Rafael Correa: «Para la derecha la libertad es que el pez grande se coma al chico»

Por Mercedes López San Miguel.

Denuncia la persecución judicial en su contra, analiza la crisis económica argentina, plantea un desacuerdo con el presidente chileno acerca de Venezuela y se esperanza con el triunfo de Lula, que permitiría que las 4 mayores economías de América Latina sean gobernadas por fuerzas de izquierda. Su emotiva reacción ante el atentado a CFK.

Rafael Correa tiene una agenda sin pausa en Buenos Aires: encuentro con Cristina Fernández de Kirchner, desayuno con Alberto Fernández, presentación de libro, estreno de documental, charlas y entrevistas. Durante el reportaje en la redacción de Página/12, el exmandatario de Ecuador se muestra afable y sonríe cuando menciona a sus hijas, Sofía y Anne-Dominique, bióloga, de 28 años, y periodista, de 25, quienes viven en Francia.

Correa está asilado en Bélgica y dice que sufre una brutal persecución que tarde o temprano va a terminar. Se indigna al describir la situación de Ecuador, tras cinco años de gobiernos de derecha. «Han destrozado al país». Y se pone serio cuando describe al partido indígena Pachakutik. «Se vende al mejor postor. Apoya a (Gullermo) Lasso en el gobierno, busca espacios de poder, es tremendamente corrompido. No tiene nada que ver con la izquierda». Y más. «Es imposible llegar a acuerdos con Pachakutik». 

 
–Cómo está su situación en Ecuador, teniendo en cuenta que hubo una condena a ocho años de cárcel que bloqueó su candidatura a vicepresidente?

– La condena fue el día anterior a inscribirme como candidato, me proscribieron y quitaron los derechos políticos por ocho años. Tengo mis cuentas embargadas, me quitaron la pensión vitalicia, el seguro de vida, me quitaron la seguridad. Se trata de una persecución brutal, pero todo se les va a derrumbar. Debería ser tiempo de «game over» como dicen los jóvenes, el juego acabado, porque desde el momento en que Bélgica me da el asilo político en marzo está reconociendo que soy un perseguido político. Pero como todo está tomado en Ecuador y encubierto por la prensa hegemónica, no pasa nada. Más temprano que tarde todo esto se le va a derrumbar. El problema es el tiempo que hacen perder, el costo innecesario que originan, el sufrimiento humano y la destrucción del país.

-¿El gobierno de Guillermo Lasso es una continuidad de Lenín Moreno?

— Sí, Lasso cogobernó con Moreno. Son tan descarados que después de cooptar a Moreno -porque nosotros lo pusimos y ellos lo compraron enseguida- yo empecé a denunciar las cosas que hacía. Él adoptó el plan de gobierno de Lasso y le puso ministros y éste le dio apoyo en la Asamblea. Después hablaron de los 14 años de correísmo, a ese nivel de burla y de mentira se llega. Pero claramente Lasso cogobernó con Moreno, que implementó un modelo neoliberal primitivo y corrupto, y Lasso continúa con ese modelo y con prácticamente las mismas políticas e incluso los mismos funcionarios.

– En los últimos meses se registraron masacres carcelarias y un aumento de la inseguridad en Ecuador

— No les queda nada. Se les derrumbó todo. Te hablan de libertad, porque para ellos la libertad es la no intervención, que el pez grande se coma al pequeño. Para nosotros, la libertad es la no dominación. Para eso tienes que intervenir con acción colectiva, con el Estado, dando oportunidades. Pero tomemos su concepto de libertad. ¿De qué libertad? Si no puedes salir libremente a las calles porque te matan. Un prerrequisito para la libertad es la seguridad. La han destrozado. Y que nadie se confunda. Quieren crear la narrativa que somos narcopolíticos. No sé de dónde sacan esos disparates. Es que en el 2009 yo cerré la base militar de Manta. Entonces, 13 años después hay narcotráfico. Todo fue planificado porque soy cómplice de los narcotraficantes.

La verdad es que destruyeron toda la institucionalidad de seguridad, el Ministerio de Justicia que se encargaba de las cárceles, el Ministerio de Interior que sólo se encargaba de la policía. Como son mediocres, volvimos a la política de reparto para que la policía no los moleste. La policía, por su labor, es muy susceptible de caer en corrupción. Ya no hay un civil al mando de la policía, sino un ex oficial de la misma policía. No hay espíritu de cuerpo, no hay herencia, no hay tablero de control, no hay nada. Lo mismo las Fuerzas Armadas. Eso es así con todo, con los grandes medios hegemónicos, pauta, exoneración de impuestos para tener a la prensa de su lado, con la burocracia internacional poderosa o nacional. También han destruido las condiciones socioeconómicas: hay violencia estructural, desempleo y probreza.

— Una situación agudizada por la pandemia

— Nosotros dejamos la pobreza extrema en menos de dos dígitos y se duplicó, subió hasta el 14, 15 por ciento. Ecuador es uno de los pocos países que todavía no recupera los niveles prepandemia por las políticas de austeridad. Antes era el segundo país más seguro de América Latina, ahora es el tercero más violento. Nosotros redujimos la tasa de homicidio:  de 18 homicidios por cada 100 mil habitantes pasó a 5,6, hasta alcanzamos a Chile, que era el país con tasa más baja. Eso significa, en términos absolutos, 960 homicidios por año. Este año superan los 4000, o sea, más de cuatro veces en valor absoluto. La tasa va a estar en 22 homicidios por 100 mil habitantes. Hay ciudades donde esa tasa es de 44 como Esmeraldas, que está entre las siete ciudades más violentas del mundo. Esa es la tragedia que vive Ecuador. Parece una novela kafkiana, como si de repente un tipo se despertara y todo estuviera diferente. No, es la realidad. En cinco años destrozaron todo por el odio. Lasso es tan mediocre que lo dijo: mi objetivo es que no vuelvan los correístas. Su objetivo no es dar seguridad, empleo, sacar al país del subdesarrollo. Su objetivo es que no vuelvan los correístas porque con ellos hasta tuvo que pagar impuestos.

–A propósito de los correístas, usted vive asilado en Bélgica, Gabriela Rivadeneira, en México, pero Jorge Glas está preso en Ecuador.

–Sí, más de cinco años preso sin una sola prueba en su contra. Esto no lo sabe el mundo y es claro. Se descubrió en Brasil y cuando llegue Lula vamos a tener más información de que el caso Odebrecht se instrumentalizó políticamente para perseguir a opositores, entre ellos a Lula. Odebrecht actuó en 12 países, el único país donde la empresa no fue acusada de corrupción es Ecuador. Se acusó al vicepresidente, pero no a Odebrecht. ¿Por qué? Porque el pacto fue muy claro: ustedes impliquen al vicepresidente sin ninguna prueba. No hay nada más, solo falso testimonio.

Utilizaron ese caso para robarse la vicepresidencia y meter preso a un hombre honesto como Jorge Glas y ni siquiera acusaron a los corruptos confesos de la empresa. A Glas se lo condenó con el código penal anterior, derogado, porque el código vigente determinaba cinco años para el delito del que se lo acusaba, y podía pedir libertad condicional y seguir en la vicepresidencia. Pero le aplicaron el código anterior para que la pena fuera de seis años y no pudiera pedir libertad condicional. Con el código anterior no se acumulan penas, con ese código hace 22 meses Glas debía salir de prisión, pero ahora usan el código actual, un desastre. Para la cereza del pastel: ganó un habeas corpus, y salió de prisión y lo recibió de forma apoteósica el pueblo ecuatoriano. Se murió de miedo el gobierno porque vieron en él un posible candidato presidencial, destituyeron al juez que dio el habeas corpus y apelaron.

¿Qué tribunal se va a atrever a negar la apelación del gobierno si destituyeron al juez que otorgó el habeas corpus?. Después de unas semanas, ganaron el alegato y lo metieron preso de nuevo. Glas vuelve a ganar otro habeas corpus. Esta vez meten preso al juez que se lo otorgó. No lo dejan salir a Glas pese a una orden constitucional de libertad, ni en dictadura se ha visto eso. 

–¿Cómo está la relación de su partido, Revolución Ciudadana, con Pachakutik, el partido indígena?


–Ustedes deben desmitificar el movimiento indígena. ¿Por qué no me preguntas por otro partido? Borren esa ecuación Pachakutik, indígena, izquierda, bueno.

– Es el movimiento que se levantó contra el tarifazo de Lenín Moreno.

— Esa fue la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). 

— ¿Pachakutik no es su brazo político?.

— El brazo político es Pachakutik, pero hasta ahí hay ciertas distorsiones. ¿Por qué? Porque por el hecho de ser indígena no tienes que ser de izquierda o de derecha.  Pachakutik en verdad es el comodín, es el que se vende al mejor postor. Apoyó a Lasso en las elecciones, apoya a Lasso en el gobierno, busca espacios de poder, es tremendamente corrompido. No tiene nada que ver con la izquierda, y no necesariamente por ser un partido indigenista es bueno. Desmitifiquemos eso de que ser indígena es ser bueno. Han sido víctimas, pero eso no les da superioridad moral sobre los no victimizados. Hay buenos y malos como en todo grupo político. Y Pachakutik es uno de los grandes culpables de lo que ha pasado en el país. Es imposible llegar a acuerdos con Pachakutik. Felizmente, a nivel de organización social, en la CONAIE,  parece que hay un buen dirigente, Leonidas Iza, a quien no conozco, con el cual no comparto todo, pero al menos lo veo auténtico. 

— Leonidas Iza encabezó las últimas protestas y logró un acuerdo con el gobierno de Lasso. 

— En 2019 hicieron una protesta contra Moreno y se vendieron al mejor postor. Después de 11 muertos pactaron con Moreno para mantenerlo en el cargo, vino la pandemia y la ineptitud de Moreno nos costó decenas de miles de muertos. En honor a la verdad, no fue Leonidas Iza. De hecho, el paro fue del movimiento indígena Cotopaxi. En 2022, Leonidas Iza ya como dirigente nacional encabezó el paro, vio que no tenía salida, y pactó con el gobierno. No con mala fe. Esta vez nos costó seis muertos y el gran logro fue 15 centavos de reducción del galón de gasolina.  Fue una gran derrota del movimiento indígena. 

— Lasso impulsa un plebiscito para que la constitución incluya la extradición. ¿Cree que está dirigido a usted? 

— Por supuesto que es en mi contra, es la muestra de que somos un estado fallido. Desde hace 70 años que la constitución ecuatoriana prohíbe la extradición de nacionales. Son los estados fallidos que no pueden ni con su propia gente los que recurren a la extradición, que ni siquiera es recíproca. Es sometimiento. La constitución prohíbe expresamente la entrega de un asilado. Cuando el canalla de Lenín Moreno entregó a Julian Assange no sólo rompió con el derecho internacional, rompió abiertamente con la constitución ecuatoriana. 

— A Assange lo espiaba en la embajada de Ecuador en Londres la misma empresa de seguridad que custodiò a sus hijas. ¿Cuánto se avanzó en ese caso?

— Me custodió a mí y a mis hijas en Europa. El dueño de la empresa española, David Morales, se vendió a la CIA y está siendo juzgado en España. Me adherí a ese juicio. Una de las cosas que espiaron fue una reunión con Baltasar Garzón. El tipo está en graves problemas y UC Global ya creo que se liquidó. 

 

«Es un milagro ver viva a CFK»
— En momentos en que se investiga el atentado contra Cristina Fernández, la vicepresidenta reaparece en el Senado informando que se reunió con usted. ¿De qué hablaron en este reencuentro?

–Bueno, obviamente de eso. Le di un gran abrazo, a mí casi se me salen las lágrimas porque es un milagro verla viva. Imaginate, la pistola a medio metro de su cabeza y se traba la bala.  También hablamos de la situación de Argentina, de la ex ministra María de los Ángeles Duarte que tenemos asilada en la embajada de Argentina en Quito desde hace más de dos años. Así es la persecución. 

— Usted se encontró con Alberto Fernández. Como economista, ¿cómo ve la crisis argentina, teniendo en cuenta que se hereda una enorme deuda con el FMI y existe el lastre de la alta inflación?, ¿cómo se sale de esta coyuntura?

—  En principio yo te diría que la deuda produce alta inflación, porque se da la secuencia: gran deuda, gran servicio de deuda, gran demanda de dólares, depreciación, inflación,. Sin embargo, ustedes lograron un acuerdo que les da cuatro años de gracia, no están pagando el servicio completo (amortización, pago de capital e intereses). Se da un fenómeno más complejo en Argentina, porque tiene una muy alta inflación, sin duda, que no empezó de cero y la tasa de crecimiento está bastante bien. La tengo que analizar más a fondo, porque el problema es la inflación por expectativas, cómo combates creencias, y los cambios de ministros puede ser que generen incertidumbre. No es inflación convencional. El servicio de deuda creo que ya no juega un factor muy importante. Parece que es un problema de expectativas: la gente cree que el tipo de cambio va a seguir depreciándose, quiere protegerse en dólares, y cumplen la profecía. 

— Lula da Silva propuso una moneda única para Sudamérica. ¿Coincide?

— Hace 15 años, nosotros propusimos en la Unasur una nueva arquitectura financiera regional, que llegue a una moneda común. Brasil es tal vez el país más protegido, es una de las siete economías más grandes, no le hacen mella los capitales golondrina, especuladores. Necesitamos ir a bloques monetarios de mayor tamaño. En buena hora si es un bloque sudamericano y mejor aún si es  latinoamericano. Que es muy diferente la dolarización unilateral, ésta importa y adopta una moneda extranjera, como en Ecuador. Nuestros ciclos económicos no coinciden con los de EE.UU. Estas propuestas de integración van más allá de que sean gobiernos de izquierda o de derecha. Una nueva arquitectura regional nos beneficia a todos. 

— La región vive una nueva oleada progresista, con Boric en Chile, Petro en Colombia, la posibilidad del regreso de Lula en Brasil. ¿Es optimista?

— Soy optimista con los pies sobre la tierra. Es todavía una América latina en disputa. La segunda ola progresista no es independiente de la primera. Ahora hay más heterogeneidad. Ahora vemos a un Boric que cree que Venezuela es la culpable del subdesarrollo de América latina cuando tiene una economía de guerra, y 600 sanciones. Sí me preocupan las prioridades equivocadas de la nueva ola progresista y también hay una derecha más preparada: hoy está prevenida, articulada y con recursos infinitos. Esa es la pelea que hay que dar. Dicho esto, hay signos de esperanza: por primera vez en la historia las cuatro economías más grandes de América latina tendrán gobiernos de izquierda: Brasil, Colombia, México y Argentina. Eso es inédito. 

 

Tomado de Página/12/ Foto de portada: Bernardino Avila.

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