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Perú: segunda vuelta y la herida de una década inestable

Perú volvió a votar. Y como en cada cita electoral de la última década, el proceso dejó más preguntas que certezas. Más de 27,3 millones de peruanos fueron convocados a las urnas para elegir presidente y renovar autoridades para el período 2026-2031. Pero la jornada del domingo 12 de abril no fue una más: fallas logísticas, 63.300 ciudadanos sin poder votar en Lima, denuncias de fraude sin pruebas por parte de tres candidatos y un país que arrastra ocho presidentes en diez años.

Este no es un simple recuento electoral. Es el retrato de una democracia en crisis que no logra estabilizarse, atrapada en un ciclo de desconfianza, destituciones, golpes de Estado y élites que se perpetúan mientras la pobreza afecta al 27,8% de la población y la inseguridad se convierte en la principal preocupación ciudadana.

Un domingo de caos: 63.300 peruanos no pudieron votar

La jornada electoral estuvo marcada por problemas logísticos de magnitud inédita. Fallas en el sistema de la Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE) y retrasos en la distribución de material electoral obligaron a extender la votación hasta el lunes en 13 locales o centros de votación. Pero lo más grave ocurrió en el sur de Lima: los distritos de San Juan de Miraflores, Lurín y Pachacámac amanecieron sin papeletas.

Según informó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), al menos 63.300 ciudadanos no pudieron ejercer su derecho al voto porque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) no logró distribuir el material a 15 centros de votación, impidiendo la instalación de 211 mesas electorales. Un hecho sin precedentes en la historia electoral del país.

El jefe de la ONPE, Piero Corvetto, reconoció la falla y ofreció «disculpas personales e institucionales», atribuyendo el problema al incumplimiento de la empresa Servicios Generales Galaga, según informó el diario ‘El Comercio’. El JNE dispuso extender el sufragio para los afectados el lunes 13 de abril, pero la decisión abrió una nueva polémica.

Fujimori y López Aliaga: derecha y ultraderecha se disputan el balotaje

Con el 49,2% de las actas contabilizadas hasta la madrugada del 13 de abril, los números perfilan un escenario conocido: polarización y segunda vuelta. La derechista Keiko Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), lidera con 1.540.452 votos (17,01%). En segundo lugar aparece el ultraderechista Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima, con 1.365.786 votos (15,08%). Tercero se ubica el centroizquierdista Jorge Nieto con 1.185.402 votos (13,09%).

De confirmarse esta tendencia, Fujimori alcanzará su cuarta segunda vuelta consecutiva, tras haber perdido ante Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021. En esta ocasión, la candidata de Fuerza Popular celebró un dato que considera central: la izquierda queda fuera de la instancia decisiva.

«Los resultados del conteo rápido son una señal muy positiva para el país, porque el enemigo es la izquierda, y de acuerdo a los resultados del conteo, no estarían en la segunda vuelta», dijo Fujimori en un corto discurso.

Para López Aliaga, en cambio, sería su primera vez en un balotaje presidencial. El empresario admirador de Donald Trump dejó la alcaldía de Lima para competir y ya se perfila como el rival de Fujimori en una segunda vuelta programada para el 7 de junio.

«Nos están robando estas elecciones»: las denuncias que sacuden el proceso

El caos logístico encendió las alarmas. Y tres candidatos decidieron saltar al frente con denuncias de fraude, aunque ninguna acompañada de pruebas contundentes hasta el momento.

Rafael López Aliaga fue el más radical: denunció sin pruebas un supuesto fraude, demandó penalmente al jefe de la ONPE, Piero Corvetto, por omisión de funciones, y solicitó a la Fiscalía que ordene su captura inmediata. Su argumento: «no es casualidad» que se quedasen sin abrir colegios en zonas donde, según él, votan mayoritariamente por su partido, Renovación Popular.

Carlos Álvarez, aspirante presidencial por País para Todos, fue más allá en sus declaraciones. En un video difundido en sus redes sociales, arremetió contra Corvetto acusándolo de vulnerar el derecho al sufragio y de afectar la credibilidad de la democracia peruana.

«Señor Corvetto, el daño ya está hecho. Nunca antes en la historia de los últimos procesos electorales ha ocurrido algo similar. Reaccionen peruanos, nos están robando estas elecciones. ¿Qué se cree usted señor Corvetto? ¿Que los peruanos somos sus peleles?», exclamó Álvarez.

El candidato argumentó que permitir votar a los 63.300 afectados el lunes rompe la esencia de un proceso simultáneo. Según Álvarez, esos ciudadanos ya no elegirán entre los 36 candidatos originales, sino que votarán «por lógica» por los tres o cuatro aspirantes que encabezan el boca de urna, lo que podría mover las cifras finales de manera irregular.

El tercer denunciante fue Ricardo Belmont, exalcalde de Lima y candidato de Obras, de 80 años. Belmont fue contundente: no votó el domingo para ser consecuente con su denuncia.

«Yo no fui a votar para ser consecuente con lo que dije el primer día: que esto era un fraude jamás visto en la historia del país. Lamentablemente se ha generado un cisma con una elección fraudulenta desde la cédula creada por el poder, por los mismos congresistas que han organizado esto a la medida de su tamaño», dijo en TV Perú.

Belmont aseguró que la segunda vuelta ya estaba arreglada entre Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, y afirmó sin pruebas que el Sistema de Inteligencia Nacional le habría transmitido en octubre de 2025 ese supuesto acuerdo.

Balcázar y los observadores: «No hay fraude» vs. la desconfianza ciudadana

Frente a las denuncias, el presidente en funciones, José María Balcázar —investigado por apropiación de fondos y tráfico de influencias— salió a pedir calma y a defender la legitimidad del proceso.

«Hasta este momento no existe ningún indicio de ningún tipo de irregularidad. Todo se está superando. Creo que la invocación debe ser que respeten al vencedor. En este país, muchas veces tenemos la costumbre de agrandar cualquier clase de incidentes menores, que no muestran ninguna señal de que pueda existir fraude», manifestó Balcázar.

El mandatario atribuyó los retrasos a fuerza mayor, como condiciones climáticas adversas en Chiclayo, y llamó a los candidatos a «no sobredimensionar» los hechos.

Por su parte, tanto la Unión Europea (UE) como la Organización de Estados Americanos (OEA) señalaron que, en líneas generales, la jornada se desarrolló sin irregularidades significativas y con alta participación. Un dictamen que contrasta frontalmente con las denuncias de Álvarez, Belmont y López Aliaga.

Ocho presidentes en diez años: la crisis que no cesa

Para entender la desconfianza que atraviesa el proceso electoral peruano, hay que mirar hacia atrás. En la última década, Perú ha tenido ocho presidentes. La lista es vertiginosa:

  • Pedro Pablo Kuczynski (renuncia en 2018, gobernó 1 año y 8 meses)
  • Martín Vizcarra (destituido por incapacidad moral permanente, 2 años y 8 meses)
  • Manuel Merino (gobierno de 5 días, renunció por protestas masivas)
  • Francisco Sagasti (mandato de transición, 8 meses)
  • Pedro Castillo (depuesto en un golpe parlamentario, 1 año y 8 meses)
  • Dina Boluarte (salida anticipada por el Congreso, 2 años y 10 meses)
  • José Jerí (destituido por el Congreso, 4 meses)
  • José María Balcázar (actual, investigado)

Detrás de esta inestabilidad hay un mecanismo clave: el uso recurrente de la figura de «incapacidad moral permanente», convertida en herramienta política de destitución. El resultado es un sistema donde ningún presidente parece tener garantizado terminar su mandato.

El país que recibirá el próximo gobierno

La pobreza afecta al 27,8% de los peruanos9,6 millones de personas no pueden costear la canasta básica. El 5,5% se encuentra en pobreza extrema. El nivel de pobreza es el mismo que hace 13 años.

En educación: el 57% de los colegios rurales requiere ser sustituido por completo. En el ámbito rural, 1 de cada 2 menores trabaja y 1 de cada 10 adolescentes es madre antes de los 18 años.

En salud: nueve de cada diez centros de primer nivel tienen capacidad instalada inadecuada. Faltan 861 centros por implementar.

Seguridad: el miedo que mueve votos

El 53,7% de los peruanos identifica a la delincuencia como el principal problema del país, solo por debajo de la corrupción (60%). En los dos primeros meses del año se registraron 196 homicidios por arma de fuego. La confianza en la policía cayó al 13,4%.

¿Puede Perú salir del ciclo?

La pregunta de fondo es inevitable: ¿puede este proceso electoral ofrecer estabilidad? Todo indica que no. Habrá segunda vuelta, y el próximo presidente asumirá con legitimidad limitada. La combinación de un Ejecutivo débil y un Parlamento fragmentado configura un escenario de alta incertidumbre política.

A pesar del desencanto, los ciudadanos salieron a votar. No con entusiasmo, sino con la convicción de que es el único mecanismo para intentar cambiar el rumbo. La paradoja es clara: una democracia que resiste, pero que aún no logra estabilizarse.

Tomado de Alma Plus TV

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