Encuentro con Torrijos

Por Coronel ® Nelson Domínguez Morera (NOEL).

Uno de los eventos más trascendentes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se organizó en Panamá desde el 20 al 23 de Octubre del año 1975. Allí concurrimos nuevamente junto a Marcelo Fernández Font quien se desempeñaba como Ministro de Comercio Exterior de Cuba en ese entonces y se hacía acompañar de una pequeña delegación de funcionarios técnicos.

Cabrisas (Ricardo, en esa fecha Vice ministro 1ero del MINCEX) nos había referido a Manuel Antonio Noriega entonces Ministro de Seguridad en el gobierno del istmo, a fin de coordinar las tareas de protección para nuestro Ministro y su comitiva. Ellos se habían conocido en 1970, durante el desempeño de ambos como embajadores en Japón para sus respectivos gobiernos.

Aunque la prepotencia, arrogancia y malos modales se le extrovertían por los poros, aquel hombre chaparrito de estatura y con la cara destrozada, consecuencia aparentemente del acné juvenil, nos trató adecuadamente cumpliendo bien su papel coordinando y ejecutando las medidas de seguridad y protección para con nosotros.

No había aún comenzado el evento y el hombre fuerte de Panamá, el carismático General de Brigada Omar Efraín Torrijos Herrera, Comandante en Jefe de la Guardia Nacional y líder indiscutible del proceso revolucionario incipiente, nos interceptó en el barrio San Miguelito por donde andábamos a pie, evidentemente informado por Noriega.

Circulaba al volante en jepp verde olivo de cuatro puertas, con escoltas que le caminaban a la par rodeando el vehículo, semiabrió bruscamente la puerta bajando a la calle un pie y solo la mitad del cuerpo, pegando estridente grito… “Yyyheyyy brothers cubanos, que hacen a pie por aquí papá, súbanse pues, encarámense.” Nos amontonamos atrás como pudimos los cuatro y en su popular y criollísima gentileza, de inmediato hizo pasar a Marcelo al asiento a su lado, orientándole al escolta que se bajara, cosa que aquel no hizo del todo, optando solo por darle paso a Marcelo hacia el general y el cubrió sentado la puerta derecha delantera.

Fue entonces un torbellino de palabras, anécdotas, expresiones todas en voz muy alta iniciadas con un manotazo en el muslo de Marcelo que circunspecto le sonreía tímidamente… “dime brother, ¿Cómo está mi Comandante? ¿me mandó tabacos con Uds. …? “ Sin esperar respuesta ni el asentimiento con la cabeza del interrogado, volvió abrir la puerta con el vehículo a media marcha por las sinuosas calles y sacando medio cuerpo mirando hacia arriba, en el primer balcón que le quedaba más cerca y donde todos los vecinos ya se habían congregado aplaudiéndole con estruendo y dándole vivas, gritó… “hey tú, cuando carajo me vas a pagar lo que me debes so cabrón…”. Tampoco esperó respuesta y con la puerta del jeep aún medio abierta continuó la marcha, siempre al volante.

Pudiera pensarse en primera impresión que lo hacía para subyugarnos, aunque al transcurso de los días, lo vimos comportarse exactamente igual, con otros paisanos desde lejos, porque no estábamos presentes, por lo que la inicial versión fue descartada. Sencillamente así era ese grandote, siempre de uniforme, sombrero camuflage atado por las puntas de las alas, tabaco en boca o entre dedos, con pistola al cinto, junto con inseparable cantimplora (contentiva no precisamente de agua) y cuchillo comando envainado en el lado opuesto. Noble, campechano, de extracción campesina humilde, lleno de la cultura popular de las calles que la irradiaba, pero con una gran dosis de comportamiento nacionalista y anti imperial que no sabía disimular.

No nos ocultó nunca de sus conversaciones con Fidel y como este le había inculcado la idea de que lograr los tratados del Canal con el gobierno de Jimmy Carter debía ser el primero de sus objetivos. Por ello, siempre afirmó que sin la Revolución Cubana no se hubieran concretado.

Cuba ha tenido que pagar un alto precio social por toda América Latina…” le dijo una vez a nuestro querido periodista Luis Báez. 

Finalmente lo cumplió el 7 de septiembre de 1977 aunque la devolución definitiva en diciembre de 1999 no alcanzó ver. Fue un arduo bregar que hasta le buscó incomprensiones con algunos panameños que esperaban se radicalizara más y sin embargo, le costó la vida en un fatal y sospechoso accidente de aviación aún no esclarecido, pero que apunta a la acción criminal de la tenebrosa CIA, el 31 de Julio de 1981 en las montañas de Coclé.

Él lo predijo mucho antes, casi diez años previos, durante la construcción del ingenio azucarero La Victoria… “yo se que voy a morir violentamente, porque violenta es mi vida. Yo sé, y eso está previsto y no me preocupa. Lo que me interesa es que el día que eso pase, recojan la bandera, le den un beso y sigan adelante…”

El General que como anfitrión, presidia las sesiones y debates de la entidad de la ONU, sacó tiempo de su apretada agenda, para conversar en privado con Marcelo e incluso llevarnos a conocer uno de sus lugares favoritos la exuberante y exótica Isla de Contadora del archipiélago de las Perlas lugar paradisiaco situado en el Océano Pacifico a 50 millas de la ciudad de Panamá, donde incluso le ofreciera años después un controvertido y breve exilio al  Sha de Irán Mohammad Reza Pahlevi tras su derrocamiento en Enero de 1979.

Su atención a los “brothers cubanos” fue proverbial y de acentuado carácter primicial. No encontraba como colmarnos siempre de mayores dedicaciones y agasajos, concluyendo todos los encuentros con saludos para “mi Comandante” y que no olvidara seguir enviándole tacacos. Hasta nos invitó aunque no pudo concretarse, a su casa refugio de Farallón lugar donde atendía invariablemente a su íntimo Gabriel García Márquez y otros tan diversos como Felipe González y hasta Vernon Walters cuando este andaba por la CIA.

Volví a encontrarlo 4 años más tarde, en la epopeya de Julio de 1979, reciente triunfo Sandinista en la Nicaragua libre y soberana que aplastó, armas en mano igual que Cuba, a una de las dictaduras más sangrientas del continente. Fue de los primeros jefes de estado que, en calidad de visitantes, concurrieron a Managua a dar el espaldarazo a esa naciente revolución que él particularmente mucho ayudó a construir mediante el apoyo logístico y financiero desde la etapa insurreccional.

A su partida del aeropuerto para la ciudad, lo encaramamos en la cama de un camión militar descapotado, dada la ausencia aún de autos destinado al protocolo, que Tomás Borge comandante fundador del FSLN todavía no designado como Ministro del Interior, era el encargado de dirigir con toda la caravana. Llamó la atención del héroe sandinista, las repetidas veces que el General panameño visitante, mientras correspondía al saludo de las masas congregadas, sorbía tragos de su cantimplora inseparable y hasta llegó a indagarme al respecto sobre la insaciable sed que ello representaba.

Llegando al Reparto Las Colinas destinado a su hospedaje en la capital nicaragüense, ocurrió lo inesperado. Al bajarnos y ofrecerle apoyo extendiéndole mis brazos, junto al personal de su escolta, increíblemente me reconoció, después de transcurridos cuatro años, sin reparar en que antes me había visto de traje cuello y corbata y ahora lo hacía de completo uniforme militar con fusil israelita marca Galyl terciado. Solícito impuso a Tomás de su hallazgo y explayándose en inmerecidos referenciales elogios, acudió de nuevo a su vetusta e inseparable cantimplora, haciendo un brindis tricéfalo. Ya para ese entonces el nica, me hizo un guillo de aprobación y cómplice conocimiento.

Entonces recordé lo que también escribió Luis Báez, relacionado a que el General Torrijos le confesaba a su siempre “Gabo” en Farallón conversando y dándose tragos que a veces concluían bañándose en la playa al amanecer… “ yo siempre ebrio pero consciente…”

Así fueron mis comedidos y coyunturales encuentros con OMAR TORRIJOS HERRERA hombre modesto y sencillo, revolucionario cabal, amigo integral y desenfadado para todo lo proveniente del caimán cubano, líder de los desposeídos, que le espetaba en la cara el peyorativo de GRINGOS DE MIERDA a sus más enconados adversarios que al no poder con él, hartos de impotencia, acudieron a la más vil de las revanchas, optando por eliminarlo físicamente va hacer ya 33 años.

Foto de portada: Granma.

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