Cuba

¿De qué se ocupan hoy los Comités de Defensa de la Revolución?

Por Claudia Thalía Suárez Fernández.

Como una necesidad imperante en los primeros años de la Revolución Cubana surgieron los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), con la misión esencial de defender y preservar los ideales revolucionarios.

Nunca su tarea fue fácil, porque Cuba, en los casi 65 años de la organización, que cumplirá en 2025, ha atravesado momentos de crisis y asedio, de los cuales sería difícil hablar en términos «de victoria» sin mencionar el empuje de los CDR en cada barrio.

Sin embargo, a la altura de estos días, el Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de la organización, no vacila en decirle a Granma que «llevar a cabo esta defensa en el año 2024 difiere notablemente de la que se planteaba en 1960.

«La evolución de la sociedad y los cambios en el entorno político y social exigen adaptarse y encontrar nuevas estrategias para preservar los logros alcanzados; sin embargo, la misión fundamental de los CDR sigue siendo la misma: la defensa de la Revolución ante cualquier amenaza que atente contra nuestra sociedad», dice.

Hernández Nordelo, jefe de una red de cubanos infiltrados en ee. uu. para ayudar a desmantelar acciones terroristas contra Cuba, no es conocido por temerle a los problemas, ni por rehuir a preguntas sobre los temas más calientes de los barrios cubanos… 

–¿Cuál es la estrategia de los CDR en la batalla nacional contra la corrupción y las ilegalidades?

–Hay un dirigente de la Revolución, a quien admiro mucho, que siempre me dice que donde están los CDR, en la cuadra, está todo: lo bueno, lo malo y lo regular; y es que, como mismo tenemos personas de mucho valor, están también los delincuentes y los corruptos.

«Muchas veces en el barrio saben quiénes son o lo sospechan; por lo tanto, los CDR tenemos una responsabilidad en esta batalla de todos.

«¿A quién afectan las ilegalidades? Cuando alguien roba, no solo le roba al Estado…, me está robando a mí, le está robando al vecino, le está robando a la madre que tiene tres hijos y depende de la ayuda estatal, le está robando al viejito que recibe su pensión. Está afectando a todos.

«Los CDR tenemos que ver con todo lo que afecta a una comunidad, y las ilegalidades son parte de ese todo, por lo que también nos corresponde ponerles un ojo.

«Te pongo, por ejemplo, el tema de las drogas. Hay personas con cierta preocupación, porque se comienza a ver un fenómeno del que estuvimos ajenos por mucho tiempo o que era prácticamente insignificante en nuestro país, comparado con otras regiones del mundo, pero su preocupación tiene mucha razón, porque la droga es un fenómeno que afecta a todo el mundo.

«No se puede concebir una persona que esté lucrando con un vicio como ese, a costa de la seguridad, la tranquilidad o la salud de nuestros propios familiares.

«Y, ¿dónde se da el fenómeno de una persona que vende droga? Es en un barrio, una cuadra, una comunidad. Por lo tanto, no estamos ajenos a esas problemáticas».

–¿Cómo influyen las empresas estatales y no estatales en el desarrollo de las comunidades, desde la perspectiva de los CDR?

–Los actores económicos no estatales, como las mipymes, los trabajadores por cuenta propia u otras formas de producción son un fenómeno relativamente nuevo y, como ante casi todo fenómeno nuevo, siempre ha habido sus prejuicios, sus incomprensiones, su desconfianza…, pero te puedo decir que nosotros hemos desarrollado muchas iniciativas con formas de gestión no estatales.

«Cuando comenzamos a dar los primeros pasos en esta dirección, hubo personas que se nos acercaron para preguntar cómo los CDR, que son una institución emblemática de la Revolución, se iban a aliar con una mipyme privada para llevar donaciones a un lugar, o con una entidad religiosa, y yo digo: «mira, lo importante es que lleguen las donaciones a la persona que las necesita en un momento determinado».

«Si los CDR recogemos donaciones y el camión que tiene posibilidades de ir a ese lugar es de ellos, no tenemos ningún problema con trabajar juntos. Lo importante es la acción y, por lo tanto, tenemos toda una gama de iniciativas abiertas con formas no estatales».

–¿Tiene ejemplos concretos de esa colaboración?

–Recientemente, la mipyme Juanki’s Pan nos ha donado 40 000 pares de guantes quirúrgicos para hospitales; y otra mipyme, m&l Soluciones, de Pinar del Río, ha donado varias veces zapatos crocs para salas de cuidados intensivos, y juegos de batas para personal médico, así como paños verdes, entre otros insumos médicos.

«Además, con el restaurante Salsa Río, en el río Almendares, tenemos un proyecto para ofrecer, cada cierto tiempo, una mesa gratis para líderes de la comunidad, de dirigentes de base de los CDR que en muchos casos son personas ya mayores, con 20 o 30 años trabajando por la organización.

«Trabajamos muy de cerca con el proyecto A Cuba hay que quererla, con quienes hemos llevado donaciones a hogares de niños sin amparo familiar, así como con las sociedades de cubanos residentes en México y en Canarias, y el proyecto Cubacán, de Canadá, que envía a través de nosotros donaciones, lo cual nos enorgullece, porque hay muchas personas que sienten temor y se cuidan de asociársenos, porque los CDR somos una organización abiertamente en defensa de la Revolución, y hemos sido blanco de ataques y de propaganda enemiga.

«Sin embargo, estas entidades que menciono no han tenido ningún prejuicio o temor, porque saben que haciendo una donación por medio de los CDR, esta llega directamente a donde va dirigida.

«Del proyecto Cubacán se entregarán a la Asociación Nacional de Ciegos de Cuba (ANCI) unos 2 400 bastones plegables para ciegos; y antes ya habían enviado máquinas de escribir en braille.

«De modo que consideramos que no se puede tener ningún tipo de complejo a la hora de trabajar con las formas no estatales. Están en la comunidad, y si son personas que quieren contribuir

de manera desinteresada, pues a través de los CDR, que somos la organización de la familia cubana, pueden hacerlo sin ningún tipo de problema.

«Se trata de ir abriendo huecos al bloqueo; porque cuando sumas todas las cosas que han entrado al país, es una ayuda considerable la que hemos hecho».

–¿De qué depende que se cumpla o no, la función de los CDR?

–La primera tarea es completar nuestras estructuras en aquellos lugares donde no existen. Si en una cuadra no convences a nadie de que formen parte de la dirección del CDR, pues ya empezaste mal; porque el buen trabajo en el municipio depende del trabajo que se haga en la zona, pues en la cuadra es donde ocurre todo.

«El trabajo en los barrios nos ha demostrado cuán importante es que estén completas las estructuras; porque no es lo mismo que el municipio decida hacer algo, que puede ser un parque en un barrio, y lleguen ahí, pongan los recursos, hagan el parque y, al final, descubran que lo que necesitaba la comunidad era un puentecito para pasarle por arriba al arroyo en el que todo el mundo se enfanga para cruzar una calle.

 «¿No está para eso el CDR? Sí, está para decir: “mira, aquí no necesitamos parque, lo que necesitamos es esto o lo otro”; pero para eso deben estar completas las estructuras.

«Tratamos de que las personas entiendan que el CDR está para atender los problemas de la comunidad, y para ser defensores del barrio y de la cuadra. Hay quien en sus universidades y centros de trabajo son estrellas, pero cuando llegan a la comunidad dicen: “no, yo no puedo hacerle competencia al viejito que lleva 40 años siendo el líder de la cuadra”. Y es todo lo contrario, porque esas personas, de las que nos sentimos muy orgullosos, necesitan su relevo.

«Hay mucha gente que te dice que los CDR no funcionan, y a nosotros esa generalización nos duele, porque hay muchos CDR en el país que funcionan muy bien. También hay quienes te dicen que ya no se hacen planes en la calle o no se recoge materia prima; pero hay sitios donde los sábados se hacen minifestivales de materia prima,

y los domingos hay planes de la calle muy divertidos, con una participación masiva de la comunidad.

«En esos lugares hay gente que no se sienta a esperar de brazos cruzados a que venga alguien de la dirección nacional de los CDR a organizarle nada. La creatividad no puede estar pendiente de una orientación superior; hay que desplegarla ahí donde uno vive.

«Por lo tanto, con esa generalización de que los CDR no funcionan nosotros no estamos de acuerdo. Siempre le decimos a la persona: “bueno, tu CDR no funciona; ahora, ¿tú quieres ponerlo a funcionar?, ¿tú quieres ser presidente? Estamos dispuestos a trabajar contigo”».

Tomado de Granma / Foto de portada: Endrys Correa Vaillant.

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