Aumentan los hambrientos en Latinoamérica y el Caribe

Por Orlando Oramas León* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

De la mano de la desigualdad, el hambre crece en América Latina, según las últimas cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En el último año el ejército de hambrientos en la región creció en cuatro millones, para un total de 56,5 millones de latinoamericanos y caribeños, el 8,6 por ciento de la población.

“La situación es extremadamente grave. En sólo dos años, trece millones de personas han caído en el hambre. Y cuatro de cada diez personas viven con inseguridad alimentaria, mientras que todavía tenemos que prepararnos para los impactos de la crisis alimentaria actual, incluida la guerra en Ucrania”.

Así lo dijo a principios de julio el entonces representante para la región de la FAO, Julio Berdegué, quien entregó el cargo de la oficina asentada en Santiago de Chile al uruguayo Mario Lubetkin, el pasado 1 de agosto.

Lubetkin mantendrá además su cargo como subdirector general de la FAO. Se trata de un experto en comunicación y funcionario del organismo internacional desde 2014.

El semáforo del hambre en la región está amarillo fuerte (…) Los márgenes se van achicando, los números van a contrasentido de los objetivos y los riesgos están creciendo cada día”, alertó.

La advertencia está fundamentada en los datos recogidos por el SOFI, una publicación conjunta de la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según el SOFI, el Caribe presenta la mayor proporción de población afectada por el hambre en la región (algo más del 16 por ciento), en comparación con alrededor del 8 por ciento en América Central y América del Sur.

Pero el hambre casi se ha duplicado en América del Sur desde 2015, mientras que en el Caribe creció 2,2 puntos porcentuales y en América Central 0,9 en el propio período.

“Estamos frente a una crisis compleja y de proporciones, que requiere acciones sin precedentes, no solo de los gobiernos sino de todos los actores del sistema agroalimentario regional”, dijo Berdegué poco antes de traspasar su responsabilidad a Lubetkin.

Su sucesor acota que el camino para encarar la inseguridad alimentaria es la colaboración, que calificó de insuficiente. “La región tiene que jugar globalmente para enfrentar este tema. El camino es ese, y no hay otro”, enfatizó.

Lubetkin destacó que el cambio climático es el principal reto a escala global y adelantó que sus efectos se ensañarán con los pequeños y medianos productores, y los sectores “más humildes y menos preparados”.

Modificar el sistema agroalimentario en la búsqueda de sostenibilidad y resiliencia en toda la cadena del proceso productivo es parte de la receta que propone el nuevo responsable regional de la FAO.

También apeló a la colaboración entre países, con el foco puesto en aquellos menos favorecidos, en particular Haití, donde más del 47 por ciento de sus habitantes tienen dificultades para alimentarse.

La inflación es otro fenómeno que impacta en el aumento de hambrientos en el continente. Baste apuntar que en primer trimestre del año los productos alimenticios subieron en América Latina y el Caribe en el 11 por ciento. El trigo lo hizo en 45 por ciento y el aceite en 41. “Son cifras muy altas”, puntualizó Mario Lubetkin.

 

(*) Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Jorge Sáenz / AP.

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