Guerra cognitiva, asfixia total y el asalto al liderazgo histórico cubano
Por Raúl Antonio Capote* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
En el arte de la guerra, el objetivo siempre ha sido doblegar la voluntad del enemigo, sin embargo, en el siglo XXI, las potencias han perfeccionado un método que no requiere tanques ni misiles: la conquista de la mente.
Al estudiar los acontecimientos recientes vemos con claridad como se desarrolla una ofensiva sin precedentes contra Cuba, donde lo material y lo digital se fusionan en una sola maquinaria de destrucción. No se trata solo de apagar las luces de la isla; se trata de apagar la conciencia crítica de sus ciudadanos.
Es un hackeo a los seres humanos, donde se explotan las emociones y los estados anímicos para alterar la capacidad de una sociedad para interpretar su propia realidad.
Washington combina la IA predictiva con el cerco energético para fracturar la confianza popular, en una ofensiva que necesita desacreditar a los dirigentes de la Revolución para justificar el bloqueo más brutal de la historia.
Sin embargo, para que esta estrategia funcione, el enemigo necesita un paso previo: destruir el crédito de los principales dirigentes de la Revolución y su liderazgo histórico.
Para lograr sus propósitos, el gobierno de EE.UU. y sus servicios especiales necesitan que el pueblo deje de creer y confiar en sus líderes, la fórmula es clara: presentarlos como corruptos, ineficaces, alejados del pueblo, pertenecientes a una élite rica.
El ejemplo más paradigmático de esta guerra de desprestigio es la invención de una supuesta «dinastía de los Castros» y la mentira sobre la fortuna de Fidel, durante años, la maquinaria propagandística ha utilizado un artículo de la revista Forbes que situaba al Comandante en Jefe entre los hombres más ricos del mundo, con una fortuna de 900 millones de dólares
Sin embargo, la misma revista tuvo que matizar y refutar sus propios cálculos ante la evidencia, mientras Fidel retaba a sus acusadores a demostrar que poseía un solo dólar en el extranjero.
¿Por qué insistir en esta mentira? Porque sin esa imagen del líder corrupto y millonario, no pueden justificar el brutal cerco económico contra Cuba. Si Fidel y sus sucesores dejan de ser percibidos como lo que son —líderes austeros que han compartido las carencias de su pueblo—, el bloqueo perdería su coartada moral. La narrativa de la «dictadura castrista» y la «élite privilegiada» es el pegamento que une la campaña de desinformación con la asfixia material.
La administración estadounidense ha endurecido las medidas coercitivas hasta niveles de persecución extraterritorial, impidiendo que Cuba acceda a mercados de combustible y a tecnologías para la generación eléctrica.
Esta es la «última milla del bloqueo»: convertir el combustible en un arma de exterminio, ahogar a la población con la falta de luz y alimentos para provocar el descontento, y al mismo tiempo se inunda el espacio digital con mensajes que culpan exclusivamente al Gobierno cubano de esa carestía, omitiendo el origen externo del sufrimiento.
El objetivo final no es solo el colapso económico, sino el estallido social. La Casa Blanca aspira a reproducir el guion de las «primaveras», pero con una tecnología mucho más depurada: sincronizar el momento de máxima tensión material con una ofensiva digital imparable que desborde la capacidad de respuesta del Estado, generando la imagen de una nación ingobernable.
El desafío para Cuba es titánico: resistir la presión de un bloqueo que asfixia y, al mismo tiempo, desactivar las bombas de racimo informáticas que explotan en la mente de los ciudadanos.
Washington ha desatado todas sus armas, la batalla actual no se libra solo en las centrales eléctricas o en los mercados; se libra en la mente de cada cubano que, en medio del feroz ataque, decide todavía pensar por sí mismo.
Fuentes consultadas: Trabajos publicados en el periódico Granma (2025-2026); informes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba sobre impacto del bloqueo; declaraciones oficiales de la Administración de Estados Unidos sobre política hacia Cuba; artículos de la BBC y Cubadebate sobre la refutación de la revista Forbes a la supuesta fortuna de Fidel Castro.
(*) Escritor, profesor, investigador y periodista cubano. Es autor de “Juego de Iluminaciones”, “El caballero ilustrado”, “El adversario”, “Enemigo” y “La guerra que se nos hace”.
Foto de portada: Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano.

