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Se celebra en el Centro Fidel Castro Ruz el panel «El Imam Jomeini y Fidel Castro: dos líderes antiimperialistas»

Crónica por Ana Hurtado

Ayer, jueves 4 de junio, entre las 10:30 de la mañana y las 12:00 del mediodía, la Sala Principal del Centro Fidel Castro Ruz acogió el panel «El Imam Jomeini y Fidel Castro: dos líderes antiimperialistas», organizado por la Embajada de la República Islámica de Irán en Cuba con motivo del 36 aniversario de la desaparición física de Ruhollah Jomeini y a propósito del centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. La actividad contó con la participación del embajador iraní en Cuba, Zabihollah Naderi; el director del Centro Fidel Castro Ruz, René González Barrios; la investigadora María Elena Álvarez; así como académicos, estudiantes, diplomáticos e invitados.

El encuentro tuvo lugar en un contexto internacional marcado por las crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos y por la continuidad de las agresiones económicas, políticas y mediáticas que Washington mantiene contra Cuba. Desde escenarios diferentes, ambos pueblos han debido enfrentar durante décadas políticas dirigidas a limitar su soberanía y condicionar sus proyectos nacionales, una realidad que atravesó buena parte de las reflexiones compartidas durante la jornada.

Durante su intervención, el embajador Zabihollah Naderi destacó la figura de Ruhollah Jomeini como conductor de la Revolución Islámica iraní y como líder capaz de unir a amplios sectores de la sociedad en torno a la defensa de la independencia nacional. Recordó que Jomeini comprendió tempranamente el alcance de la influencia estadounidense durante la etapa del Sha y que nunca consideró que Washington actuara en favor de los intereses del pueblo iraní. El diplomático señaló que fue precisamente Jomeini quien popularizó la expresión «Gran Satán» para referirse a Estados Unidos y recordó que, tras el triunfo revolucionario de 1979, amplios sectores de la juventud iraní expresaron públicamente su voluntad de defender la soberanía conquistada.

Naderi recordó además que Jomeini permaneció quince años en el exilio antes de regresar a Irán y sostuvo que su liderazgo permitió articular fuerzas diversas alrededor de un objetivo común. Según explicó, los intentos de fragmentar la unidad nacional iraní mediante divisiones étnicas, separatismos o conflictos internos no han logrado sus objetivos debido al respaldo popular del que continúa gozando el proyecto revolucionario. También afirmó que Irán apuesta por desarrollar relaciones con los países del mundo sobre la base del respeto mutuo y la soberanía, manteniendo al mismo tiempo su rechazo al establecimiento de relaciones con el régimen sionista.

A lo largo de la actividad aparecieron constantes paralelismos entre las figuras de Fidel Castro y Jomeini. Ambos lideraron procesos revolucionarios diferentes en sus fundamentos ideológicos —uno de inspiración islámica y otro marxista—, pero enfrentaron desafíos similares vinculados a la defensa de la independencia nacional frente a las presiones externas. Tanto Cuba como Irán han debido construir sus proyectos políticos bajo condiciones de hostilidad permanente y han convertido la resistencia en uno de los rasgos más visibles de su historia contemporánea.

Durante el intercambio también se recordó que antes del triunfo revolucionario de 1959 los gobiernos cubanos actuaban bajo una fuerte influencia de Washington. En ese sentido, se señaló que la presencia estadounidense condicionaba buena parte de las decisiones fundamentales de la vida política nacional. René González Barrios destacó que cada derrota sufrida por el imperialismo constituye una victoria para los pueblos que luchan por su soberanía y defendió la idea de que las experiencias de resistencia de Cuba e Irán ofrecen enseñanzas valiosas para los movimientos antiimperialistas del mundo.

María Elena Álvarez reflexionó sobre los puntos de encuentro existentes entre Fidel Castro y Jomeini. Recordó que ambos desarrollaron parte de su lucha desde el exilio y que consiguieron representar aspiraciones profundas de sus respectivos pueblos. Más allá de las diferencias ideológicas, subrayó la existencia de una dimensión ética y espiritual presente en ambos procesos revolucionarios. Según explicó, Estados Unidos ha perdido la batalla de las ideas y de la legitimidad moral frente a pueblos que continúan defendiendo su independencia y su derecho a construir proyectos propios.

Las intervenciones también abordaron la dimensión cultural y espiritual de la resistencia. Cuba se encuentra a apenas noventa millas de Estados Unidos y seguirá enfrentando los desafíos derivados de esa realidad geográfica e histórica. Sin embargo, la fortaleza acumulada por el pueblo cubano a lo largo de décadas de lucha demuestra que la defensa de la soberanía puede librarse en múltiples terrenos. La historia nacional ofrece ejemplos de victorias militares como Playa Girón, pero también de triunfos alcanzados en el campo de las ideas, la cultura y la conciencia política.

Uno de los momentos más significativos de la jornada se produjo cuando desde el público fue invitada a intervenir la doctora Mariela Castro Espín. Durante su intervención recordó que en Cuba no tuvo lugar una revolución religiosa, pero afirmó que el proceso revolucionario generó una fe colectiva asociada a la defensa de la soberanía, la dignidad nacional y la justicia social. Mariela destacó la influencia del pensamiento de José Martí y de la formación recibida por Fidel durante su etapa con los jesuitas, elementos que contribuyeron a forjar los principios éticos que marcarían posteriormente su actuación política.

La doctora subrayó además la dimensión espiritual que Fidel continúa representando para amplios sectores de la sociedad cubana y defendió la idea de que mientras exista imperialismo existirán pueblos dispuestos a enfrentarlo. Las reflexiones compartidas durante la jornada coincidieron en presentar tanto a Fidel Castro como a Ruhollah Jomeini como figuras históricas que trascendieron el liderazgo político para convertirse en referentes de resistencia, soberanía y defensa de la autodeterminación de sus pueblos.

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