Corruptos, nepotistas, acosadores sexuales y mentirosos fuera del BID (I)

Por José Luis Méndez Méndez * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, ha mantenido su asepsia, al depurar de su entidad a su Presidente intruso, el norteamericano Mauricio Claver-Carone, discípulo aventajado de su mentor el ex Presidente Donald J. Trump, quien lo insertó con fórceps en esa institución bancaria regional.

Desde su nominación impuesta, se esperaba un desenlace no deseado por la falta de solvencia profesional del candidato, quien había tenido un paso efímero por el FMI, con la deliberada intención de darle un colorete a su ausente currículo en obligaciones bancarias.

Pero si su salida anticipada de su encumbrado cargo había sido vaticinada por su estilo bravucón de dirimir controversias, lo cual le había ganado la bien merecida crítica de gobernantes de la región como el del argentino Alberto Fernández, crucificado por la prepotencia del pro cónsul estadounidense en el BID, lo que ocurrió sorprendió a propios y extraños.

El imponer, como estilo de trabajo, someter el parecer colectivo a su opinión y decisión personal, palideció, ante una reprochable conducta inmoral y anti ética. Lo distinto en este caso, es que Claver-Carone asume en sí mismo todos los calificativos del título de esta nota.

Corrupto, por beneficiar en contra de las ordenanzas institucionales a una subordinada directa, con quien mantenía relaciones íntimas, importada del Departamento de Estado y promocionada al estrellato del BID, sin currículo ganado. Inveterado acosador sexual a la manera de su garante el laqueado Trump y contumaz mentiroso, al negar dramáticamente durante la investigación el vínculo carnal con su empleada, lo cual quedó demostrado sin lugar a dudas. No fue varón, además, al afirmar que era falso el nexo que se le atribuía y asegurar tener pruebas que exhibiría en su momento para desmentir la “conspiración interna” en su contra, con la intención de enlodar su buen nombre de padre, esposo e hijo ejemplar, únicamente consagrado en cuerpo y alma a su elevada investidura, como un sacerdocio inmaculado. Esa actitud de tratar de dejar a su “novia” como única culpable, le quedó mal, no es de macho latino hacer eso.

Los medios fueron indulgentes con el echado, uno de los titulares mitiga el impacto: “Destituyen al presidente del BID por beneficiar a una subordinada con la que tenía una relación sentimental”.

La Asamblea de gobernadores del banco así lo decidió a raíz de una investigación que reveló que Claver-Carone mantuvo una relación amorosa con una subordinada, a la que, además, benefició económicamente.

Las normas del BID prohíben las relaciones íntimas de personal superior con dependientes directos. Además, la investigación halló que Claver-Carone aumentó el salario de la empleada en numerosas ocasiones, en corto tiempo, es indudable que él valoró encontrarse en un feudo de su propiedad y podía disponer de los recursos institucionales como propios sin respetar el decoro de los latinos que lo acompañaban, a quienes menospreciaba por el origen.

Consternados ante el caso tan deplorable, los gobernadores de la Asamblea -compuesta por ministros de Economía, Hacienda o directivos de bancos centrales de los 48 países miembros del BID- votaron casi por unanimidad a favor de la destitución de Claver-Carone, quien negó aún ante las evidencias y las acusaciones esa relación amorosa, aseguró que no había pruebas.

El catapultado y ahora expulsado del BID, en su pataleo poco varonil, no asumió el ilícito,  agregó que se le negó el debido proceso cuando el banco recibió las denuncias y luego de que se hicieran públicas las conclusiones de una investigación independiente. De incriminado intentó aparentar ser víctima. No solo eso, amenazó con emprender acciones legales contra el banco por incumplimiento de contrato y cree que también podrá presentar una demanda por difamación. Es claro que sigue el guión de Trump, de negarlo todo, así ha actuado éste cuando se le ha acusado de acosar a mujeres de todos los niveles, su respuesta preferida es: “Yo, no dije eso”.

Este escribidor duda que la benemérita junta de gobernadores del BID, sin tener pruebas contundentes y fidedignas, haya tomado la decisión de cesar en su cargo a un impuesto por Estados Unidos y nada menos que ahijado político del ex presidente Donald J. Trump, quien asedia la presidencia de ese país para 2024. Nadie en su sano juicio quisiera enemistarse con el país más poderoso del mundo, según la creencia popular.

El purgado es un abogado de escasas raíces cubanas nacido en Miami y criado en Madrid. En 2020 se convirtió en el primer estadounidense en encabezar el BID desde que se fundó en 1959, rompiendo así una tradición de más de seis décadas. El banco, que se dedica a financiar grandes proyectos de desarrollo económico, social e institucional en América Latina y el Caribe, siempre había sido presidido por un latinoamericano.

En el momento de su designación, era asesor del ex presidente estadounidense Donald Trump, quien lo impulsó para ocupar el sillón principal en el BID. Tiene una amplia experiencia profesional tanto en funciones de gobierno como en el área del cabildeo, desde donde buscó influir en la formación de políticas públicas en materia internacional con énfasis en América Latina y, en especial, contra Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua interviniendo en los asuntos internos de esos países. Durante su corta presencia en el BID, se dedicó a condicionar los préstamos bancarios a países, para que se plegaran a los intereses de Estados Unidos, como el caso de Argentina, que demoró innecesariamente la liberación de fondos a presiones para cambios ministeriales de su interés.

Mientras las aguas toman su calma y nivel en BID, donde sus miembros celebran en privado la salida del intruso, se ha anunciado que en el término de cuarenta y cinco días un nuevo presidente asumirá el cargo y las postulaciones están en desarrollo, mientras será la vicepresidenta ejecutiva, Reina Irene Mejía Chacón, quien ejerza como presidenta del banco bajo la dirección del Directorio Ejecutivo hasta que se elija a un nuevo regente, que se espera no sea un estadounidense, la experiencia de un intento fracasado es muy reciente y si algo positivo deja este legado fatal, es que los latinos si pueden seguir al frente de esa entidad bancaria y que la tradición de elegirlos, debe prevalecer con candidatos probos, como ha sido hasta la llegada infausta de este pecador. Continuará…

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Nathalia Aguilar/ EFE.

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