Cuba: ¡Unidad!

Por Raúl Alejandro Palmero Fernández.

Hay tanto que nos une, y tan poco que nos separa..

«La unidad», la «unidad»……tantas veces proclamada y repetida, pero no siempre practicada y defendida. ¿Cuántos siglos más de explotación nos hacen falta para aprender las lecciones de la Historia?

¿Acaso hemos olvidado que todos nuestros fracasos se debieron a la desunión, y que todas nuestras victorias a la unidad popular?

Si me preguntan cuáles fueron las armas más poderosas que enarboló Fidel, respondería sin dudar: su chaleco moral y la unidad del pueblo.

Céspedes y Agramonte tenían diferencias: sobre la manera de organizar el Ejército, la forma de estructurar el Estado y el Gobierno. Diferencias más profundas desde los campos mambises que las que muchos hoy pregonan en las redes. Sin embargo, supieron cumplir por encima de individualidades o egos personales.

Gracias a la unidad: la Constitución de Guáimaro; el alzamiento del 95; el derrocamiento de Machado; el triunfo en la Sierra; el canje de mercenarios por compotas; la erradicación del bandidismo; la resistencia ante la guerra biológica, el terrorismo de Estado, y la caída del campo socialista.

Fue la unidad, en torno al Partido, la que nos juntó a todos los patriotas el 11 de julio y derrotó al vandalismo en apenas horas.

Creo en la práctica como el criterio valorativo de la verdad, y aunque los comunistas tengamos la responsabilidad de asumir el lugar de primera línea,
en la construcción de este proceso cabe, como dijera Fidel, todo el que no sea irremediablemente contrarrevolucionario.

Por eso, para esas broncas infértiles: NO CUENTEN CONMIGO. ¡ No voy en esa!

Soy un convencido del esencialismo del combate por la independencia y de la lucha de clases. ¡Esa es la pelea que me importa!

Ni el supuesto contrarrevolucionario solapado, ni el supuesto extremista, hacen tanto daño como ponerle en bandeja a la CIA las pugnas entre revolucionarios en pleno espacio público; o deslegitimar los mecanismos instituidos en nuestras organizaciones para el debate y la crítica, favoreciendo plataformas codificadas desde laboratorios de pensamiento.

¿Por qué batirnos entre nosotros cuándo tenemos un enemigo común? Hay una sola parte que se beneficia de estos espectáculos bochornosos, una sola parte. Queda al norte, y de seguro lo está disfrutando.

Vivimos en una Cuba muy golpeada, asfixiada, acechada, con serios problemas de acceso a productos y servicios básicos, e inmersa en fuertes debates filosóficos e ideológicos. Una Cuba que nos necesita, y que tiene una trinchera para todos. No tenemos derecho a estar gastando nuestras energías en discusiones que nada aportan, y que distan muchísimo de las necesidades y preocupaciones de la mayoría del pueblo.

Aunque el debate es imprescindible e impostergable aún en medio de las dificultades, llevarlo a las redes sociales, plataforma con algoritmo diseñado para enajenar y desunir a los seres humanos, me parece, repito, un exceso de ingenuidad.

No se trata de consignas, ni de la unión abstracta. He comprobado postura común entre los que hoy discuten respecto al antimperialismo, Fidel, la construcción del socialismo, la soberanía nacional. Para mí es suficiente.

Los que son «sospechosos», los que «van a traicionar», los que «dicen ser lo que no son»; así como los mal llamados «dinosaurios» , «sectarios» o «dogmáticos», han tenido y tendrán nuevamente su tiempo de definiciones. Serán juzgados por la Historia acorde a sus acciones.

Recordemos con humildad a Martí:

Si de algo serví antes de ahora, ya no me acuerdo: lo que quiero es servir más.»

Fidel, que unió a muchas generaciones de hombres y mujeres, con problemas y concepciones propias, en torno a un proyecto común, nos legó:

«Para mí, unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario. A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre(…)

La vieja consigna prerrevolucionaria de unidad no tiene nada que ver con el concepto, pues en nuestro país no existen hoy organizaciones políticas buscando poder. Debemos evitar que, en el enorme mar de criterios tácticos, se diluyan las líneas estratégicas e imaginemos situaciones inexistentes.»

Por eso me duele ver a mis compañer@s en discusiones superfluas. Me duele que se utilice a Fidel para fundar diferencias entre revolucionarios: ¡jamás lo hubiera permitido!

No seamos ingenuos, no era nada fácil lograr consenso entre los artistas, los deportistas, los intelectuales, los campesinos, los obreros, los estudiantes….¡Él lo logro! Por eso estamos aquí.

Las contradicciones, más o menos profundas, existen y existirán. Lo sabio es encontrar las vías para canalizarlas.

Hoy se cumplen 97 años de la fundación del primer Partido Comunista en Cuba. Símbolo de la unidad entre la generación mambisa y los jóvenes precursores de las nuevas transformaciones sociales. Honremos esta fecha.

He intentado mantenerme al margen de estas pugnas. Tengo relación de camaradería con todos los involucrados.

Dejémonos un poquito de lado como individuos y empecemos a poner el proyecto país en el lugar que le corresponde.

Hay tanto que nos une y tan poco que nos separa…

Tomado de Cubadebate / Foto de portada: Cubadebate. 

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: