La 34 edición de la Feria del Libro de La Habana se celebrará en agosto con nueva sede, Rusia como país invitado y un mensaje de resistencia cultural
Por: Syara S. Massip / Fotos y video: Victor Villalba
La Habana, Cuba. – En un contexto de asedio económico sin precedentes, donde el cerco financiero y las amenazas del gobierno de Estados Unidos han tratado de doblegar al pueblo cubano, la cultura vuelve a dar una lección de resistencia. La 34ª edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, que había sido pospuesta se celebrará finalmente del 10 al 16 de agosto de 2026, con un mensaje claro: los libros son más fuertes que el bloqueo.
Así lo anunciaron en conferencia de prensa Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL), y Víktor Koronelli, embajador extraordinario y plenipotenciario de la Federación Rusa en Cuba, que ya había sido designada como el país invitado de honor para la edición cancelada en febrero. El embajador Koronelli confirmó que Moscú mantiene su compromiso y que pese a las complejidades logísticas, incluyendo la ausencia de vuelos directos entre Rusia y Cuba debido al recrudecimiento del bloqueo de combustible, la delegación rusa estará presente.
“Todos los libros que traiga la parte rusa se quedarán en Cuba, de manera gratuita, como un regalo a la parte cubana”, anunció el diplomático.
La fiesta literaria no tendrá como sede principal la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña como es habitual, sino la Estación Cultural Línea y 18, un espacio más céntrico, preparado para eventos y rodeado de otras instituciones emblemáticas que también funcionarán como sedes: el Centro Fidel Castro, la Casa de las Américas, la Biblioteca Nacional, el Pabellón Cuba, la Casa de la ALBA Cultural, el Centro Vicente Revuelta, entre otras.
Este cambio busca acercar la feria a los lectores, facilitar el acceso en medio de las limitaciones de transporte y hacer más racional el uso de los recursos disponibles. Los organizadores advirtieron que esta edición no tendrá la magnitud de eventos anteriores, en días, infraestructura o cantidad de ejemplares, pero sí mantendrá el alma que la ha convertido en una de las citas culturales más populares de la Isla.
“Nuestro pueblo se merece la feria que podamos hacer”, afirmó Rodríguez Cabrera, quien subrayó que, pese a las dificultades, existe la voluntad firme del movimiento de escritores, creadores, editores y trabajadores del libro para que el evento salga adelante.
No puede faltar el homenaje a destacadas figuras de la cultura cubana y la literatura cubana, esta edición estará dedicada a Marilyn Bobes, poeta, narradora, crítica literaria, editora y Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro; y a José Bell Lara, Doctor en Ciencias Filosóficas, sociólogo, máster en Desarrollo Social Caribeño, profesor titular y consultante de la Universidad de La Habana. Ambos acompañarán el evento, que también servirá de tributo a los creadores que han formado el entramado literario de la Nación.
La Feria no se limitará a la capital, tras concluir la jornada habanera el 16 de agosto, el programa se extenderá por todo el territorio nacional, en occidente desde 21 al 23 de agosto, en el Centro del 28 al 30 de agosto y en Oriente del 4 al 6 de septiembre, con cierre en la heroica Santiago de Cuba.
“Cuba hará su feria del libro”, sentenció Rodríguez Cabrera. “Amenazan a nuestro país por el pecado de querer seguir siendo soberanos e independientes. Pero hoy se oye el clamor de las masas de lectores, de nuestros niños, de los escritores, de la felicidad que nos embarga de que vamos a hacer la feria, la mejor que podamos, como regalo a nuestro pueblo”.
En medio de una coyuntura compleja donde las carencias de combustible, papel y recursos logísticos son reales, el mensaje de los organizadores fue inequívoco: la cultura no puede rendirse. Los libros instruyen, ayudan a interpretar el mundo y construyen puentes que ningún cerco puede derribar.
La feria coincidirá además con los festejos por el centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, una dedicatoria central que le otorga a esta edición un profundo significado político e histórico.
“Los pueblos no merecen la guerra, ni la agresión, ni la muerte,merecen libros, conocimiento, humanidad y solidaridad”, expresó el presidente del ICL, en un llamado a la paz y a la esperanza.
A pesar de las limitaciones y de la reducción de jornadas habituales, la edición 34 de la Feria Internacional del Libro de La Habana será, ante todo, un acto de fe en la palabra escrita y una celebración del vínculo irrompible entre el libro y el pueblo cubano.

