Miami, vitrina del “paraíso» estadounidense (I)

Por José Luis Méndez Méndez / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

Algunos deliran con el sueño estadounidense, símbolo del llamado país de las oportunidades, a otros se les ha agotado la vida sin alcanzarlo, mientras quienes más se han acercado, han comprobado que no existe y en su lugar hay una pesadilla que cada día los golpea y se preguntan por qué no han sido elegidos por la providencia para disfrutar de esa quimera. Los medios miamenses no han podido sustraerse de esta realidad cotidiana.

El intolerante y conservador el Nuevo Herald analiza a los pobres en el paraíso y se sumerge en ese mundo de verdades no tan ocultas, que devora las ilusiones perdidas de propios y extraños. Reproduce noticias tan escalofriantes de la ciudad del sol, que parecen postales de países víctimas del capitalismo. Una de ellas relata “Niños mordidos por ratas en edificio de La Pequeña Habana”. Al menos media docena de niños fueron llevados al Hospital Jackson Memorial, tras presuntamente ser mordidos por ratas, debido a las condiciones insalubres de un edificio de La Pequeña Habana. Algunos eran de muy corta edad como la pequeña de un año Arte Laguna, al cuidado de su madre.

En este mismo caso otra afectada declaró desesperada: “Me tengo que ir, no quiero que me quiten a mis hijos”, dice la madre de niña mordida por rata en otro edificio de la popular y habitad de los emigrados cubanos desde hace sesenta años,  La Pequeña Habana.  El edificio en cuestión estaba sucio y lleno de cucarachas y ratones. Ahora más de 20 familias de bajos recursos temen quedarse sin hogar, por las medidas de desahucio que pretende implementar la Alcaldía regentada por el belicoso Francis Suárez, quien exigía la invasión militar de Estados Unidos contra Cuba, en julio del 2021, para darle solución pacífica al “caso cubano”.

El citado medio reseña: “Cuando el techo es el cielo: una noche con desamparados en Miami-Dade”. Explica como investigaciones realizadas sobre los niveles crecientes de desamparo en Miami y en otras ciudades del condado Miami Dade, dieron como resultado preliminar que en una  madrugada se contaron 1,011 personas sin techo en todo el condado, según las cifras publicadas recientemente, lo que representa un alza del 3 por ciento entre los que viven en la calle. Esta situación se vincula a otro estudio donde se demostró cómo cayó el nivel de vida en Miami, según un estudio aproximado que revelo sus hallazgos más prominentes, que asegura que la frontera de la desigualdad se ha ensanchado en los últimos años.

La Alcaldía de Miami, dominada por comisionados de origen cubano y cuyo Alcalde está más ocupado en los bit coin, que en darle solución a los acuciantes e impostergables problemas de la comunidad, está estrangulando a quienes han decidido abandonar sus precarias viviendas para abaratar los crecientes costos de la vida en hogares rodantes, una madeja de regulaciones burocratizas los envuelve para sumirlos aun más en la pobreza, se ha concluido que ese añorado horizonte paradisiaco es cada día más distante y no fue ideado para los pobres.

Los bancos incrementan las exigencias condicionadas a los propietarios de condominios, los ha puesto en estado de desesperación, que buscan soluciones urgentes por ejemplo los residentes en Habana Palms, están conminados a abandonar el inmueble ante la inminencia del desalojo forzado debido a las deficiencias y lo inhabitable de esos almacenes de personas. 

En paralelo han surgido negocios boyantes como controlar indocumentados, criminalizar el tobo de salarios, cobrar cuentas pendientes, por ejemplo los contratistas del estadio de los Marlins, equipo proa de Miami, deben miles de dólares a los obreros que laboraron en las reparaciones de sus estructuras.

Las construcciones se abaratan para poder vender los inmuebles que se fabrican, pero estudios de seguimiento de la seguridad y durabilidad de lo construido han concluido, que después de cinco años ya resulta peligroso vivir en los condominios, su vida útil no se refleja en los contratos de arrendamiento, que resultan de cierto modo timados al adquirir un bien perecedero en corto tiempo y resulta ultrajante, que a pesar de todo el deterioro evidente los condominios pasan las inspecciones y son aprobados sus certificados que los califican como habitables.

Por ese motivo los bancos y las compañías de seguros se resisten a emitir pólizas para ese tipo de construcciones y las que se arriesgan tienen primas elevadas para protegerse, algunos propietarios y arrendadores tratan de salvar sus viviendas, se han quejado ante las autoridades, que han tenido una mirada opuesta a ese problema generalizado y que ocupó titulares ante los derrumbes de edificios multifamiliares que tenían certificados de reciente fecha, que han originado fraudes y la muerte de cientos de personas.

Para recrear el diario inserta cómo un policía de Miami-Dade golpea a una mujer en la cara en el estadio Hard Rock y denuncia por qué los dueños de un motel de Hialeah tendrán que pagar $12 millones por negarse a ayudar a una mujer que terminó posteriormente asesinada brutalmente. Son hechos que  exhiben las bondades de quimérico paraíso que es Miami.

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Miami Herald.

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