Yesenia Méndez: «Yo era una mujer sin voz ni rostro»

Dice Yesenia Méndez, en la Cumbre Internacional Contra el Fascismo realizada en Venezuela la segunda semana de abril. Es una de las sobrevivientes de la violencia desmedida de las balas. Hace 20 años, cuando vendía pastelitos, en el Puente Yaguño cerca de Caracas, se dispuso a defender la vida de Hugo Chávez quien estaba secuestrado y desaparecido.

Hoy Yesenia forma parte de la Asociación de Víctimas de aquel fallido golpe de Estado, desde donde ya consiguieron sentencia judicial de 30 años a 11 policías que abrieron fuego contra la población.

Ella recibió disparos en el rostro, en las piernas y en los brazos. Aún quedan las secuelas en varios cuerpos y las lágrimas no se pueden evitar al rememorar aquellos hechos de tragedia y coraje que entre el 11 y el 13 de abril de 2002 devolvieron al presidente democráticamente electo a su puesto del deber.

Yesenia aún recuerda que, a pesar de la herida, del “hueco” en su cara, salió huyendo del hospital cuando escuchó de una supuesta renuncia del presidente Chávez. Pues se trataba de una fake news, de las tantas que los levantados en armas lanzaron para amedrentar a la población, mayoritariamente convencida de defender y recuperar la dignidad arrebatada aquellos días.

Para mucha gente sencilla y trabajadora como Yesenia, el modelo venezolano no debía ser interrumpido. Eso que intelectuales llaman la “anomalía” en América Latina, después de Cuba.

Las y los sobrevivientes de las violentas jornadas sostienen que “sin justicia no hay paz”, aunque Yesenia indica que perdona a quien le disparó. Ella dice que “si se vuelve a presentar un 11 salimos con las botas puestas a defender la revolución”.

 

Tomado de Bolivia Press.

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