Cuba: A la altura del honor

Por Dailenis Guerra Pérez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Por estas fechas recordamos en Cuba la epopeya de Girón. Guiados por Fidel Castro, el pueblo logró en solo tres días la victoria. Sería catalogada como la Primera Derrota del Imperialismo en América Latina.

Como afirmó  Fidel años después, el triunfo impidió que la historia de nuestro País diese marcha atrás. En Girón se peleó con coraje, como los mambises en la manigua. Allí se destacó la malherida Fuerza Aérea Revolucionaria, que con una improvisada y escasa técnica recuperada tras los ataques del 15 de abril de 1961, logró desarticular el desembarco mercenario y abrió al pueblo el camino seguro a la victoria.

Los invasores quedaron atónitos cuando vieron en el cielo a los antiguos aviones que pensaban, habían inutilizado.  Para mayor asombro instantes después, esos mismos aparatos, hicieron estallar, en medio de la bahía de Cochinos el buque Río Escondido.

 Sufrieron un duro golpe gracias a los pilotos cubanos. Perdían la planta de comunicaciones, la reserva de combustible, las armas y municiones con las que planeaban mantener la franja de tierra que tenían que conquistar; para desde allí, implantar  un gobierno al servicio de los Estados Unidos. 

Les dolió más cuando horas después, la aviación desmanteló el buque Houston, donde se encontraba la mayoría de los integrantes del Quinto Batallón de la Brigada 2506. Fue un golpe demoledor: había quedado inutilizado, echando humo y encallado. El plan del desembarco se había frustrado.

En Playa Girón, la Fuerza Aérea Revolucionaria contaba con ocho aviones recuperados por el tesón de los pocos técnicos que hacían adaptaciones improvisadas de piezas a riesgo total, sin tiempo para probarlas. La cantidad de pilotos con posibilidad de participar en los combates fueron diez, de ellos, solo tres eran experimentados; los otros tenían muy pocas horas de vuelo.

A pesar de las altas probabilidades de la victoria enemiga, los pilotos cubanos no se paralizaron. Defendieron desde la altura, el suelo patrio. En 66 horas de combate los ocho aviones desvencijados realizaron 70 misiones, en las que fueron derribados nueve bombarderos B-26 enemigos, hundidos dos barcos de transporte de tropas, tres barcazas LCT de transporte de tanques y cinco barcazas de desembarco.

De los diez pilotos, dos perdieron la vida: Luis Alfonso Silva Tablada y el nicaragüense internacionalista Carlos Ulloa Arauz, quien en un hecho de extraordinario simbolismo, mientras la invasión mercenaria partió de Puerto Cabezas, Nicaragua, él entregaba su vida entre el cielo y el mar de Playa Girón, por Cuba, su país  y  América Latina.

Foto: Otoniel Márquez.

Por las  heroicas acciones conjuntas de la aviación revolucionaria y la defensa antiaérea en Playa Girón, el 17 de abril fue escogido para reconocer el coraje y honor de los hombres y mujeres que conforman las filas de esas brigadas.

En tiempos de paz, donde la guerra se vuelca contra la Covid-19, los pilotos han estado, como héroes, ayudando al personal médico de salud. Mientras los aviones de combate cumplen misiones preventivas, en los helicópteros se traslada el oxígeno para salvar a convalecientes de la enfermedad.

Son esos hombres y mujeres que echan a un lado los planes familiares y su amor propio, por preservar la tranquilidad ciudadana. Son los que se destacan en la extinción de incendios, en rescates de personas, apoyan la campaña antidrogas de la nación y sobresalen en la evacuación médica urgente, cuando el tiempo vale oro para salvar vidas.

(*) Periodista cubana, Colaboradora de Resumen Latinoamericano corresponsalía Cuba.

Foto de portada: Revista Bohemia.

 

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