Vigencia del plan subversivo, 66 años después (IV y final)
Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.
La vigencia del Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro, tiene total vigencia también en el empleo de la prensa, ahora se le suman las redes sociales y los llamados influencer, en su mayoría tarifados por la CIA, para la erosión y desgaste sistemático de las bases de la Revolución, un entramado denso, que en el 2009, fue actualizado por la CIA, a través de instituciones que aparecen en su nómina y están dispersas por la región.
Se presentó el titulado Programa de apoyo a la sociedad civil cubana, que afirmaba los presupuestos siguientes: Cuba es un ambiente hostil; el gobierno cubano no es socio; los programas de democracia no son aprobados por el gobierno cubano; no hay sociedad civil organizada; no existen socios locales legalmente reconocidos con los que trabajar; si bien no existe un conflicto violento, existen serios obstáculos operativos y de seguridad para la implementación; el monitoreo del gobierno es omnipresente; los socios locales corren el riesgo de ser encarcelados y los implementadores también están en riesgo. Tal y como se evaluaba en 1960 en el texto del Programa de acciones encubiertas.
En su parte fundacional el Programa citado, explicaba, lo que ya se realizaba: “Además del apoyo que se está dando a los medios de prensa, se planifica uno mayor para el futuro. Se han confiscado los periódicos Avance (periódico de Zayas) y el Mundo, ambos cubanos. El Diario de la Marina, uno de los medios más conservadores del hemisferio y publicado en La Habana, está teniendo dificultades y puede que tenga que cerrar muy pronto. Se han hecho gestiones para imprimir semanalmente el periódico Avance en Estados Unidos e introducirlo en Cuba de forma clandestina, y por correo, a todo el hemisferio de forma regular. Se considerará la publicación de las ediciones «Exilio» ya que otros periódicos de vanguardia son expropiados”.
Seguía lo que en realidad era un informe de balance de lo ejecutado en 1959, cuando ya Estados Unidos estaba decidido a destruir al sistema político cubano, aún en proceso de estructuración: “Dentro de Cuba, el grupo de acción controlado por la CIA está produciendo y distribuyendo de forma regular publicaciones anticomunistas y contra Castro. La CIA se haya en contacto con grupos fuera de Cuba a los que se les va ayudar para que produzcan materiales similares e introduzcan de forma clandestina dentro de la Isla.
La promoción del aislamiento político-diplomático estaba en curso, existían relaciones plenas entre los dos países y ya las autoridades estadounidenses financiaban la difamación del sistema cubano y presionaban para obligar a los países a someterse a sus presiones y romper con la Isla: “Dos cubanos prominentes se encuentran en viajes de conferencias por América Latina. Ellos serán seguidos por otros de igual calibre. La misión de esos hombres será ganar el apoyo del hemisferio para la oposición a Castro. Los medios controlados del Hemisferio Occidental (prensa, radio y televisión) apoyarán esta misión, lo mismo que periodistas norteamericanos seleccionados, los cuales serán informados antes de viajar a América Latina”. Tal y como sucedió décadas después cuando se denunció la compra de periodistas dedicados a difamar a Cuba.
Para estas operaciones destinaron 400 000 en una primera partida y después 700 000 dólares, incluía las operaciones de radio y programación, incluyendo la instalación de los transmisores. Mientras para la prensa y publicaciones una primera remesa de 100 000 y una segunda de 500 000 dólares.
Un tema de actualidad, referido a las infiltraciones de terroristas para incursionar en el territorio nacional, como la reciente ejecutada el 25 de febrero, ya entonces se destinó para el aseguramiento logístico de esas acciones, que incluía entrenamiento y material de apoyo aéreo y marítimo para la infiltración y la exfiltración, las cantidades de 200 000 y 1 300 000 dólares.
En el año 2014, se detuvo a un grupo de infiltrados de una titulada Fuerzas de Liberación Cubana (FLC), cuya sede estaba constituida en la ciudad de Hialeah, Miami-Dade, Florida. El seis de mayo de 2014 el Ministerio del Interior de Cuba informó que el 26 de abril, habían sido detenidos a ciudadanos de origen cubano y residentes en Miami, cuando planificaban ejecutar acciones terroristas en el territorio nacional.
Los detenidos reconocieron que pretendían atacar instalaciones militares con el objetivo de promover acciones violentas. Con tales fines, desde mediados del 2013, tres de ellos habían realizado varios viajes a la Isla para estudiar y modelar su ejecución.
Declararon además, que estos planes se han estado organizando bajo la dirección de los terroristas Santiago Álvarez Fernández Magriña, Osvaldo Mitat y Manuel Alzugaray, quienes residen en Miami. Todos los mencionados son conocidos de las autoridades norteamericanas por haber sido investigados en relación a la ideación y desarrollo de actos violentos y la tenencia de grandes arsenales de armas de guerra.
Múltiples son los ejemplos que avalan en contenido y forma la vigencia actual del referido Programa, renovado en abril de 1962 e incluir el fenecido Plan Mangosta, sucedido después por el reclutamiento masivo de emigrados cubanos entrenados en campamentos militares en el territorio estadounidense, que conformaron las llamadas Unidades Cubanas del Ejército de Estados Unidos, preparadas para una invasión revanchista, 2700 cubanos recibieron entrenamiento de guerra y estuvieron listos para agredir a su país de origen. La agresión no cesó, de ese cuerpo mercenario fueron enviados a Vietnam; el Congo ex Belga; a las unidades de contrainsurgencia diseminadas por América Latina; participaron en la “guerra por lo caminos del mundo”, que hostigo a representaciones cubanas y su personal por el mundo; cantera para el Plan Cóndor y elegidos para la guerra sucia de la CIA en Centroamérica. Cuarenta años de empleo mercenario. Los medios y métodos se reciclan pero el propósito es el mismo, destruir un sistema, una nación y una decisión soberana de existir a noventa millas del país más poderoso del mundo.
(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

