Internacionales

Hacia una psicología del futuro compartido

Por Prof. José Garcés (*).

ACERCA DE LA INTERCONEXIÓN

El Maestro Thay había dicho: “Quien tenga alma de poeta, podrá ver en esta hoja de papel, un árbol, una lluvia, un camionero, un empaquetador, una vendedora, un oficinista, y un largo etcétera”. Pues bien, hoy no hace falta tener alma de poeta para saber que estamos y vivimos inextricablemente interconectados. Vivimos en una clara interdependencia y los conceptos de soledad, individualismo y opresión, deben pronto pasar al olvido.
El Maestro Thay también decía que estaba seguro de que el próximo Buda vendría, no en la forma de un hombre, sino en la forma de una comunidad. ¿Por qué no pensar que esa comunidad, sea una comunidad de naciones? No al estilo del fallido de la ONU ni la OEA, que fueron tuteladas por una superpotencia, que retorció sus misiones y las hizo servir a sus intereses. ¡No! Más bien una “Comunidad de futuro compartido para la humanidad”, como la llamó el Presidente de China. Desde el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, el Secretario General Xi Jinping, ha expuesto profundamente el concepto de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Yoffreda, citado en Huailiang y Gerdel (1) dice que esta comunidad estaría basada en la idea de “construir un mundo caracterizado por la paz duradera, la seguridad universal, la prosperidad de todos, la apertura y la inclusión, la limpieza y la hermosura” La comunidad de futuro compartido tendría entre sus objetivos más caros:
1. Enarbolar la bandera de la paz.
2. El desarrollo y la cooperación.
3. Fomentar la conexión de estrategias de desarrollo.
4. Impulsar el aceleramiento de la cooperación y compartir los logros de esta comunidad.

Además, el presidente Xi Jinping, destacó que se trata de una comunidad de futuro, de intereses y de responsabilidades entre China y América Latina, que se basa en los principios de consulta, construcción conjunta y disfrute conjunto, priorizando la cooperación bilateral y la construcción de plataformas multilaterales, que favorezcan el desarrollo de los pueblos chino y latinoamericano (Yoffreda Ob. Cit.).

Yoffreda usa dos palabras sutiles “la limpieza y la hermosura”, y es que una comunidad de futuro compartido tiene necesariamente que incorporar la interdependencia, y cuando nos damos cuenta de que todos los seres humanos estamos vinculados y que vivimos en interdependencia, no queda sino abrirnos al cuidado de todos y del ambiente, y por tanto de la hermosura. Es a partir de la interdependencia y del vínculo que podemos construir un futuro compartido donde la paz y la belleza sean el denominador común.

ACERCA DE LA INTERDEPENDENCIA Y EL VÍNCULO

El vínculo se manifiesta en la interdependencia, y refiere la dimensión colectiva del ser humano. El Ser Humano tiene una naturaleza doble. Por un lado, es INDIVIDUO y por otro lado es COLECTIVO. El pensamiento occidental ha enfatizado en la dimensión Individual y ha obliterado la dimensión colectiva del Ser Humano.
La idea de la interconexión ha estado presente en nosotros desde hace siglos. Los antiguos mayas se saludaban diciendo “In Lak’ ech” que quiere decir: “Yo soy otro tu” y el otro contestaba “A lak’ i” que quiere decir: “Tu eres otro yo”. Gustavo Pereira (2) explica que Los pemones de la Gran Sabana “para decir amigo, dicen Ma-jokaraisa: Mi Otro Corazón”. Así visto, el vínculo es la consecuencia conductual y natural de la Re-Unión, y la reunión es la consecuencia natural del amor. Es decir, la manifestación más clara del vínculo es la REUNION. Cuando los seres humanos se reúnen, empieza a funcionar el vínculo. Por el contrario, cuando los seres humanos se separan aparece la soledad, el individualismo y la competencia, competencia que condena a muchos a perder y a unos pocos a ganar. Quienes han monopolizado el manejo de la dimensión colectiva del ser humano han sido religiones que se han ocupado de legitimar el poder hegemónico, pero esto puede cambiar cuando todos nos demos cuenta de que entre todos podemos construir un futuro compartido.


DESTINO COMÚN VS. DESTINO MANIFIESTO

Un futuro compartido implica que tenemos un destino común, y para construirlo es necesario saber que estamos interconectados y que “Yo soy otro tu” y que “Tu eres otro yo”, implica conocer la interdependencia y el vínculo que nos une a todos los seres humanos. Implica también saber que, en virtud de la interconexión, si yo te hago daño a ti, en realidad me estoy haciendo daño a mí mismo. El darnos cuenta de que la humanidad tiene un futuro compartido nos obliga a respetar al otro en su idiosincrasia y sus particularidades, nos obliga también a abandonar la idea de que se puede imponer una manera de pensar y de actuar a todo el planeta. Una comunidad con un futuro compartido para la humanidad, que implica un “Destino común” es lo más opuesto que puede haber al “Destino manifiesto”. La doctrina del destino manifiesto es una frase e idea que expresa la creencia de que los Estados Unidos de América es la nación elegida y destinada a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacífico y aún más allá. Esta mentalidad generó una actitud que llevó, por ejemplo, a La guerra contra España (1898) para apoderarse de Puerto Rico e intervenir en Cuba y las islas Filipinas con esperanza de colonizarlas, y a muchos otros desmanes neocolonialistas e imperialistas. Los partidarios de esta ideología creen que la expansión no solo es buena, sino también obvia (manifiesta) y certera, y es la obra de la divina Providencia. Así, el “Destino manifiesto” podría resumirse en la frase “Por la Autoridad de Dios”. La tesis del “Destino manifiesto” ha servido de base para la expansión imperialista de Estados Unidos, pero en este momento los pueblos del mundo se incorporan a la idea del “Destino común”, y para eso se aprestan a construir el “Futuro compartido”. Quien haya escuchado hablar al Comandante Chávez acerca de la multipolaridad y al Presidente Maduro acerca de la Diplomacia bolivariana de Paz, sabe qué significa el Futuro compartido. Desde esta tierra americana saludamos la iniciativa que nos llega desde China y la saludamos con la enjundia y la anfictionía que caracteriza a los bolivarianos. Es bueno recordar que fue justamente Bolívar quien alzó la bandera de la interdependencia, la interconexión y el vínculo cuando convocó aquel congreso en Panamá en 1826. Bolívar bien sabía que “Anfictionía” (del griego “amphiktionía”, que significa “vivir juntos”) es lo que necesitábamos y seguimos necesitando para no morir expoliados por el más fuerte.

 

PSICOLOGÍA DEL FUTURO COMPARTIDO

Hasta este momento hemos desarrollado una serie de conductas que se orientan al individualismo. La colonización no solo construyó la dominación sino también el mecanismo que la sustenta, y este mecanismo es la incomunicación y el individualismo, y esas características están metidas muy profundo en nuestra mente. Por eso, para construir un futuro compartido, tenemos primero que aprender las conductas de relación con los otros. Tenemos que desarrollar una psicología del futuro compartido.
Obviamente, para tener un futuro compartido es menester construir el vínculo. Las conductas que se generan inmediatamente después de construir y reconocer el vínculo son las conductas que implican “sentir con el otro”, por eso las conductas del vínculo son:

  • Compasión: Que viene de Com (acción con el otro) y Pathos (Sentir, sufrir) es decir, sentir con el otro.
  • Simpatía: De (Sin, paralelamente, como en Sincronía y Pathos).
  • Empatía: De En = En el interior y Pathos.
  • Misericordia: Que viene de Miseria y Cordis, Sentir con el corazón las miserias del otro.

Todas estas son formas de sentir con el otro. A los conceptos anteriormente señalados se suman los de Generosidad, Solidaridad, Sinergia que dan cuenta del accionar del Vínculo y que en resumidas cuentas a este proceso que legitima la Reunión, la naturaleza gregaria del Ser Humano se le llama AMOR.
Al aprender a “vivir juntos”, debemos descubrir y redescubrir el vínculo que nos une a todos los seres humanos. Para ello, en próximas entregas, vamos a pasar revista, a algunas características psicológicas del vínculo, mismas que hemos de desarrollar para poder vivir en la interconexión, para dar legitimidad y operatividad a la naturaleza colectiva del ser humano, para destronar el individualismo y la explotación imperialista. Todo el que ha caminado por el camino de la poesía, de la belleza, del alma y del crecimiento psicológico y espiritual, sabe que no existe salvación individual. Sabe que “amaos los unos a los otros” no es una sugerencia sino una tabla de salvación, y que “Ama a tu prójimo como a ti mismo” debe cambiarse por “Ama a tu lejano como a ti mismo”. No solo debemos amar al prójimo (próximo), sino también a aquel que está distante, y principalmente a aquel que está distante.

 

Notas

(1) Li Huailiang y Aymara Gerdel Editores,
CHINA Y VENEZUELA: HACIA UN FUTURO COMPARTIDO, Ediciones CVEC (2023)
(2) Gustavo Pereira, “Sobre salvajes”, del libro POESÍA Y PROSA (2013) editado en Caracas por la Fundación Biblioteca Ayacucho.

(*) M. Sc. en Psicología, Vicerrectorado de Investigación / LAIUCOM.

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