Cuba lucha unida luego del terrible accidente ocurrido en el Hotel Saratoga

Por Gustavo A. Maranges y Bill Hackwell / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.


Para cualquier habanero, el Paseo del Prado forma parte de su identidad. Caminar por esta inmensa avenida y disfrutar de la arquitectura y la diversidad cultural de esta zona es un placer que muchos disfrutamos, mientras que para otros es tan común que se vuelve apenas imperceptible. Sin embargo, caminar por este lugar nunca volverá a ser lo mismo luego de que una de las imágenes más emblemáticas de La Habana fuese el escenario de una verdadera tragedia.

Poco antes de las 11 de la mañana de ayer la zona fue sacudida por una explosión en uno de los hoteles más simbólicos de la ciudad: el Hotel Saratoga. Aunque el terrible suceso continúa bajo investigación, las autoridades cubanas afirman que el origen de la explosión fue una fuga de gas licuado en la conexión entre el camión que suministraba el combustible y la cocina del hotel.

La explosión también dañó 23 edificios de la zona, entre ellos uno de los edificios de apartamentos contiguo, el edificio de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, la Iglesia Bautista y la Escuela Primaria Dona Concepción.

Inmediatamente después de la conmoción inicial de la explosión, cientos de personas de los alrededores corrieron al lugar del accidente. Las grabaciones de los primeros minutos han inmortalizado los detalles de la primera respuesta, esa que ha sido auténticamente humana y que permite ver la esencia de las personas. La policía y los transeúntes se apresuraron a prestar ayuda a los necesitados. Fue uno de esos momentos en los que la parálisis inicial generada por la catástrofe es superada por el deseo de ayudar a personas que no conoces sin pensar en tu propia seguridad.

La respuesta de las autoridades de La Habana fue inmediata, altos funcionarios y el propio presidente acudieron nada más ser informados.

Díaz-Canel estuvo allí enseguida, a pocos metros del lugar de la explosión, codo con codo con todos los que trabajaban para sacar a los heridos de entre los escombros. Para los cubanos, este hecho recordó la explosión del vapor La Coubre en 1960, y nos recuerda lo parecidos que actuaron Fidel y el Che.

Las ondas de choque del Saratoga no fueron nada comparadas con la explosión de amor y atención humana que siguió al momento.

Estudiantes de la Universidad de La Habana, trabajadores de zonas cercanas y CDR acudieron en masa a donar sangre para sus hermanos. Se registraron más de 1.500 donaciones en los dos bancos de sangre más cercanos en poco más de 10 horas.

La respuesta fue tan masiva que se pidió a la población que no acudiera hasta pasadas 24 horas, cuando seguramente se necesitará más sangre.

Ningún cubano tuvo que ser convocado para donar su sangre, simplemente acudieron debido a naturaleza colectiva que está en el ADN del pueblo revolucionario cubano.

Gerardo Hernández, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), comentó: «Ha sido una respuesta increíble del pueblo cubano: jóvenes, mayores, estudiantes, trabajadores, todos. He sido testigo de cómo la gente lloraba porque no se les permitía donar sangre por diversas razones, como haber comido antes de venir».

Otros que han dado lo mejor de sí son los rescatistas, quienes continúan trabajando sin descanso, con la esperanza de llegar a tiempo para salvar una vida más. Ellos y los médicos son los héroes en la sombra, cuya única recompensa es la felicidad de una familia. También conocimos del acto heroico del director de la escuela primaria cercana al hotel, quien se negó a abandonar la escuela hasta que todos los alumnos y profesores estuvieran a salvo. Esas son las historias que hacen que esta gente sea tan especial.

Durante su visita al Hospital Calixto García, el Presidente Miguel Díaz-Canel animó a los médicos a dar lo mejor de sí mismos. «Guapeen ahí, hay que salvar a nuestra gente,” dijo. Posteriormente, el Ministerio de Salud José Ángel Portal informó de que los centros sanitarios públicos cuentan con todos los recursos para cumplir con su deber de luchar por la vida de todos los afectados hasta el último segundo. Mientras tanto, fuentes del Ministerio del Interior y de otros organismos continúan evaluando el estado técnico de los edificios afectados y definiendo las causas exactas del accidente más allá de lo que se conoce hasta ahora sobre la explosión de gas.

Hasta esta mañana, 31 personas habían muerto, mientras que 24 estaban recibiendo el mejor tratamiento médico disponible para salvar sus vidas (*). Algunos pueden pensar que son pocos para la magnitud del accidente y lo concurrida que está la zona, pero en un país donde cada persona importa, 27 es un número enorme. No se trata de números, sino del sufrimiento de las familias cubanas, madres, padres, hijos y amigos que no volverán a ver a sus seres queridos. Lamentablemente, la cifra podría aumentar en las próximas horas, ya que otras 15 personas están luchando por su vida con la ayuda de los profesionales sanitarios.

Los cubanos han recibido una avalancha de solidaridad desde dentro y fuera del país. En medio de la dura situación económica del país, las organizaciones de masas, la Unión de Jóvenes Comunistas, junto con muchas personas, están recogiendo donaciones para ayudar a los que lo han perdido todo. Los cubanos siguen siendo una gran familia.

Hoy hemos podido inspeccionar y fotografiar los daños en el lugar de la explosión, el olor a gas seguía en el aire mientras los rescatistas seguían excavando entre los escombros en busca de cualquier posible señal de vida. Desde el tercer piso de la Escuela Primaria Dona Concepción, justo enfrente del Hotel Saratoga, una joven madre recogía cosas para llevárselas del aula. Le preguntamos cómo estaba llevando su hijo un momento tan dramático y nos contestó: «Está bien lo único que le preocupa era el bienestar de sus compañeros».

 

(*) Datos actualizados según información de MINSAP a las 6:30 PM del 8 de mayo de 2022. Para más información visite:  https://salud.msp.gob.cu/

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