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Carta de Stella Calloni al presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez

Muy querido Abel, te ruego por este medio que seas un intermediario de voces perdidas como la mía y tantas otras para que lleguen al pueblo y al gobierno cubano con un abrazo solidario, un abrazo que avance sobre ese “largo lagarto verde” que es Cuba, la Isla en el Caribe que sigue dando una enorme lección a la humanidad de dignidad, solidaridad, resistencia y creatividad para enfrentar al “gigante de las siete leguas” como llamó José Martí al imperio.

Lo hago en memoria de aquellos días en que como escritor y figura abierta al mundo, que sigues siendo como Presidente de la Casa de las Américas, acompañaste al comandante Fidel Castro Ruz en tiempos de gran creatividad que conjuntamente con el comandante venezolano Hugo Chávez Frías lograron avanzar en el proyecto de unidad latinoamericana más importante de nuestra historia, con  la conformación de la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas (CELAC) y la Red de Intelectuales y Artistas En Defensa de la Humanidad, que tomó vuelo en esos tiempos, como tantos otros organismos  en rescate de la cultura, la identidad, la memoria histórica, y la creación de marcos teóricos para abrir caminos de liberación emancipatoria en Nuestra América.

Hoy en tiempos de guerra, bajo amenazas de intervención militar en Cuba y en el marco del mayor ataque del terrorismo mediático que hayamos visto, unido a la guerra económica y los aprestos militares, ha llegado el momento de detener la mano de la muerte YA, porque nos va en ello el destino no sólo de ese amado pueblo, sino de toda Nuestra América y de la humanidad. Y es como un acto de agradecimiento en este año en que se conmemora el centenario del líder cubano y universal, comandante Fidel Castro Ruz, cuyo legado hemos asumido o estamos intentando asumir.

Cuba necesita la solidaridad del mundo como nunca antes, lo que significa defender el derecho a la vida, a la soberanía, la independencia y a la liberación de los pueblos sojuzgados del mundo. A Estados Unidos se le hará muy difícil atacar militarmente a Cuba, aún en este contexto, ante la evidente reacción solidaria no sólo a nivel de los pueblos del mundo, sino de gobiernos, que en estos momentos están celebrando la IV Reunión en Defensa de la Democracia, en Barcelona, España, convocados por el presidente de ese país, Pedro Sánchez, donde la voz de Nuestra América ya se hizo escuchar.

El discurso conmovedor de la presidenta de México Claudia Sheimbaum, enriquecido por la belleza de las palabras, recordando la grandeza de nuestras culturas y rescatando voces desde las cenizas nunca apagadas de nuestros pueblos originarios, fue como un recorrido mágico por este nuestro continente tan desconocido y operó como un bálsamo luminoso de esperanzas en un mundo en llamas. Voces que Europa debería escuchar, para rescatar lo mejor de su historia y desterrar para siempre las imposiciones coloniales, que matan al colonizado pero también al colonizador.

Frente a esto hay que destacar que Cuba, no está indefensa ni sola y que un intento de intervención militar sería aceptar ante el mundo que desde hace 67 años Estados Unidos ha fracasado, a pesar de todos los intentos por acabar con ese pequeño país caribeño, inmenso en dignidades a cuyo pueblo nunca pudo rendir.   

Parecen olvidar los estrategas militares que rodean a Trump y que por orden de un presidente que ha caído en la trampa de su propia ceguera e ignorancia, intentan resolver el fracaso universal de sus políticas guerreristas, con la invasión a un país tan pequeño en el mapa del mundo, que esto sólo serviría para demostrar un recurso de infinita cobardía, y hundiría más los pies en el pantano en que se ha metido el mandatario.

No son buenos estos tiempos para el gobierno estadounidense que enfrenta  rebeliones internas pocas veces imaginadas y que parece olvidar que la mayoría de países del mundo, entre ellos las grandes potencias, exigen el fin del bloqueo a Cuba impuesto desde hace 65 años, como sucedió  en octubre de 2025 durante la Asamblea General de la ONU, cuando 165 naciones renovaron su exigencia, y como lo hace desde años, Estados Unidos e Israel vetaron la resolución, acompañados por algunos pocos gobiernos sometidos.

Lo cierto es que ante la gravedad de las amenazas de Trump en sus delirantes sueños de emperador del mundo, quien en los últimos días advirtió de que cuando haya dado por cumplida “su expectativa” con respeto a la República Islámica de Irán -que le ha infligido una derrota moral y militar, que se niega a aceptar- podría “hacer una parada en Cuba”, ratificando su disposición de “tomar” (apoderarse) del país caribeño, por lo cual ya no es hora de comunicados, firmas de protesta, sino de accionar, de abandonar los claustros y colocarse junto a los pueblos, que en Nuestra América han dado cuenta de su eterna resistencia, aún en momentos muy difíciles.

También es necesario recordar al mundo que la obsesión por apoderarse de Cuba es una exigencia permanente del Secretario de Estado Marco Rubio y otros integrantes del gabinete actual, que pertenecen al lobby cubano americano de Miami, un entramado terrorista y mafioso que anida especialmente en esa ciudad de La Florida y aliado directo al lobby sionista de EE.UU.

Desde los comienzos del triunfo de la Revolución cubana, que sorprendió al mundo el primer día de enero de 1959, los antecesores de los lobbystas cubano-americanos de hoy intentaron por todos los medios recuperar lo que consideraban su isla, un enclave colonial en un paraíso del Caribe. Nunca lo lograron, y ahora son parte del poder imperial en decadencia y por lo tanto salvaje.

Ustedes compañeros, camaradas, los “irredentos” cubanos han derrotado al imperio una y otra vez incluso en el terreno más difícil como el militar con la derrota inolvidable de la invasión en Playa Girón en 1961 ejecutada por la CIA estadounidense y sus mercenarios y traidores a la patria, recogidos en Miami Florida, hoy convertidos en “estrellas” del mercenarismo mundial.

La emocionante conmemoración del 65 aniversario de la victoria en Playa Girón, el pasado 16 de abril en Cuba, demostró la entereza de un pueblo que participó, a pesar de las inmensas dificultades para movilizarse, y dio cuenta de la sobrevivencia de un modelo de dignidad, amor y resistencia, en un país cercado por un sitio medieval, en sus máximos extremos.

El pueblo cubano resiste manteniendo su rutina de vida, sus eventos culturales, educativos, recreativos y solidarios aferrado a los grandes logros, que ningún país alcanzó a sus niveles, a pesar de las condiciones de aislamiento, con el espíritu indestructible de los verdaderamente libres del mundo, cuando en algunos de nuestros países asistimos a la violencia cotidiana, al retroceso cultural, social y económico  hasta cien años atrás, incluyendo en algunos casos la entrega de la patria, como sucede en estos tiempos en Argentina.

Ahora, ese poder errático en caída libre cree que el contexto mundial está dado para reapropiarse de la isla y hasta tienen desde hace tiempo armado, el “proyecto de transición” hacia la “democracia”, por supuesto imperial, que también quieren imponer al mundo, delirando con una gobernanza global, sin admitir la realidad.

Esta es otra de las razones para reaccionar con urgencia ya que debemos y podemos detener las amenazas cínicas del imperial-sionismo que, a medida que se va hundiendo en el colapso más evidente, se muestra a “cara limpia”, con un lenguaje arrogante de matón, y burdamente trata de revivir un capitalismo tardío y un también tardío intento de recolonizar al mundo e instalar una dictadura mundial.

Por supuesto que esta carta no pretende analizar la geopolítica internacional en estos momentos en que estamos al borde de una tercera guerra mundial, sentados todos sobre toneladas de armas nucleares, que, como nos advirtió Fidel en todo momento, harían desaparecer en segundos el planeta tierra.

Pero es necesario repetirlo una y otra vez: Cuba es el mayor desafío que tiene Estados Unidos en forma permanente y muy especialmente ante el caos sistémico originado en los destellos de un nuevo Orden Mundial, cuando el actual agoniza matando y el gobierno imperial se lanza por el mundo para intentar recuperar su hegemonía, invadiendo, bombardeando interviniendo países, y hasta diminutos “objetivos” como lanchas de pescadores asesinados por buscar su sustento en las aguas del Caribe.  Acciones siniestras que se multiplican cada hora, como desesperados estertores de un final indetenible.

Estados Unidos quiere imponer una “guerra asimétrica” o híbrida como quieran llamarla en el caso cubano, lo que es imposible, por la grosera asimetría que existe entre la potencia hasta hoy más grande del mundo y una isla de dimensiones minúsculas frente al coloso, lo que sería la mayor demostración de cobardía universal que pueda existir en el intento de asfixiar a una población que nunca se rindió.

“Esta intervención, afianzada en la superioridad militar, en tratados desiguales y en la sumisión miserable de gobernantes traidores ha convertido a lo largo de más de cien años (ahora 200), a nuestra América que Bolívar, Hidalgo, Juárez, Martí, San Martín, O’Higgins, Sucre, Tiradentes y Martí quisieron libre, en zona de explotación, en traspatio del imperio financiero y político yanqui” sostenía Fidel en un discurso  en los primeros tiempos de la revolución, lo que se valida cada día ante la ofensiva imperial siglo XXI en referencia a la situación de Nuestra América.

LA DIGNIDAD DE UN PUEBLO

Por todo esto, conociendo lo que están haciendo ustedes, día por día, para enfrentar la situación entiendo que el legado que nos dejó Fidel, son ustedes mismos, el gobierno y el pueblo de Cuba, que se levanta inventando nuevas alternativas y formas de resistencia, pero lo hacen desde la fuerza que da la convicción profunda de sus principios revolucionarios y universales en pro de la humanidad.

El hecho de mantenerse en pie, y permitir que todos los proyectos de vida fluyan como el agua, en la mayor sencillez y humildad, acudiendo a los propios y escasos recursos, llevando a su máximo estadio la resistencia en condiciones de grandes sacrificios con dignidad, también nos ilumina en la noche del entreguismo y la cobardía que vivimos algunos países. Y no sólo los del extenso “Tercer Mundo” o periféricos sino los que se consideran como “el occidente civilizado”, montado sobre la más grande patraña histórica del mundo.

Ustedes le han aplicado la derrota moral más significativa al imperio-sionismo de estos tiempos en sus veleidades de dominar el mundo. Encerrados en la isla, atraviesan todas las fronteras mágicamente con su ejemplo, y no hay misil que pueda detenerlos.

Advierten al “gigante de las Sietes Leguas” que ya no puede con absoluta impunidad tratar de asfixiar hasta la muerte a un pueblo, sólo por haberse liberado de una condición de colonia y que se transformó en un modelo en un mundo cruel, injusto, desigual, mediante lo cual quieren instalar el derecho a destruir a la humanidad.

Creo querido Abel que nosotros todos, ante el ejemplo que nos dan ustedes   deberíamos preguntarnos si estamos, si estuvimos a la altura de los acontecimientos, que por razones que debemos estudiar profundamente, no pudimos advertir, a pesar de lo que nos adelantaban permanente y magistralmente el Comandante y la dirigencia revolucionaria.

Nunca debimos perder la dialéctica, que es nada más y nada menos, lo que se renueva en forma permanente, si conocemos a fondo la realidad y no nos perdemos girando sobre nosotros mismos, que somos un grano de arena en el planeta tierra. Entendamos lo que en realidad nos ha dejado el marxismo, no como una fuerza estática, sino con la posibilidad revolucionaria de la permanente renovación, sin perder los principios y sin olvidar que teorías sin acción, mueren de muerte natural.

Teoría y acción es la práctica revolucionaria que ha sostenido a Cuba desafiando al mayor imperio de la humanidad. Me pregunto Abel ¿el “gigante de las siete leguas” cegado por su tamaño, no habrá dado un paso en falso con sus larguísimas piernas, por lo que no pudo ver como se le escapaba Cuba?

Necesitamos en este momento una mirada hacia adentro para reclamarnos a nosotros mismos, pero ya y ahora,  lo que debe  producirse conjuntamente con una toma de decisión de avanzar colectivamente con nuevas estrategias, entendiendo cuáles son las tácticas, es decir las batallas que debemos dar por otros medios, para lo cual necesitamos acudir, como nunca antes, a la  imaginación -como lo hacen ustedes- en acciones que inteligente y creativamente nos permitan iniciar una resistencia ofensiva y final.

Esa mirada retrospectiva nos va a sorprender a nosotros mismos, por lo que vamos a encontrar entre tantos egos y veleidades de falsos poderes, pero fundamentalmente por la pérdida de relación con la realidad, a pesar de que ya había suficientes “avisos” y advertencias sobre las formas salvajes que iban tomando las acciones de un imperio en pronunciada decadencia.

Una buena parte de quienes nos consideramos de izquierda o militantes progresista fuimos perdiendo influencia, es decir presencia -me refiero a nuestra región en este caso- entre una población que iba quedando en sombras cada día, desapareciendo en la exclusión más brutal de la historia.

Y esto sucedía y sigue sucediendo precisamente cuando es más fácil para una gran parte de la intelectualidad, los académicos y los políticos ver con mirada crítica los sucesos, investigar a fondo la metodología que utiliza el imperio para la extinción, al mejor estilo del nazismo, de una inmensa parte de la población, que consideran “prescindible”.

Teníamos y tenemos los elementos necesarios para acceder a esas informaciones, gracias a las nuevas tecnologías tan inalcanzables para las mayorías, y a pesar de la censura mundial y criminal que nos afecta. Precisamente en estos momentos se desarrolla en La Habana el Coloquio Internacional Patria, para discutir el tema de la comunicación y sus derivaciones en un mundo caótico, donde las nuevas tecnologías dejan afuera a la absoluta mayoría de la población mundial.

La información falsa y manipulada, que viola el derecho de los pueblos a una información veraz, intenta imponerse hoy como nunca, cuando la palabra ha sido secuestrada y se ha convertido en lo que denunciamos hace tiempo: un arma utilizada por el terrorismo mediático. Esto nos hace volver la mirada al legado de nuestro comandante, que es necesario decirlo, reúne los legados de todas las figuras heroicas de nuestra historia contemporánea, como él mismo lo ha dicho.

Enriquecido legado, más aún en ese breve pero inolvidable tiempo de la unidad emancipatoria lograda, gracias al rescate de la memoria, de las culturas de las grandes civilizaciones de los pueblos nativos, originarios de nuestro continente, que tantas y tan bellas enseñanzas nos dejaron en cinco siglos de resistencia.

Estamos discutiendo en innumerables encuentros desde hace un siglo el papel de la prensa y el avance del imperio en procurarse la dominación casi absoluta en ese terreno. Es hora de salir del estancamiento y el encantamiento de nuestras propias palabras. Denunciamos una y otra vez lo que significa la desinformación y manipulación masiva, el daño que produjo en nuestras sociedades mediante formidables textos que -debemos decirlo y admitirlo- circularon entre nosotros.  

Eran y son ahora tiempos donde los intelectuales debieran salir de sus claustros y estar donde hoy está el terreno de la lucha, donde como nunca el arte, la canción, las voces   múltiples son tan necesarias. Hemos visto renacer canciones de las resistencias en todas partes del mundo. Es una señal.

Tenemos que abrir los ventanales de la vida y respirar el hálito de los renaceres que embellecen al mundo. Si América Latina resistió tantos siglos, es porque sus poblaciones tenían raíces propias, que atraparon incluso a las oleadas de inmigrantes, lo que se significó un sincretismo cultural, que escapa a toda rigidez analítica.

En estas horas los medios alternativos que siempre existieron, como “radio bemba”, originales formas de los pueblos para hacer correr la información, comunicarse, inclusive con tambores, elementos básicos en nuestras poblaciones, que de alguna manera se menosprecia en las alturas, son la vida que enfrenta a la muerte de la mentira y la desinformación.

Pero esto nos demanda mucho más: hacer “ruido” por arriba como aconsejó el papa Francisco, el primero “nuestro” que nos dio este siglo. Con la cantidad de personalidades que existen en el mundo, con los grandes intelectuales y académicos a los que se puede acceder por nuestras redes, como a los estratos más altos de la política, aún podemos “hacer ruido”, y mucho, en las alturas.

Es urgente hacerlo porque existen caminos abiertos para llegar a los organismos internacionales, que aun cuando no nos respondan por sus limitaciones, obligaría a algunos medios importantes a dar cuenta de nuestra presencia. 

Podríamos presentar a la mayor brevedad posible un resumen histórico país por país, sobre el papel de la prensa utilizada como arma de guerra que logró que se ignore un genocidio en nuestra América en el siglo XX. No sólo bajo dictaduras manejadas por el imperio, sino por la dependencia brutal, que convirtió en nuevos esclavos a millones de campesinos y trabajadores en el siglo pasado, y aún en este.

Hoy a la censura mundial impuesta se añade otro ejemplo: el chantaje sionista de utilizar a las víctimas del holocausto nazi del siglo XX, como una pantalla, para realizar en su nombre, el más perverso, cruel y salvaje genocidio lento, día a día, que se filma y da vueltas al mundo, que aplica el actual gobierno de Israel contra el pueblo palestino en Gaza, destruida en un 90 por ciento, Cisjordania, y Jerusalén desde el 7 de octubre de 2023. Que en realidad comenzó en abril de 1948 con la partición inconsulta de Palestina.

Un genocidio que continúa día a día y al que convalida Trump, a tal punto que hasta propuso construir en Gaza un centro turístico de lujo, una Riviera para los ultramillonarios del mundo, que se edificaría sobre una montaña de cadáveres en una gran mayoría niños y mujeres palestinos, sepultados en los bombardeos que no cesan. Los horrores de Gaza han llevado a la Corte Penal Internacional, a condenar como “criminal de guerra” al Primer Ministro de Israel el sionista Benjamín Netanyhau y parte de su gabinete, ordenando su detención a nivel internacional y su captura que no se cumple.

Hoy 18 de abril la Corte Penal Internacional de Justicia ya evalúa como posible la declaración de Israel como país genocida. Trump y su gabinete ¿quieren llegar a esta instancia en Cuba?

Querido  Abel: no sé si esa es una carta o alegato, pero casi al final de mi vida, no puedo callar jamás ante la injusticia y te ruego solicitar al presidente Miguel Díaz Canel y a todos los que ustedes pueden acudir, a que se declare  ya y ahora el Holocausto de los pueblos indígenas en nuestro continente durante cinco siglos y amparar hoy a sus descendientes perseguidos en América Latina en un proyecto de exterminio que debemos condenar.

Y también declarar el Holocausto en Africa, por aquellos años de la esclavitud, que llevaron a los horrores de la cacería del hombre por el hombre para arrancar a las víctimas de su tierra, y llevarlos en barcos en una travesía inhumana, donde miles y miles murieron de la forma más cruel que alguien pueda imaginarse, para vender a los sobrevivientes en los mercados del mundo.  Este marzo pasado la ONU aprobó con respaldo de países de Africa y América Latina la resolución en que se calificó a la travesía  transatlántica de  esclavos  como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia.

Te abrazo con inmenso amor por ese pueblo y  gobierno de un pequeño territorio del Caribe que resulta ser un bastión de luces iluminando a la humanidad, por lo que urge activar todas las formas de solidaridad y acompañar a los gobiernos que desde los primeros momentos declararon la continuidad de sus relaciones abiertas, sólidas y definidas con Cuba y  acudir a todos los gobiernos de  nuestros países y  del mundo, a parlamentos y organizaciones populares porque salvar a Cuba es salvar  el destino de la humanidad.

 

Con amor.

Stella Calloni

Tomado de REDH-Cuba.

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