Intervención vía virtual de Fernando González Llort, presidente del ICAP, en la Conferencia internacional por la normalización de relaciones Estados Unidos-Cuba
Intervención vía virtual de Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en la Conferencia internacional por la normalización de relaciones Estados Unidos-Cuba, 14 y 15 marzo 2026, Nueva York. (Fragmentos y texto completo)
** Este encuentro se realiza en un momento de alto peligro para la humanidad. Se intenta imponer una nueva forma de dominación inspirada en la Doctrina Monroe, ignorando la voluntad de los pueblos y la proclamación de América Latina y el Caribe como zona de paz.
** Sufrimos un recrudecimiento sin precedentes de la guerra económica. Las limitaciones de recursos, las carencias financieras y la falta de energía no son fruto del azar: son el resultado directo y deliberado de la política inhumana del gobierno de Estados Unidos.
** Resistir no es suficiente; también avanzamos. Frente a la crisis, Cuba impulsa una decidida transición hacia fuentes de energía renovable.
** Sigamos denunciando en las calles, en los parlamentos y en las redes digitales el bloqueo y la hostilidad contra Cuba.
** No nos doblegaremos. Con el apoyo del movimiento internacional de solidaridad, con su respaldo y la resiliencia infinita del pueblo cubano, saldremos adelante. Porque tenemos razón, porque tenemos historia, porque tenemos dignidad.
Texto completo:
Estimados amigos,
Es un honor dirigirme a los participantes de la Conferencia “Cuba bajo Asedio“. Durante estos dos días, el CUNY Graduate Center de Nueva York se convierte en la casa de lo más genuino de la solidaridad con Cuba.
En primer lugar, quiero hacer llegar un saludo fraterno del pueblo cubano y del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) a las organizaciones convocantes: a la International US-Cuba Normalization Conference Coalition y a las redes de solidaridad con Cuba en Estados Unidos, Canadá y Quebec. Su empeño por construir este espacio, en medio de crecientes amenazas, es un ejemplo de compromiso y valentía que nos llena de orgullo.
Un saludo muy especial a la delegación de la Federación de Mujeres Cubanas y de la Unión de Juristas, que hoy representan allí a millones de cubanos que alzan la voz por nuestra Revolución. Extendemos también nuestro más profundo reconocimiento a nuestra Embajada y a la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas. Ellos libran una batalla diaria e incansable por la verdad y la justicia, en un entorno complejo. Nuestro abrazo solidario llega hasta todos los colectivos de ambas misiones.
Queridos amigos, este encuentro se realiza en un momento de alto peligro para la humanidad. Se intenta imponer una nueva forma de dominación inspirada en la Doctrina Monroe, ignorando la voluntad de los pueblos y la proclamación de América Latina y el Caribe como zona de paz.
En este contexto, la realidad de nuestro país es difícil, como muchos de ustedes han constatado en sus recientes visitas. Sufrimos un recrudecimiento sin precedentes de la guerra económica. Las limitaciones de recursos, las carencias financieras y la falta de energía no son fruto del azar: son el resultado directo y deliberado de la política inhumana del gobierno de Estados Unidos. Y lo más irritante es que, siendo víctimas de esta guerra, se nos acuse de ser un “Estado fallido”. Es un intento cínico de justificar lo injustificable.
El cerco energético pretende asfixiarnos, y sus consecuencias son devastadoras. En nuestros hospitales escasean medicamentos e insumos; en las unidades de cuidados intensivos los equipos son insuficientes. Los logros de décadas en salud, educación y ciencia se ven amenazados:
- Más de 96,000 pacientes, incluyendo más de 11,000 niños, están en espera de cirugías no urgentes, que han debido posponerse para priorizar las oncológicas.
- Cerca de 32,000 embarazadas enfrentan dificultades para realizarse ecografías, y la vacunación de más de 30,000 niños se ha retrasado por la falta de transporte refrigerado.
- 16,000 pacientes de radioterapia y 2,888 de hemodiálisis ven sus vidas en riesgo constante debido a la inestabilidad energética.
A pesar de esta presión inhumana, no hay colapso. El Sistema Nacional de Salud se reorganiza para potenciar la atención primaria y la telemedicina, sostenido por el altruismo y compromiso de un personal médico que enfrenta las mismas carencias que la población a la que atiende. Nuestro llamado a la comunidad internacional no es político, sino profundamente humanista: la salud pública es un derecho fundamental que no debe ser rehén de disputas ideológicas.
Pero resistir no es suficiente; también avanzamos. Frente a la crisis, Cuba impulsa una decidida transición hacia fuentes de energía renovable. Les comparto algunas cifras que ilustran la magnitud de este esfuerzo:
- En telecomunicaciones, ETECSA instala paneles solares en más de 20 sitios tecnológicos para garantizar hasta 24 horas de operación autónoma.
- En el transporte ferroviario, se han realizado pruebas exitosas con una locomotora eléctrica a baterías en Camagüey, buscando sustituir el consumo de diésel.
- Se colocarán más de 10,000 módulos solares compactos en hogares de trabajadores priorizados, incluyendo 4,000 para trabajadores de la Salud Pública y 3,000 para el sector de la Educación.
- En el sector de la salud, se están instalando 1,064 sistemas solares fotovoltaicos en centros vitales de todos los municipios, garantizando electricidad de forma autónoma.
Estas cifras no son solo estadísticas. Son el reflejo de un pueblo que no se rinde, que convierte la solidaridad internacional en energía limpia, en luz para un hogar, en esperanza para un país que resiste. Cada panel solar en un hospital, cada módulo en la casa de un médico, es una respuesta soberana al bloqueo. Porque el objetivo final de esta guerra económica no es otro que borrar el ejemplo de Cuba. Los invito a ver la comparecencia del viernes 13 de marzo del Primer Secretario del Partido y Presidente de la República de Cuba, compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante los medios de prensa, donde aborda en detalle todas las afectaciones y la respuesta del Gobierno Revolucionario.
En las circunstancias actuales de Cuba, la solidaridad internacional se reafirma como un escudo. Y la que surge desde el propio territorio de Estados Unidos tiene un valor incalculable. Ustedes son la voz de la conciencia crítica, la prueba viva de que una cosa es el pueblo norteamericano y otra, su gobierno.
Las caravanas contra el bloqueo, las donaciones de medicamentos e insumos, los gestos de hermandad en las comunidades, nos sostienen y nos llenan de orgullo. En muchos casos, esa solidaridad ha representado la diferencia entre la vida o la muerte para seres humanos en nuestro país.
De esta Call to Action Conference esperamos surja un plan de acción concreto, una hoja de ruta que convoque a movilizarnos con más fuerza que nunca y que alimente y articule cada una de las iniciativas. Imaginemos y materialicemos juntos un torrente de acciones para dar continuidad a las semanas de acción solidaria.
Sigamos denunciando en las calles, en los parlamentos y en las redes digitales el bloqueo y la hostilidad contra Cuba. Ustedes, desde EE. UU., tienen la oportunidad histórica de exigir a sus representantes: “¡Basta ya! El pueblo cubano merece vivir en paz“. Exíjasele al gobierno de los Estados Unidos la normalización de las relaciones sobre la base de un diálogo respetuoso, basado en la soberanía y el respeto mutuo.
Hermanos y hermanas, alzamos hoy la misma voz que Fidel inmortalizara cuando proclamó: “¡Qué lejos está ese imperio de entender la grandeza de un pueblo que ha preferido la dignidad a la sumisión!”. Y al hacerlo, recordamos que estamos a pocas horas de conmemorar la Protesta de Baraguá, aquel 15 de marzo de 1878, cuando el General Antonio Maceo le hizo saber al imperio español que Cuba no se rendía, que la dignidad no se negociaba. Esa misma dignidad, ese mismo “no” rotundo a la sumisión, es el que hoy nos guía y se alza en cada trinchera de ideas, esperanza y acción como la que esta conferencia representa.
No nos doblegaremos. Con el apoyo del movimiento internacional de solidaridad, con su respaldo y la resiliencia infinita del pueblo cubano, saldremos adelante. Porque tenemos razón, porque tenemos historia, porque tenemos dignidad.
Reciban el abrazo fuerte, en nombre de Cuba, de su pueblo heroico, resistente y profundamente agradecido.
¡Viva la solidaridad entre los pueblos!
¡Hasta la victoria siempre!
Tomado de Siempre con Cuba (Portal Web del ICAP)

