Cuba: Devolver la vista, una misión infinita

Por Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

Es una mañana inusual en el salón de espera (pre-operatorio) de Microcirugía Ocular en el Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer. Antes de esta era pandémica no alcanzaban los banquillos para que los pacientes escucharan el anhelado… “el próximo”.

En esta precisa mañana los que allí aguardan están separados por un asiento vacío, evitan el contagio de un virus que de manera más silenciosa -por las guerras o por costumbre- sigue haciendo estragos. El salón es amplio, susurrante. Ellos –los pacientes- reconocen al intruso, al supuesto cazador/ra de historias y te acusan de imprudente con medio segundo de mirada.

No lo pude evitar, fui hacia él, y aunque no me dijo su nombre agradecí su breve relato.

Un apicultor que ve más allá

Con mi elemental conocimiento sobre problemas oculares y los preconceptos que tenemos fui a su encuentro. Por el simple hecho de observar que solo veía con un ojo di por hecho que Alberto* necesitaba atención de los especialistas. Para mi dos por dos es cuatro -y no-, también es uno más tres.

-“Yo perdí la retina del ojo izquierdo, en el 90 estuve dos meses ingresado y me operaron”, dijo Alberto con su marcado acento guajiro.

-¿Ahora por qué lo atienden? –insistí.       

-“No, no. Ahora vine con la hija mía que está allá dentro –señaló a la consulta-, la operaron de catarata aquí. El Dr. Raúl fue quien operó a mi hija –el Dr. Juan Raúl Hernández Silva es el subdirector de este centro oftalmológico de referencia nacional y latinoamericano- muy bueno ese doctor, afirmó Alberto con profundo agradecimiento en la mirada.

-No sé si le darán más turnos porque ella también tuvo un desprendimiento de retina en el ojo derecho, en el izquierdo la operaron de catarata, quedó muy bien. Pero ella no tiene problema porque vino a tiempo. Yo perdí el ojo por “dejado”, un abandono de mi parte.

-En el año 2000 me operaron de catarata en el ojo derecho –el que le permite ver actualmente-, dicen los médicos que me lo provocó la miopía. No uso espejuelos, ni lentes, ni nah…, aún no me hace falta, quedé bastante bien. Yo voy a cumplir sesenta años en julio y soy apicultor.”

Confieso que fue difícil ocultar mi asombro, el nasobuco no me ayudó. Tanta gente que se queja de los cientos de problemas actuales y ahí estaba este cubano orgulloso como una Palma Real hablándome de sus hazañas en una UBPC de Matanzas.      

-“Sí, sí. Yo trabajo con abejas, en una UBPC del municipio Jagüey Grande. Nunca he padecido de nada, esto para mí no es problema, toda una vida he trabajado, ni soy impedido físico ni nah…, yo me siento bien así.”

Según cuenta Alberto, su labor en esta empresa apicultora inicia en 1979.

-“Es el único trabajo que he tenido en la vida, no he parado. Nosotros somos nueve integrantes en nuestra pequeña empresa “de abejas”, le vendemos la miel al Estado. Nosotros sacamos unas sesenta o setenta toneladas de miel al año.”

-¿Al año? –insistí mientras acomodaba el nasobuco que bruscamente bajó tras aquellas cifras de producción conquistadas por nueve personas.

-“Sí, sí. Nosotros sacamos esa cantidad de miel y la aportamos al Estado, repartimos entre los nueve las ganancias de la UBPC.   

“Para mi trabajar no es un problema, mucho le agradezco a este hospital. Yo perdí el ojo –el izquierdo- porque no vine a tiempo, pero a la chiquilla mía la han atendido muy bien aquí, le recuperaron un ojo, ella tuvo un desprendimiento de retina muy grande.

“Dicen que eso es causado por la miopía –relata el apicultor- y parece que ella lo hereda de mí. Pero la operaron bien bien, le salvaron la retina de un ojo y en el otro ojo la operaron como le dije de catarata. Este hospital ha avanzado mucho, mira como hay tecnología” –sonreía.  

“La Ceguera”

El lugar que cientos de miles conocemos por “La Ceguera” es el Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, ubicado en el municipio capitalino Marianao.

Según el sitio web del instituto, el centro inicia las labores bajo el nombre de “Liga contra la Ceguera” en enero de 1956, costeado por un patronato encargado de recaudar fondos entre la población. Al triunfo de la Revolución su director y un importante número de oftalmólogos de alto nivel abandonan el país.

Se crea entonces por el gobierno revolucionario el Hospital Oftalmológico Docente “Ramón Pando Ferrer”, siendo asumido su total financiamiento por el Estado, con un grupo abnegado de jóvenes oftalmólogos deciden que el servicio especializado no se paralice, y así transcurren los primeros años.

En 1985 se crea el programa de desarrollo de la Oftalmología donde la especialidad adquiere cierto nivel entrando los primeros equipos de láser para las especialidades de Retina y Glaucoma.

Es en 1988 con la creación del Centro de Microcirugía Ocular, a iniciativa del Comandante Fidel Castro, donde Cuba se sitúa en el Primer nivel mundial en cirugía de Catarata, Miopía y Glaucoma.

En Julio del 2004 comienza en Cuba la Misión Milagro convirtiéndose el Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer en pionero de la misma ya que fue la primera institución en asumir la cirugía de este noble proyecto, devolviéndole la visión a millones de pacientes de América Latina y el Caribe, entre los que se encuentra Venezuela, México, Bolivia, Barbados y Nicaragua.

El Centro de Microcirugía Ocular en Serie

La sala donde conversé con el apicultor pertenece al Centro de Microcirugía Ocular en Serie del Instituto Cubano de Oftalmología, destinado fundamentalmente a la cirugía de cataratas.

Según la Dra. Eneida Pérez Candelaria -directora de este servicio-, los procedimientos de microcirugía ocular se realizan en todo el país desde el 2004 gracias a la “Operación Milagro”. Esta misión revolucionó la especialidad en Cuba y en toda la región Latinoamericana y Caribeña.

En la actualidad, los cubanos tienen servicios de oftalmología en todos los hospitales a lo largo y ancho del país. El desarrollo de las tecnologías en la especialidad, la capacitación de profesionales y las grandes inversiones que se originaron a raíz de la Operación Milagro facilitaron que el acceso a este tipo de tratamiento esté hoy en manos de quien lo necesite sin tener que viajar largas distancias.

Aun así, la población –independientemente al lugar de procedencia- tiene derecho a elegir los servicios de “La Ceguera”.  

En el Centro de Microcirugía Ocular en Serie se realizan todos los procedimientos y estudios previos a la cirugía de cataratas, se le asigna el lente al paciente y planifican la fecha de la operación quirúrgica.

Antes de la pandemia se realizaban cerca de doscientas operaciones de cataratas mensualmente. La Dra. Eneida Pérez comentó que este servicio se afectó seriamente -al igual que otras intervenciones quirúrgicas programadas dentro del sistema de salud-.

Pacientes atendidos consultas del 2001-2021. Infografía cortesía del Instituto Cubano de Oftalmología
Actividad quirúrgica del 2001-2021. Infografía cortesía del Instituto Cubano de Oftalmología.

Las principales causas que atrasaron los compromisos en el centro ante la lista de espera para las operaciones de cataratas fueron:

-El cumplimiento de las medidas sanitarias para evitar el contagio de la Covid-19 por la aglomeración de pacientes.

-La falta de insumos médicos necesarios para realizar los procedimientos quirúrgicos, como consecuencia de la disminución en las importaciones provocada por la crisis económica generada por la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo económico y financiero impuesto por los Estados Unidos.   

Al disminuir la incidencia del virus en el país se reanudan los servicios en el Centro de Microcirugía Ocular en Serie. Las operaciones por cataratas promediaron las 250 por mes con los recursos que existían antes de la crisis actual.

-“Hoy estamos en cero cirugía programada, los recursos disponibles los guardamos para los casos de urgencia, tenemos que priorizar los casos de urgencia hasta que lleguen al país los insumos para continuar con las operaciones programas”, -explicó la Dra. Pérez.

La alta incidencia de cataratas en la población cubana responde al comportamiento demográfico de la isla. Es un padecimiento frecuente en las personas de avanzada edad. Al igual que el cabello se encanece con los años, las estructuras del ojo envejecen y esa visibilidad que desde niños fue diáfana con el paso del tiempo esas estructuras se engrosan  y disminuye la visión.

-“Una vez entren los recursos tenemos una gran misión, que es devolverle la vista a nuestros pacientes”, -afirmó la especialista cubana con 31 años de experiencia.

El milagro de ver para un joven cubano

Lázaro Adrián Borrego Acosta tiene 30 años de edad, le trasplantaron la córnea de su ojo izquierdo por tercera ocasión. El médico que realizó la operación estrecha sus manos y solo escucho de Adrián las gracias infinitas. Les hago un par de fotos y veo aquella lágrima.

 El instante se hizo privado, íntimo. Temí ser  imprudente. La psicóloga que me acompañó  –Dra. Yanitza Fundora Nieto- pudo sentir mi pena.

Salí de la pequeña habitación en compañía de Yanitza. El pulcro pasillo de la sala donde se encontraba ingresado el muchacho fue mi refugio. La buena doctora no dudó en contarme lo que significaba para él este tercer trasplante de córnea.

-Lázaro Adrián así joven es pequeño agricultor, le encanta trabajar, ser útil. Es casado, él y su esposa están esperando una niña, nacerá muy pronto”.

Comprendí las emociones de aquel muchacho. El éxito de las operaciones anteriores se anuló ante una infección que le provocó una úlcera en el ojo. Para esta tercera ocasión Lázaro Adrián Borrego espera que el milagro de ver a su primera hija desde sus dos ojos sea para siempre.              

En “La Ceguera” te pueden atender también si presentas baja visión, si necesitas cirugía refractiva, cirugía del cristalino o de córnea, si tienes Glaucoma, si precisas servicio de neuroftalmología, oculoplastia, retina y Uveitis. Los profesionales de este centro están capacitados además en la Oftalmología Pediátrica y Estrabismo.

Los objetivos del Instituto Cubano de Oftalmología para este 2022:

•      Brindar atención médica especializada con calidad en temas de salud ocular con el propósito de  incrementar el estado de salud visual de la población y su satisfacción.

•      Desarrollar acciones de higiene, epidemiología y microbiología.

•      Ejercer la Regulación Sanitaria relacionada con la especialidad de Oftalmología.

•      Desarrollar las estrategias de formación, capacitación e investigación.

•      Cumplir con las diferentes modalidades de la cooperación Internacional.

•      Incrementar la racionalidad y la eficiencia económica.

Municipio de Marianao en La Habana, Cuba.

*Nombre protegido a petición del entrevistado.

Fotos: Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

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