La emigración y el sueño america…NO

Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

La emigración ilegal de cubanos para tratar de llegar a Estados Unidos se ha convertido en estos últimos tiempos en  una fiebre debido a la política del gobierno norteamericano de recibir con prebendas a los que lleguen a su territorio; al incremento del bloqueo contra la Isla; a las campañas en los medios de comunicación hegemónicos exaltando el sistema capitalista y a los problemas económicos que enfrenta Cuba.

El incumplimiento de los acuerdos migratorios por parte de Washington y la situación económica que padece el país, impulsados por los “cantos de sirena” han motivado que cientos de cubanos hayan abandonado a familiares, vendido pertenencias y hasta sus viviendas para lanzarse hacia una peligrosa aventura de emigración ilegal que los ha llevado a recorrer varios países hasta tratar de llegar al “sueño america…No”.

Algunos, desgraciadamente, han perecido en esas locas travesías por mar o por tierra y muchos, tras alcanzar sus objetivos han comprobado por experiencia propia que aquel sistema no es el paraíso que le pintaron. Sobran los ejemplos de los que en Cuba eran profesionales y hoy están laborando en la construcción, en servicios de restaurantes y cafeterías o hasta en el tráfico y comercio de drogas. 

Pero dejemos que el propio diario de la derecha cubanoamericana, El Miami Herald, explique uno de estos lamentables hechos que acaba de ser publicado.

Una información aparecida en ese periódico el 25 de octubre señala: “Las autoridades rescataron a ocho mujeres víctimas de tráfico humano que fueron obligadas a vivir en malas condiciones y a trabajar en varios clubes de “entretenimiento para adultos” en la Florida para pagar su “deuda de viaje” por su traslado a Estados Unidos desde Cuba. La Procuraduría General de la Florida y los departamentos de Policía de los Condados Hillsborough y Pinellas, informaron que dos sospechosos fueron arrestados por obligar a las víctimas a realizar actos sexuales comerciales”.

Dos de los involucrados directos (como es concebible el grupo mafioso debe ser mayor) se nombran Amet Ramón Maqueira de La Cal y Rosalía Leonard García quienes introdujeron a las ocho mujeres (de 18 a 24 años) en Estados Unidos y obligaban a las víctimas a “tráfico sexual para pagar una enorme deuda de 60 000 dólares cada una, bajo la amenaza de la violencia”.

Asegura el Herald que los traficantes retuvieron las identificaciones y otros documentos de las mujeres, y las obligaron a vivir en espacios cerrados bajo su control.

El jefe policial de Hillsborough, Chad Chronister, informó que las obligaron a trabajar como prostitutas, strippers y a realizar otros tipos de actos sexuales en diversos clubes de entretenimiento para pagar su deuda y nunca se les permitió salir de la casa sin una escolta.

El caso se conoció porque una de las víctimas logró realizar una llamada a una línea de ayuda para la trata de personas, y notificar a las autoridades. La mujer dijo que la trajeron desde Cuba a Estados Unidos través de la frontera con México.

Los detectives iniciaron una operación de vigilancia y el pasado jueves 13 de octubre pudieron seguir a siete de las mujeres que eran escoltadas hacia un  sitio de “entretenimiento” sexual. La octava víctima la hallaron en la casa donde se llevó a cabo una orden de allanamiento.

Chronister explicó a la prensa que “a los incautados no les importaba nada más que ganar dinero con vidas inocentes, que se vieron obligadas a existir en condiciones de vida y de trabajo deplorables bajo amenazas de muerte para ella y de sus familiares si no saldaban la deuda».

Este hecho es solo una parte del iceberg, pues se cuentan por centenares las mujeres y los hombres que han sido asaltados, secuestrados, violados y hasta asesinados por esos inescrupulosos delincuentes.

Pero la principal culpa la tiene el gobierno de Estados Unidos que niega los convenios establecidos con Cuba para el otorgamiento de 20.000 visas al año; que a la par  impulsa la emigración ilegal y privilegia con dar entrada al país a los cubanos que llegan a su territorio por las diferentes fronteras. Ningún ciudadano de otro país cuenta con esas facilidades. Es la política imperial para tratar de denigrar a la Revolución cubana pero la culpa la pagan los ciudadanos inocentes que se dejan llevar por los cantos de sirena que llegan desde el Norte. 

 

(*)  Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en Estados Unidos”, «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otros.

Imagen de portada: Adán Iglesias Toledo.

 

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