Cuba: Los payasos que habitan en Los Tuyos

Por Dailenis Guerra Pérez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Esta es la historia de Ernesto Enrique Parra Borroto y su pandilla. Un niño que se enamoró de colores y rojas narices al ver a su madre vestida de arlequín. Influyó también el circo Soviético con su popularísimo clown Oleg Popov, a quien llamaban payaso del sol y los programas televisivos con Trompoloco.

También es la historia de los amigos, colegas y familia que le acompañan en el serio arte de divertir a los niños. Cambió dos nombres por uno, y en las tablas es solo Papote. Este hijo de la ciudad  de Las Tunas ostenta disímiles reconocimientos nacionales y ha representado el arte del  clown en varios sitios del planeta.

Todos tenemos un payaso dentro

Papote nació del amor familiar por Ernesto. Sus padres encontraron que demostraba más afecto y los Parra aprobaron el sobrenombre con tal regocijo, que aún le llaman así.

Cada uno con su apodo, los miembros de la familia paterna  de Ernesto son artistas, pero de los vaqueros y el rodeo. Aquel pequeño sabía que el lazo no era lo suyo, sí el arte.

Entonces Papote niño supo que las tablas resultaban placenteras y que convocar a jugar le complacía. «Cuando comienzo los caminos del clown no había otra manera de identificar mi personaje que no fuera ese. Es el payaso que me habita, el que me tocó, porque todos llevamos un payaso dentro.

«Papote  es mi héroe, mi Pepe Grillo, mi salvador; es mi resistencia a no crecer. Es el niño que me regaña cuando me pongo muy adulto… Papote es quien quiero ser.»

Cuando nacieron Los Tuyos

Cuando nacieron los Tuyos, ya existía yo en este mundo. El 15 de enero de 1999 abría sus puertas al público Proyecto Piñata, que con solo 3 miembros encendieron narices rojas e iluminaron mi infancia. Un espectáculo hoy, la llegada de un nuevo miembro, el montaje de las obras, giras, libres creaciones,  investigación, pasión, tenacidad y clown, se convirtieron en Teatro Tuyo.

Obras como Dos payasos en peligro, Parque de sueños, La estación, Narices, Gris, Superbandaclown y Juegos Olimpiclowns son parte del repertorio del grupo que enaltece la escena tunera y nacional.

Fue en esta última puesta  donde reconocieron a los grandes payasos Charlot (Charles Chaplin), Ferdinando (Jiri Vrstala), Popov (Oleg Popov), Bip (Marcel Marceau) y Trompoloco (Edwin Fernández).

En Charivari, se apegaron a nuestra identidad, los malabares y otros aderezos.

Al presentarse en varios rincones de la isla y fuera de ella como Venezuela, Colombia, Argentina, República Dominicana, El Salvador, México, Dinamarca y Suecia, «Los Tuyos» han puesto en escena buen arte y cubanía.

Ernesto sosteniendo el Escudo de la Ciudad. Foto: Reinaldo López Peña

Múltiples son los lauros cosechados con ahínco. Despuntan cuatro Premios Villanueva de la Crítica, el Rubén Vigón al mejor diseño de luces por la obra Pum!!!, y el Adolfo Llauradó a Alejandro Batista, uno de sus miembros, por su rol en la obra Juegos Olimpiclowns, para dar fe de su profesionalidad y entrega al arte de las tablas.

En este 2022, Ernesto ostenta dos importantes reconocimientos. En el mes de enero recibió el Escudo de la Ciudad de Las Tunas, la más alta distinción que otorga la Asamblea Municipal del Poder Popular y la Distinción Teatro Eddy Suñol, en el marco del XII Festival Nacional de Teatro Joven, efectuado en Holguín a finales de marzo

Teatro Tuyo ya no es solo un grupo de teatro, se ha convertido en un centro cultural que expande sus perspectivas. El Taller Internacional de Payasos,  único de su tipo en Latinoamérica, la Compañía Infantil del grupo con más de 50 niñas y niños y la Escuela Nacional de Clown, así lo demuestran.

 Formar un alumno es la mejor manera de perdurar

Hace solo un mes se realizó la primera graduación de la Escuela Nacional de Clown en Cuba. Un viejo sueño de muchos. «Me atrevo a afirmar que la Escuela comienza  el 15 de enero de 1999. Nosotros: Katia López, Ernesto Parra, Ángel Dovales, fuimos los primeros alumnos», confiesa Ernesto.

«Nunca estuvimos conformes a pesar de que el público llenaba las salas cada vez que nos presentábamos, íbamos ya obteniendo  reconocimientos en distintos certámenes. Sin embargo, esa manera autodidacta de formarnos, de encontrar literatura, o inscribirnos en cuanto taller hubiera; nos daba una satisfacción en nuestra formación, pero sabíamos que el camino era justamente hacer una academia que sirviera para otros.

«Para conformar el plan de estudio no solo nos apoyamos en nuestros descubrimientos, nuestra experimentación desde la práctica, sino también nos  anclamos a saberes como Cristina Moreira y  Gabriel Chame de Argentina, Hernán Gené, Eric de Bont, maestros del arte contemporáneo del Clown; que hoy constituyen una base fundamental que sostiene conceptualmente la escuela», comenta Parra.

Alejandro Batista, actor y profesor, imparte pantomima y actuación. «Cualquiera pudiera entender que dar pantomima es formar a mimos; esa no es la intención de esta escuela. Nuestra máxima aspiración es dotar y darle al estudiante habilidades para formar una gestualidad, una disciplina corporal, un entrenamiento que le permita poder actuar en la clave de lo que creemos que es actuar en el clown.

«Por su parte, Actuación es una de las asignaturas más difíciles porque cada estudiante es un universo y la actuación tiene eso; que parte de la experiencia de cada quien, de sus vivencias, del grado de compromiso de cada uno. Cuando impartes actuación le das clases a un grupo conformado por muchas individualidades, de las cuales lo asumen y lo ven como si un maestro fuera muchos maestros a la vez.»

Maikel Martínez, coordinador del centro,  explica que el plan de estudio está distribuido en dos años y medio.  Abarca 36 asignaturas para el aprendizaje del clown, que buscan un universo muy amplio en el mundo del arte. «Cada evaluación pone a prueba la capacidad que tienen nuestros estudiantes de llevar a escena los contenidos que han ido recibiendo en cada una de las asignaturas.»

Helen Ajo, recién graduada, dice que «la escuela implica una responsabilidad tremenda, porque Teatro Tuyo es familia, pero también es compromiso. Aquí estamos llenos de amor, alegría, risa, responsabilidad y constancia».

Dayana Leonardo llora mientras habla. Después de un regaño en clases, Ernesto le regala una sonrisa, se sientan a almorzar como si nada y ella casi no entiende: «Teatro Tuyo es una familia que te hace olvidar lo malo que esté tu día. Cuando el profe Ernesto llega con esa sonrisa (llora)… Hemos aprendido juntos, hemos hecho el camino juntos.»

La escuela Nacional de Clown es el resultado de la aspiración  de un territorio que intenta cada vez más aportarle a la cultura cubana. «Esta graduación me da mucha más madurez, aporta más seguridad a mis alumnos que serán mis compañeros de trabajo», dice el director.

«Nosotros no somos constructores de personajes; el clown no es un personaje que se construye, es un personaje que te habita y la escuela te da las herramientas para buscar ese ser y debes encontrarlo.»

No hace falta tener la misma sangre para quererse tanto

Hoy nadie puede parar a esta familia unida por los lazos  del amor, la sangre y el cariño. Con empeño y talento la tropa de «los tuyos” no solo ha apostado por el arte del clown, sino que lo ha dignificado con obras que desde la risa transmiten mensajes profundos de superación, amor y buenas prácticas.

Como resumiera el crítico teatral Omar Valiño: “El verdadero éxito de Teatro Tuyo (…) radica en haber plantado y hecho crecer, en tierra desértica, un frondoso árbol de narices”.

(*) Periodista cubana, Colaboradora de Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

Foto de portada: Facebook de la compañía.

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