Cuba: Crece la amenaza militar de Estados Unidos
Por Héctor Bernardo*
El fracaso en Asia Occidental podría impulsar al presidente estadounidense a llevar adelante una aventura belicista contra la isla. Trump sueña con materializar una obsesión histórica de los líderes norteamericanos: tomar el control de Cuba. Dirigentes de distintas partes del mundo expresaron su preocupación ante las señales de la Casa Blanca y el Pentágono.
El sábado 18 de abril, durante un acto en la ciudad de Phoenix (en el estado de Arizona), el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a lanzar amenazas contra Cuba. El mandatario aseguró: “muy pronto esta gran fuerza hará realidad un día que llevamos 70 años esperando. Se llama: un nuevo amanecer para Cuba”.
Según informó recientemente el medio USA Today, fuentes reservadas del Pentágono habrían asegurado que se realizan preparativos para una acción militar contra Cuba.
Tras el acto, ya a bordo del avión presidencial, al ser consultado por estas versiones, el magnate republicano respondió: “depende de cuál sea tu definición de acción militar”.
Solo 48 horas antes, el 16 de abril, el mismo USA Today publicó que un dron de vigilancia estratégica estadounidense que despegó desde Miami realizó una misión de 12 horas en torno a Cuba y se acercó inusualmente a La Habana y a la Bahía de Guantánamo.
De Irán a Cuba
El fracaso militar y político en la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha dejado en mala posición al mandatario norteamericano. Trump se transformó en blanco de duras críticas de diversos sectores de la política y los medios.
A la obsesión histórica de los líderes norteamericanos por tomar el control de Cuba – obsesión que tiene sus raíces en la propia fundación de los Estados Unidos -, se suma la necesidad del actual mandatario de recomponer su imagen frente a sus propias bases. En ese marco, toma cada vez más fuerza la hipótesis de una agresión contra Cuba, algo que el mandatario republicano y su entorno ya han expresado en reiteradas ocasiones.
El 27 de marzo, el presidente norteamericano había asegurado que, una vez finalizado el conflicto con Irán, “Cuba sigue después”.
Ese mismo día declaró: “Cuba es una isla hermosa. Gran clima. Tendré el honor de tomar Cuba. Ya sea que la libere o la tome, creo que puedo hacer lo que quiera con ella”.
Dos días después, el 29 de marzo, en declaraciones a la prensa, sostuvo: “Cuba va a ser la siguiente. Es un desastre. Es un país fallido y ellos van a ser los siguientes”.

La respuesta cubana
En una reciente entrevista realizada por la cadena estadounidense NBC, al ser consultado por las amenazas lanzadas por Donald Trump, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió: “en los últimos días se han dicho muchas cosas, no solo por el presidente (Trump), sino por otros funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, que realmente denotan un lenguaje, una retórica agresiva hacia Cuba”.
“Somos un país de paz. No promovemos la guerra, no nos gusta la guerra. Propiciamos la solidaridad, la cooperación entre los pueblos, pero estamos dispuestos a defender esa paz que queremos. Por lo tanto, no nos intimidamos y no queremos que nos tome ni la sorpresa ni la derrota”, sostuvo.
Las recientes agresiones militares de Estados Unidos contra Venezuela (el 3 de enero) y contra Irán (el 28 de febrero) muestran que, al menos en esos casos, la estrategia norteamericana buscó cambiar por la fuerza la conducción de esos países (con el secuestro del presidente Nicolás Maduro, en Caracas, y el asesinato del líder supremo, el Ayatola Alí Jamenei, en Teherán).
En otra parte de la entrevista con NBC, al ser consultado sobre la posibilidad de que en Cuba se lleve adelante una estrategia similar a la llevada adelante en Venezuela o Irán, el presidente cubano Díaz-Canel afirmó: “si llegara el momento, no creo que haya justificación para que los Estados Unidos provoquen una agresión a Cuba o para que los Estados Unidos traten de dar un golpe quirúrgico o el secuestro de un presidente en Cuba. Si se produjera, hay combate, hay pelea, nos defenderemos y si nos toca morir, moriremos”.
Luego sostuvo: “no creo que el pueblo norteamericano, que es un pueblo sensible, permitiría o vería bien que su país, que su gobierno invada una pequeña isla que no reporta ninguna preocupación en materia de seguridad nacional para el gobierno de los Estados Unidos. Una isla que quiere paz, una isla que quiere dialogar, una isla donde su pueblo quiere tener una relación directa con el pueblo norteamericano”.
“Además una agresión a Cuba tendría costos: en pérdida de vidas humanas innecesariamente que pueden ser evitadas. Tendría costos materiales y afectaría la seguridad y la estabilidad de Estados Unidos, de Cuba y de la región”, remarcó.

Rechazo internacional
Diversas voces dentro y fuera de Cuba han señalado su preocupación frente a las crecientes amenazas militares de Estados Unidos.
Durante la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, realizada el sábado 18 de abril en Barcelona (España), la presidenta de México, Claudia Sheinbaum llamó a los líderes progresistas allí reunidos a rechazar cualquier agresión militarista contra la isla.
“Quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba. Que el diálogo y la paz prevalezcan”, sostuvo Sheinbaum.
En el mismo marco, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó: “Ningún presidente de ningún país del mundo, por mayor que sea, tiene derecho de imponer reglas a otros países”.
“No podemos despertarnos todos los días por la mañana e ir a dormir por la noche siempre con el tuit de un presidente de la república amenazando al mundo, declarando guerras”, añadió.
Un sector de la dirigencia argentina también se sumó al rechazo a las amenazas de intervención militar contra Cuba.
Los diputados Juan Marino, Hugo Yasky, Jorge Araujo Hernández, Pablo Todero y las diputadas Hilda Aguirre, Ana María Ianni, Sabrina Selva, Nancy Sand, Lorena Pokoik, Gabriela Pedrali y Blanca Osuna presentaron un proyecto de declaración para que el Congreso Nacional argentino “exprese su rechazo a las declaraciones formuladas por el presidente de Estados Unidos de América, Donald J. Trump, contra la República de Cuba.
Entre otros puntos, el texto señala que “toda amenaza o agresión contra Cuba compromete la paz, la seguridad y la estabilidad de toda la región”.
En sus fundamentos hace un recuento de las amenazas lanzadas por el presidente Trump en los últimos meses contra la isla y remarca que “si esas amenazas se concretan mediante invasión, incursión armada, bombardeo, ocupación, captura o secuestro de autoridades cubanas” habría una violación flagrante de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como así también de la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La isla sufre uno de sus peores momentos de asfixia provocada por el endurecimiento del ilegal e ilegítimo bloqueo comercial, económico y financiero (que ahora también es energético). La perversión camina sin frenos por los pasillos de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono. Trump sueña con consumar una obsesión histórica de los líderes norteamericanos y consolidar su proyecto geopolítico. El tiempo corre. La moneda parece estar girando en el aire. Solo los pueblos pueden frenar las criminales acciones de un imperio atrapado en su decadencia.
Héctor Bernardo* – Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP. Miembro del equipo de PIA Global.
Foto de portada: Imagen creada por IA
Tomado de Noticias PIA.

