«Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni para ningún otro país y no desea la guerra»
Bruno Rodrígues Parrilla denuncia expediente fraudulento de EEUU para justificar agresión militar.
«Sin excusa legítima alguna, el gobierno de EE.UU. construye, día tras día, un expediente fraudulento para justificar la guerra económica despiadada contra el pueblo cubano y la eventual agresión militar».
Expresó, por medio de la red social X, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, quien además aseguró que: «medios de prensa específicos le hacen el juego, promoviendo calumnias y filtrando insinuaciones del propio gobierno estadounidense».
El canciller reiteró, como lo ha dicho en ocasiones anteriores y como ha recalcado el presidente Miguel Díaz-Canel, que Cuba no es una amenaza para Estados Unidos ni para ningún otro país y no desea la guerra, sino que defiende la paz, pero que a la vez se prepara para enfrentar cualquier agresión externa en ejercicio del derecho a la legítima defensa, reconocido en la Carta de las Naciones Unidas.
Las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores siguieron a un reporte divulgado por el portal web estadounidense Axios, que dice estar basado “en inteligencia clasificada”, según el cual Cuba habría adquirido más de 300 drones militares.
De acuerdo con esa información, La Habana habría discutido planes para emplear los drones, en caso de agresión militar estadounidense, en ataques contra la ilegal Base Naval de Guantánamo o buques militares que intervengan en un posible ataque al territorio nacional.
Un alto funcionario citado por el sitio señaló que la Administración del presidente Donald Trump considera a Cuba una amenaza, alegando los avances en guerra con drones y una supuesta presencia de asesores iraníes en La Habana.
En defensa de la paz del pueblo cubano, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, denunció, mediante la misma red social, que «el esfuerzo anticubano en función de justificar sin excusa alguna una agresión militar contra Cuba se intensifica por hora, con acusaciones cada vez más inverosímiles».
Además, afirmó que «EE.UU. es el país agresor. Cuba, el país agredido, amparado en el principio de legítima defensa».
Desde enero de 2026 –con dos órdenes ejecutivas que declaran a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» para la Seguridad Nacional de EE. UU.– las agresiones a la Isla se han intensificado con el recrudecimiento de bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la nación caribeña por más de 60 años, al que se suma el reciente cerco petrolero.
El 29 de enero, Trump se valió del recurso de declarar una “emergencia nacional” y de su frecuente uso de las órdenes ejecutivas para calificar a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” y amenazar con imponer aranceles a países que suministren petróleo directa o indirectamente a la nación caribeña.
El bloqueo petrolero ha provocado que la isla recibiera un solo barco de petróleo en los últimos cinco meses. Ha agravado la crisis energética y causado una severa escasez de combustible con fuerte repercusión en la generación eléctrica, el transporte y la distribución de alimentos, la actividad económica, el funcionamiento de hospitales, escuelas y otros servicios críticos, con un efecto cada vez más negativo en la población cubana.
Otra orden ejecutiva firmada por el mandatario el 1 de mayo amplió el alcance de las sanciones hasta abarcar a casi cualquier entidad extranjera que mantenga vínculos comerciales con sectores estratégicos de Cuba.
En esa misma fecha, volvió a amenazar con intervenir en Cuba. Sus amenazas han ido desde “una toma amistosa” hasta “tomarla de inmediato” una vez que “termine el trabajo en Irán”, donde ha sufrido una contundente derrota militar y política, e, incluso, ha llegado a afirmar que “entrar y destruir el lugar” es la única opción que le queda a su Administración para forzar un cambio de Gobierno en la Isla, otra de sus afirmaciones marcadamente genocidas.
Es la escalada en la guerra híbrida contra la isla, que combina la guerra económica mediante medidas coercitivas unilaterales cuyo alcance extraterritorial refuerza el bloqueo económico, comercial y financiero; la manipulación y la desinformación en redes sociales, la presión económica y psicológica contra la población cubana y cada vez más irresponsables y criminales anuncios de intervención militar.
Recientemente, el presidente Díaz-Canel calificó de “cínico” el señalamiento de la Administración Trump de que Cuba es una amenaza real para la seguridad de Estados Unidos.
Recordó que la isla, bajo constante asedio por más de seis décadas, se ha mantenido al margen de cualquier acción que atente contra la seguridad de EE.UU., mientras el Pentágono ha ejecutado múltiples operaciones que afectan los derechos humanos y la integridad de la sociedad civil cubana.
“Cuba no amenaza, ni desafía, pero tampoco teme”, dijo y subrayó que “Cuba no amenaza, cuba es constantemente amenazada”.
“Señalar a Cuba como amenaza, mientras se decretan medidas coercitivas adicionales y se acusa a su gobierno de incapaz de sostener mínimamente su economía, es tan incoherente y fantasioso que ni quienes promueven la tesis son capaces de sostenerla con argumentos sólidos”, afirmó el mandatario.
Basadas en falacias sin argumentos sólidos, las órdenes ejecutadas contra Cuba colocan a su pueblo en una compleja situación, que busca un estallido social para justificar la intervención militar de la Casa Blanca, un guion ya conocido por varias generaciones de cubanos.
Con información de Cubadebate / Foto de portada: Yaimi Ravelo/ Resumen Latinoamericano.

