El imperio contra ataca (III)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Al flamante presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el estadounidense Mauricio Claver-Carone, se le tacha su estilo de dar soluciones a los conflictos por medio de la fuerza, también  hay abundantes  críticas sobre sus duras posiciones ideológicas, que no disimula, ni matiza por razón de su cargo en un organismo bancario con pluralidad de gobiernos y diversidad política.

Solventes visiones como la de Roberta Jacobson, quien fue subsecretaria de Estado para América Latina y el Caribe durante el gobierno de Barack Obama, iluminaron lo que se aproximaba, al advertir: «Temo, porque debido a sus fuertes posturas en estos temas, que use el banco para forzar a los países a adoptar las políticas, que desea como condición para otorgarles préstamos«, como ocurre con Argentina en la actualidad.

Para inspirar confianza con el garrote en la mano, Claver-Carone, afirmó: “Los gobiernos de la región saben que siempre soy honesto con ellos. Soy eficaz, algunos dirían que soy duro, pero simplemente soy apasionado en ese sentido». En un claro mensaje de las consecuencias para quienes osen cruzar la línea de la obediencia debida.

También ha manipulado la forma en que fue impuesto, al comentar que la iniciativa para su candidatura surgió de consultas con algunos gobiernos de la región, sin especificar que los servidores al Imperio, hicieron la promoción acorde con un guión concebido y escrito en la Casa Blanca.

Sin embargo, el economista mexicano Jacques Rogozinski, quien trabajó un tiempo en el BID, ha apuntado que la polémica candidatura pudo haberse fraguado como reacción ante la negativa de Luis Alberto Moreno, el presidente saliente del BID, a aceptar como vicepresidente de la institución a Claver-Carone, quien habría sido postulado para ese cargo por Trump en, al menos, dos ocasiones.

Esta forma de presentar el dilema, sugiere que Claver-Carone, vino a llenar un vacío de poder en la institución bancaria, lo cual ha sido desmentido hasta el cansancio. Incluso habría que agradecerlo, al no dejar acéfalo al BID, como se ha querido edulcorar el caso.

El “electo” tal vez no tendrá solvencia para su cargo, pero si atesora una práctica intervencionista envidiable, así lo demostró en noviembre de 2019, cuando favoreció y tributó a consolidar el golpe de Estado contra el reelecto presidente boliviano Evo Morales.

Como no hay nada oculto entre el cielo y la tierra, al retornar la democracia a Bolivia, documentos, testimonios, declaraciones de golpistas dieron fe de la injerencia estadounidense en general y la particular presencia de Claver-Carone en esos días aciagos.

Después de apoyar la violencia purificadora y de limpieza étnica desarrollada en toda Bolivia antes, durante e inmediatamente después del golpe de Estado para extirpar, lo más rápido posible, la huella del Movimiento al Socialismo presidido por Evo Morales, en fecha tan temprano como enero de 2020, el injerencista presidente del BID después, declaró reconocer la labor del llamado gobierno de facto.

Sumándose al coro de los pros golpistas, el entonces presidente Donald Trump reconoció la  labor del llamado Gobierno constitucional de la presidenta Jeanine Áñez para el bienestar de Bolivia. Ese saludo fue transmitido a la mandataria boliviana por el Asesor Especial Presidencial para Asuntos del Hemisferio del Gobierno de Estados Unidos, Mauricio Claver-Carone, durante una reunión en Palacio de Gobierno, en La Paz.

Con un cinismo sincero, admirado declaró: «Hemos hablado de prioridades en este periodo de transición, cooperación, apoyo al proceso electoral y lucha contra la corrupción y el narcotráfico”. Continuó: “Vine a este viaje a nombre del presidente (Donald) Trump para saludar y reconocer la labor de la presidenta (Jeanine) Áñez en este momento de transición y de optimismo para Bolivia”, dijo Claver-Carone, en conferencia de prensa tras esa reunión. Y para rematar el respaldo al golpismo, que asesinaba en las calles, resumió: “Trump observa con optimismo a Bolivia porque “tiene una oportunidad hacia el futuro con más democracia, con un estado de derecho y transparencia”, que “son temas importantes”.

Por su parte la usurpadora boliviana se preció: “He recibido en Palacio de gobierno a Mauricio Claver-Carone asistente adjunto del Presidente de Estados Unidos. Hemos conversado sobre el fortalecimiento de las relaciones Bolivia – Estados Unidos”. “Los Estados Unidos y Bolivia son países naturalmente aliados, desafortunadamente estuvimos separados por muchos años por gusto y de una manera poca natural, pero nuevamente tenemos los mismos intereses y valores democráticos y eso es lo que buscamos profundizar durante esta visita”, terminó la devenida en presidenta por los golpistas.

En noviembre de 2019, el Gobierno de Estados Unidos, de inmediato reconoció al régimen golpista y expresó su deseo de ser un “fuerte y buen socio” de Bolivia y puso a disposición su apoyo para garantizar unas elecciones generales “limpias, justas y transparentes”, mediante mecanismos de cooperación.

Un mes después, en diciembre, Áñez recibió la llamada del entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, con quien conversó sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y su país. Para hacer expedita la reanudación de las relaciones la canciller golpista Karen Langaric, sostuvo una reunión con el Asistente Adjunto del Presidente,  Mauricio Claver-Carone, y el encargado de negocios de la Embajada de su país en Bolivia, Bruce Williamson.

Además desde una posición ahora pública, Claver-Carone, sostuvo reuniones con diferentes miembros de grupos “democráticos” de Bolivia a nombre de Donald Trump para expresar el respaldo del Gobierno norteamericano al proceso boliviano. “Esperamos que sea el principio de un futuro muchos más brillante para Bolivia y su pueblo”, manifestó.

Semanas después, Claver-Carone, escenificó un drama durante la asunción a la Presidencia de Argentina, Alberto Fernández, al retirarse como protesta por la presencia de autoridades venezolanas en el acto de investidura, mientras que elogió a la golpista Añez a quien prometió apoyo. Allí se inició el hostigamiento hacia la nueva administración argentina, que remplazó el neo liberal Mauricio Macri, tocayos de nombre e ideologías, este aprobó el envío de armas y medios de represión argentinos para el golpismo boliviano.

Dando muestras de sus cualidades camaleónicas y poder mimetizarse sin ningún tipo escrúpulo, un año después, al regresar la democracia verdadera y la paz, no la de los sepulcros que impuso la usurpadora Añez, el ahora Presidente del BID, dijo que trabajaría con el Presidente Luis Arce en la  recuperación económica de Bolivia.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Mauricio Claver-Carone, dijo que trabajará con el virtual presidente electo de Bolivia, Luis Arce, en la recuperación económica de Bolivia y para asombro declaró:  «Felicito al pueblo boliviano por las elecciones del domingo. El BID trabajará estrechamente con el presidente electo Arce y será un socio confiable de su Gobierno para la recuperación económica de Bolivia y el bienestar de su pueblo». Lo mismo había expresado un año antes al apoyar a los golpistas bolivianos. Ver y leer para creer. Continuará…

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Bloomberg.

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