Cuba: Del genio de Fidel emergió el Destacamento Pedagógico

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Cuando se escriba la historia de la Educación cubana y del protagonismo de sus jóvenes, podrán faltar algunos pasajes, pero no la leyenda tejida por el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, epopeya que por estos días cumplió medio siglo de vida.

El 4 de abril de 1972, Fidel habló en la clausura del II Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. En un momento de su intervención, expresó la necesidad de iniciar un movimiento de captación de jóvenes de décimo grado para que marcharan a enseñar a las secundarias en el campo, bajo la dirección de profesores más experimentados. Dijo, además, que para 1976 harían falta más de 18 000 maestros, y Cuba no los tenía.

Ante tal dilema y el urgente reclamo del Jefe de la Revolución, no se hizo esperar la respuesta de miles y miles de muchachos de 16 y 17 años, que decidieron renunciar a sus sueños de ser médicos, ingenieros, arquitectos, artistas, y quién sabe cuántas profesiones más, para convertirse en forjadores del hombre nuevo del que habló el Che.

Fue así como empezaron las captaciones para el Destacamento Pedagógico. En muy pocos días, miles de jóvenes dieron su confirmación para enrolarse en la proeza que significaba encontrar, de la noche a la mañana, profesores para las aulas que, entre vegas de tabaco, naranjales y campos roturados, se multiplicaban por cientos a lo largo de todo el país.

Fue una etapa preñada de sacrificios, pero también de muchas emociones: la primera clase, esa que nunca se olvida; el distintivo uniforme azul oscuro y gris tenue; el formar a otros jóvenes casi de la misma edad, y otras tantas que marcaron a aquella generación merecedora de la frase que tantas veces los ha acompañado durante estas cinco décadas: «Usted fue mi profesor».

El Destacamento llenó un quinquenio en la vida de muchos jóvenes que, a golpe del sacrificio de ser por la mañana alumnos y por la tarde profesores, a partir de entonces fueron mejores personas y mejores seres humanos. De su seno nacieron no solo buenos educadores. Cientos de cuadros y científicos de reconocido prestigio emergieron de aquella cantera.

Con su creación, Fidel demostró una vez más cómo de las grandes crisis surgen soluciones de igual tamaño, y que a la juventud cubana se le pueden confiar grandes tareas.

Cincuenta años después, cuando la Revolución Cubana resiste los vientos huracanados que soplan en contra, a la vez que busca perfeccionarse, habrá que acudir una y otra vez a la experiencia del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

Tomado de Granma/ Video: Canal Caribe.

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