la persona que te parió y te dio la vida. Crecí con historias de Siria, con la cultura, con las comidas, con el idioma, que allí terminé de aprenderlo mucho mejor. Es parte de mi identidad, durante muchos años, al haber vivido en una casa donde se hablaba español y se hablaba en árabe, se veían novelas de acá y de allá, o que un día comíamos milanesa con puré y al día siguiente estábamos comiendo comida árabe. Me fui criando con una pata acá y con una pata allá, por eso sabía que iba a necesitar en algún momento estar en Siria y ver todo esto con mis propios ojos. Se dio la mala suerte que la conocí en guerra pero aun asi el sueño fue totalmente cumplido, entonces para mi fue importe haber vuelto con esa satisfacción, incluso de haberme quedado para poder hacer un libro, porque obviamente en todas las historias que se van contando en el libro también se va contando la mía propia y por eso es una novela. No es que solo presté el oído para que las personas me contaran su historia: a medida que las historias se cuentan, también se va contando la mía, eso es algo que también quise reflejar en el libro

Nota: El libro puede ser adquirido en la Ciudad de Buenos Aires en la librería Sudestada, o bien solicitárselo a la autora por las redes. En Instagram: https://www.instagram.com/suria.na/  O en Facebook https://www.facebook.com/suriana.cichero/ 

LA PRESENTACIÓN:

El día que se presentó «Para Bellum…», la sala desbordó de público, y además de la entrevista que le realizara a Suriana, Candela Incutti, y un animado debate sobre Siria y las mentiras que se cuentan en nuestros países sobre ese pueblo heroico, también hubo música árabe a cargo de un genio del laud, como es Mario Kirlis y su acompañante, un percusionista impecable. Fue el momento en que la propia Suriana, junto con amigos y familiares bailaron el dabke, infaltable en toda celebración de algunos países de Medio Oriente. Y por supuesto, se vendieron muchos libros.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

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