Cuba

La educación y el desafío de la cobertura docente

Por Yilena Héctor Rodríguez, Gabriel Mok Rodríguez

David tiene 25 años y hasta hace cinco meses fue profesor de Educación Física en una primaria de San Miguel del Padrón.

Era de los maestros más queridos por sus estudiantes, que veían en su asignatura una salida al sedentarismo de las demás materias. Pero la obligación de trabajar ocho horas al día de lunes a viernes, más una guardia un fin de semana al mes, el poco tiempo para un empleo extra, un salario de menos de 5 000 pesos y la necesidad de mantener a su familia, no le dejaron otra opción que comenzar a trabajar en el sector privado.

“Empecé en una cafetería y tuve que dejar la escuela, porque exigía demasiado tiempo. Ahora extraño el magisterio y, aunque solo lo ejercí ocho meses, a cada rato me encuentro por la calle con mis antiguos alumnos y me preguntan cuándo regreso: dicen que no han encontrado un profesor estable desde que me fui. Me da un poco de nostalgia, pero, por lo pronto, no puedo volver. Mi economía no me lo permite”, comenta.

El éxodo de trabajadores hacia el sector privado o su migración a otras tierras son fenómenos que afectan al sector estatal, especialmente en esferas como la educación, que demanda mucho tiempo de los profesionales que ocupan plazas fijas, no cuenta con suficientes recursos y sistemas de estimulación como otros sectores; y paga salarios poco atractivos, si se tiene en cuenta la inflación de los precios.

Milaydis Cabañín, profesora de enseñanza primaria en la escuela Mariana Grajales del municipio Diez de Octubre, hace horas extra sin tiempo apenas para almorzar. “Cada día el trabajo es ininterrumpido durante más de nueve horas y todo por el mismo salario. En reuniones sindicales pedimos que nos paguen esas horas extra, pero no tenemos respuesta. ¿A dónde va a parar ese dinero?”, se pregunta.

Semejante preocupación tiene Idelbis López, profesora de Inglés de esa misma institución, quien comenta que en su escuela se necesitan dos maestros de la asignatura que imparte, por la matrícula tan alta de alumnos, pero solo ella ocupa ese puesto.

“Me afecta porque debo asumir los cuatro programas: el de tercero, cuarto, quinto y sexto grados, sin pago extra; y hace 10 años estoy trabajando en esta misma situación, porque no hay maestros de Inglés disponibles”, dice.

La red escolar de La Habana cuenta con 1 199 instituciones educativas. A inicios de este curso, las escuelas capitalinas recibían a más de 200 000 estudiantes y la cobertura docente se encontraba en 87%, según informó a Tribuna de La Habana la directora general de Educación en la provincia, Karenia Marrero Arrechea.

En la Mesa Redonda del pasado 29 de agosto, la ministra de Educación Naima Ariatne Trujillo Barreto, explicó que, para hacer frente a la baja cobertura de maestros, se pueden emplear todas las variantes de contratación, como contratos por hora, carga adicional a un directivo profesional, o la labor de los jóvenes de los contingentes Educando por Amor, de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

“La idea es encontrar un equilibrio entre esas variantes y poder evaluar las más adecuadas para satisfacer las necesidades en cada institución educativa”, afirmaba Trujillo Barreto.

En el caso de La Habana, este curso imparten clases alrededor de 215 estudiantes universitarios y, según la ministra, sigue siendo meritoria la reincorporación de profesores que habían decidido acogerse a su jubilación y están retornando a las aulas porque se les necesita.

Otra alternativa que se implementó en la capital consiste en que los estudiantes de años terminales de carreras pedagógicas se incorporen más tiempo a las escuelas que los demanden, a partir de adecuaciones en su proceso formativo y con el reto que ello implica en términos de calidad.

Precisamente, la calidad de la enseñanza por falta de preparación de los maestros es una preocupación constante en las familias. Una de las foristas de Cubadebate, identificada como Rosa Elena, comentaba en el trabajo “De vuelta a las aulas: Lo que debe saber sobre el próximo curso escolar”, que los problemas con la enseñanza llevaron a que el curso pasado, en el Instituto Politécnico de Informática Cepero Bonilla, más de 30 alumnos repitieran segundo año por la asignatura Matemáticas, pues, entre otros factores, el profesor era un estudiante universitario sin la necesaria preparación docente y metodológica.

Contar en el sector educativo con graduados, profesionales en formación y personas contratadas complejiza la dinámica del aprendizaje y su calidad. Sobre el nivel de los profesores, la ministra de Educación reconocía en la Mesa Redonda que solo unos 200 profesionales ostentan hoy la condición de Doctor en Ciencias.

Las alternativas tomadas para paliar la falta de docentes han resultado en algunos casos. Los hijos de Yisney Suárez, por ejemplo, cursan segundo y sexto grados en la escuela Mariana Grajales del municipio Diez de Octubre, y siempre han tenido una maestra frente al aula.

No obstante, Yisney reconoce que otros grupos en la misma institución no tienen profesores guías, lo cual implica una carga extra para los demás docentes. Materias como Educación Laboral, Educación Física e Inglés resultan más afectadas que las otras, dice.

Algo parecido ocurre en la secundaria básica Reemberto de Abad Alemán, de Habana del Este, donde estudiantes de séptimo grado refieren que faltan profesores de Educación Cívica, Computación y Educación Laboral.

“Educación Cívica la imparte la directora, en los turnos de Computación lo que hacemos es ir para la biblioteca y Educación Laboral viene siendo un turno libre: cuando toca por la tarde nos dicen que nos quedemos en la casa”, comentan.

Ángel Gómez cursa el onceno grado en el preuniversitario Mártires de Porvenir del municipio Diez de Octubre; y expone que fundamentalmente ha tenido ausencia de maestros en las asignaturas Formación Ciudadana, Cultura Política y Geografía.

“Nuestro horario está en constante cambio por esta situación. A finales de curso tendremos que hacer las evaluaciones finales de estas asignaturas sin los conocimientos necesarios. Pero tengo que reconocer que los profesores que me imparten clases en otras materias tienen mucha experiencia y excelentes métodos de enseñanza”, plantea.

Regla González, profesora de Química, comenta que las dificultades con el personal docente datan de algunos años y tienden a complejizarse. “Aunque antes teníamos problemas con el déficit de maestros, cada curso se graduaba en los pedagógicos personal joven, que asumía la enseñanza al menos por un tiempo, y uno se aliviaba. Ahora la mayor dificultad es que cada vez egresan menos maestros”, señala.

La profesora Milaydis Cabañín corrobora lo anterior y afirma que el año pasado en la escuela Mariana Grajales solo un estudiante de noveno grado optó por carreras pedagógicas.

Según Damaris Reyes, maestra de enseñanza primaria, el déficit de profesores se debe principalmente a la falta de interés de las nuevas generaciones por la carrera. “Hoy los jóvenes prefieren trabajar en lugares donde puedan hacer más dinero, y en Educación cobran un salario fijo que no alcanza. Además, deben lidiar con las familias y sus complejidades; y muchos se desmotivan”, afirma.

La ministra Naima Ariatne Trujillo Barreto explicó en la Mesa Redonda que el déficit de cobertura docente no se comporta de igual forma en todo el país. “En Oriente existe una situación mucho más favorable que en las provincias del Centro y Occidente. De hecho, los territorios orientales se han convertido en emisores de profesionales hacia el resto del país”, dijo.

Además de La Habana, entre las provincias que menor cobertura docente presentan están Artemisa, Mayabeque, Sancti Spíritus, Camagüey y Ciego de Ávila.

De acuerdo con Prensa Latina, Camagüey (con 719 centros de enseñanza y más de 110 000 estudiantes) inició este curso escolar con casi el 90% de la capacidad de maestros completadas; de ellos 487 son egresados de centros pedagógicos.

Por otra parte, 21 días antes de comenzar el actual curso, la cobertura docente en la Isla de la Juventud estaba al 79.9%, según la Asamblea Municipal del Poder Popular.

El municipio especial demanda 1 435 maestros y profesores a fin de cubrir la red escolar de 84 instituciones; y para ello contaba entonces con 1 146 plazas cubiertas. Las mayores afectaciones se reportaban en las enseñanzas primaria y secundaria básica.

En el caso de Sancti Spíritus, el medio Escambray informó que, al iniciar este curso, había un 90.73% de la fuerza de trabajo requerida en la provincia, con una disminución de 289 educadores respecto al curso anterior.

Las asignaturas con mayor déficit de profesores eran Matemáticas, con 52 plazas; Física, Español y Literatura, con 42; Historia de Cuba, con 39; Inglés, con 37; Química, con 24 y Geografía, con 21. Además, existía un déficit de 142 maestros primarios.

Tras los embates de la Covid-19, los estudiantes y profesores cubanos volvieron a las aulas este curso en el tradicional noveno mes del año, para desarrollar un período lectivo de 46 semanas.

En un 2023 marcado nuevamente por una aguda crisis económica, la educación ha debido reinventarse ante los desafíos de “hacer más con menos” y los resultados de buscar maestros en varios sectores, procedentes de otras disciplinas, no siempre han sido satisfactorios.

El desafío entonces es lograr que, en medio de las carencias, la atención y estimulación al personal docente vaya desde la superación profesional hasta la remuneración objetiva. El reto es que cada vez más jóvenes se interesen por la pedagogía y los profesionales puedan ejercer su vocación y satisfacer sus necesidades trabajando en el sector, que fue uno de los pilares sobre los que se edificó este sistema. No olvidemos que en las escuelas se siguen sentando las bases del país que queremos construir.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Cubahora

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