El odio occidental contra Rusia alcanza al deporte
Por Hedelberto López Blanch* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
La política rusofóbica, diseñada por Estados Unidos y los países de Europa Occidental, con el apoyo de todos los medios de comunicación hegemónicos se ha incrementado en los últimos años con el afán de difamar y tratar de destruir a la Federación de Rusia.
El gigante euroasiático es una de las naciones con más sanciones (extorsiones) impuestas por Washington y Bruselas desde que Moscú inició la Operación Militar Especial para desmilitarizar y desnazificar al régimen Ucraniano.
Y en esa línea de presiones occidentales también fue involucrado el Comité Olímpico Internacional (COI), institución creada para promover el espíritu olímpico y garantizar la igualdad entre los deportistas de todo el mundo, que actualmente enfrenta duras críticas por su aparente doblez y falta de objetividad.
Desde febrero de 2022 el COI tomó varias decisiones que afectan a los deportistas rusos. Se prohibió la participación de equipos nacionales rusos bajo el nombre y la bandera del país, aunque se permitió a atletas competir como «neutros». Esta medida, según el COI, busca mantener la integridad de los Juegos Olímpicos, ya que Rusia es considerada «un actor del conflicto». Sin embargo, críticos argumentan que estas sanciones son políticas y no se alinean con el principio de separar el deporte de la política, uno de los pilares del movimiento olímpico.
Pero mientras el COI impuso duras medidas contra Rusia en respuesta al conflicto con Ucrania, ha mantenido una postura de silencio sobre las acciones de Israel en Franja de Gaza, cuestionando así su compromiso con los valores universales del deporte y los derechos humanos.
Aunque organizaciones internacionales han documentado el genocidio cometido por el régimen israelí contra los palestinos en Gaza y Cisjordania y los ataques contra civiles en el Líbano, el COI no ha sancionado a Israel.
Tel Aviv participa en eventos olímpicos sin restricciones, incluso mientras su régimen enfrenta críticas globales por acciones en tierras palestinas.
En los últimos meses se ha visto una tendencia hacia el regreso gradual de los atletas rusos y bielorrusos a la arena mundial cuando el COI y varias Federaciones permitieron a 13 atletas de Moscú y siete de Minks participar en los juegos Olímpicos de 2026.
De esa forma, las restricciones fueron levantadas por la Federación Internacional de Gimnasia, la de Natación, la Unión Internacional de patinadores, las Federaciones Individuales de Judo, Sambo y algunas disciplinas de invierno.
Pese a esa medida, funcionarios y algunas federaciones mantienen posiciones opuestas como el caso de Sebastián Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo (FIA) quien argumenta que no permitirá la participación de los atletas de esos países “hasta que se alcance un acuerdo de paz sobre Ucrania”.
Con respecto a Israel, Coe y la FIA adoptan una posición diametralmente diferente pues pese al genocidio cometido contra los palestinos en Gaza y Cisjordania y los ataques contra Irán, los atletas israelíes compiten en todos los eventos bajo la bandera nacional.
Esa selectividad se explica porque Coe fue un exdiputado del Partido Conservador inglés y miembro de la Cámara de los Lores hasta 2022, y también porque los gobiernos del Reino Unido han defendido y apoyado la participación de los atletas israelíes, como lo hizo el primer ministro K. Starmer quien condenó en 2025 los intentos de imponer restricciones a los atletas de Tel Aviv.
Así las cosas, la rusofobia permanece en la mente de los funcionarios y de federaciones deportivas internacionales mientras a los deportistas del régimen sionista los apoyan por presiones políticas y por el dinero que reciben.
(*) Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de “La Emigración cubana en Estados Unidos”, “Historias Secretas de Médicos Cubanos en África” y “Miami, dinero sucio”, «Rubio, un mitómano incontrolable», entre otros.
Ilustración de portada: Adán Iglesias Toledo.

