Argentina: Floreal Avellaneda, prohibido olvidar

Floreal «el Negrito» Avellaneda era estudiante secundario cuando hace 44 años fue secuestrado por un grupo de tareas del Ejército y la policía bonaerense y trasladado luego a Campo de Mayo, donde se lo vio por última vez antes de convertirse, a los 14 años, en una de las víctimas más jóvenes de los «vuelos de la muerte».

“El negrito era un pibe vivo, especial y se notaba que era desde chico un luchador. Haberlo perdido fue un dolor muy grande. Estuvimos junto con mi marido juntos en cautiverio. Nosotros fuimos blanqueados, pero él no volvió”, recuerda Iris Pereyra de Avellaneda, la madre de Floreal.

Iris, actual Presidenta de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, aseguró que a pesar “de todos estos años, la lucha por justicia aún continúa, por Floreal y los 30 mil desaparecidos”.

La madrugada del 15 de abril de 1976, un grupo de tareas llegó a la casa en la que vivían en la localidad de Munro, con la intención de capturar al padre de Floreal, que era delegado sindical en la fábrica metalúrgica de Tensa, pero el gremialista logró escapar por los techos y los integrantes del grupo de tareas se llevaron al ‘Negrito’ y a Iris a la comisaría de Villa Martelli.

“Ahí nos torturaron, a mí y al ‘Negrito’. Me pasaron picana mientras escuchaba las cosas que le hacían a mi hijo. Me ataron en una columna, y ahí escuché la voz del ‘Negrito’ por última vez. ‘Mamá, deciles que papá se escapó’, me alcanzó a decir”, revivió Iris.

Relató que junto con su hijo fueron trasladados a Campo de Mayo, donde funcionaba el centro clandestino conocido como ‘El Campito’, donde «estuve alojada durante más de 15 días. Nos hicieron de todo. No vi a Floreal, pero me enteré después que lo vieron con vida y le curaron heridas en una pierna”.

A principios de mayo, Iris quedó blanqueada; dejó Campo de Mayo y pasó a la cárcel de Olmos, en cercanías de La Plata, y luego a la unidad penitenciaria de Devoto, hasta que en 13 de julio de 1978 recuperó la libertad.

El cuerpo de Floreal apareció en la costa uruguaya el 14 de mayo de 1976 con signos de empalamiento y quedó depositado en un nicho del cementerio de Montevideo.

“En 1983, viajamos con Floreal (padre) a Uruguay para tratar de recuperar el cadáver del Negrito, pero no estaba. Nunca más pudimos recuperarlo. Supimos que era él porque tenía un tatuaje con las letras FA, que se pueden ver en fotos que les tomaron a sus restos en la morgue”, explicó.

Tras un largo peregrinar, los padres de Floreal lograron que se hiciera justicia: en agosto de 2009, el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín condenó al general Omar Riveros como el principal responsable del asesinato de este joven miembro de la ‘Fede’.

Además resultaron condenados los generales Fernando Verplaetsen (25 años de prisión) y Osvaldo García (18 años); los oficiales Raúl Jarcich y Cesar Fragni, (8 años) y el comisario Alberto Aneto.

El tribunal estableció que Floreal murió como consecuencia de los vuelos de la muerte en una avión que despegó de la base de Campo de Mayo.

Informe Conadep: 047 de Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas

CAPÍTULO I – LA ACCIÓN REPRESIVA

Desaparición y muerte de Floreal Edgardo Avellaneda (Legajo N° 1639)

El 15 de abril de 1976, aproximadamente a las 2 hs fue allanado el domicilio de la familia Avellaneda; el personal interviniente, ostensiblemente disfrazado, inició la búsqueda del Sr. Avellaneda, y al no encontrarlo detuvo en calidad de rehenes a su esposa, Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y a su hijo Floreal Edgardo, que contaba 14 años de edad.

Vendadas y encapuchadas, las dos personas fueron llevadas a la Comisaría de Villa Martelli, donde fueron torturadas con picana eléctrica a la vez que eran interrogadas sobre el paradero del Sr. Avellaneda.

Tiempo después, la señora fue trasladada a la Cárcel de Olmos, procedente del Comando de Institutos Militares, sin que se sepa nada más sobre el paradero del niño.

El día 16 de mayo de 1976, el diario argentino «Ultima Hora», bajo el título «Cadáveres en el Uruguay» publica una noticia en la cual se afirma que flotando en aguas uruguayas aparecieron 8 cadáveres.

Según la versión periodística, «un comunicado oficial de la Prefectura Nacional Naval» refería que el último cadáver hallado era de cutis trigueño, cabellos castaño oscuro y 1,70 m de estatura y tenía un rasgo característico, consistente en un tatuaje en forma de corazón con las iniciales «F» y «A».

Accediendo a una petición efectuada ante el Juzgado Federal N° 1 de San Martín, se requirió por exhorto diplomático al Uruguay, los datos sobre el cadáver encontrado con el tatuaje referido y, después de una dilatada tramitación, se recibieron las fotografías y fichas dactiloscópicas respectivas.

Las fotografías mostraban al niño con sus manos y piernas atadas, desnucado, con signos de haber sufrido graves torturas.

Tomado de Telam / Nunca Más (CONADEP)

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