Hotel Saratoga: Entre el dolor, el asombro y la esperanza

Por Yusmilis Dubrosky /  Mujeres al Sur.

La noticia nos sorprendió en carretera. Regresábamos del VII Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras realizado en Guantánamo. En ese momento transitábamos por un tramo en el que la conectividad nos impedía indagar en busca de noticias.

El asombro fue instantáneo. Todos nos miramos sin cesar, como incrédulos. Una bomba, fue lo primero que leí en las redes sociales, posteado desde aquellos que trataron de confundir una vez más, sin decir que había sido un lamentable accidente.

No puedo decir cuántos kilómetros de la carretera recorrimos hasta la primera llamada que nos aportó información, o la primera señal de datos que nos permitió navegar por la web intentando conocer más; pero esos minutos se nos hicieron eternos.

El primer pensamiento fue para la familia. ¿Estarán bien? La distancia geográfica atentaba en contra de mis intentos de madre: proteger. Poco a poco nos fuimos comunicando con nuestras familias, el saberlos bien nos daba cierta tranquilidad, pero no toda. Pensamos en los niños de la escuela Concepción Arenal , en los trabajadores del Hotel Saratoga, en los vecinos del edificio 609 de la calle Paseo del Prado y en las tantas personas que pasan cada día por ese lugar. En ellos y en sus familias.

Mi sentido del deber me decía que debía estar ahí, sin «apenas sacudirme el polvo del camino» como dijera Martí. Poniendo mi modesto aporte y mi voluntad al lado de quiénes lo necesitan, en mi nombre y en el de mis compañeras de Mujeres Al Sur.

Y hacia allí me dirigí. Entre el dolor y el polvo que cubre el lugar, el enorme impacto que causa ver de cerca tanta destrucción, vi el desvelo y la entrega desmedida de quienes se abren paso entre los escombros buscando señales de vida. Y con el respeto que requiere rescatar los cuerpos de quienes la hayan perdido. Aquellos que no duermen, que no piensan en ellos, sino en los otros. Aquellos que hoy dieron todo también por Chusa y Sultán, dos mascotas, dos perritas que aún estaban en los escombros del edificio colindante al Saratoga.

Recordándonos que la vida siempre nos asombra y nos devuelve un rayito de esperanza cuando existen tantos hombres y mujeres como los que hoy vi, como los que están desde el día 6 dando todo por salvarla.

Fotos: Yusmilis Dubrosky.

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