El pueblo boliviano se levanta contra el gobierno neoliberal de Rodrigo Paz
Por Colectivo Comunicacional el Club del Té con Té.
Bolivia atraviesa una de las mayores crisis sociales y políticas de los últimos años. Desde hace semanas, organizaciones campesinas, indígenas, obreras, mineras y sindicales mantienen movilizaciones, marchas y bloqueos en distintos puntos del país contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, denunciando el deterioro económico, el desabastecimiento y el avance de políticas neoliberales que profundizan la desigualdad y la dependencia externa.
Las movilizaciones cuestionan el alineamiento del gobierno con agendas económicas externas y modelos de libre mercado que históricamente han subordinado a Bolivia a intereses transnacionales. Para muchos movimientos sociales, el proyecto político de Rodrigo Paz representa una restauración conservadora que intenta desmontar el horizonte plurinacional, indígena y soberano construido desde las luchas populares e impulsado por el Movimiento al Socialismo.
Junto con las movilizaciones se ha intensificado el discurso de criminalización contra quienes protestan.
Desde distintos medios de comunicación, sectores empresariales y vocerías políticas, los manifestantes han sido señalados como “violentos”, “irracionales” o “salvajes”, reproduciendo una narrativa profundamente clasista y racista que históricamente ha intentado deslegitimar las luchas indígenas y populares en Bolivia. La estigmatización de campesinos, indígenas y habitantes de El Alto evidencia cómo persisten estructuras coloniales que consideran peligrosa toda irrupción de los sectores históricamente excluidos en la vida política del país.
La criminalización de la protesta no solo busca justificar la represión, sino también disciplinar políticamente a los pueblos movilizados y negar la legitimidad de sus demandas. En Bolivia, el racismo estructural continúa manifestándose cuando las voces indígenas y populares son reducidas al silencio, mientras las élites económicas y urbanas monopolizan los espacios de representación y legitimidad pública.
Mientras el gobierno acusa a sectores opositores y organizaciones sociales de buscar desestabilización, desde las calles emerge otra narrativa: la de un pueblo que se resiste al retorno del neoliberalismo, al saqueo de los recursos naturales y a las nuevas formas de colonialismo económico y político.
En Bolivia, la memoria de las luchas populares sigue viva. Hoy, lunes 18 de mayo del 2026, miles de personas se movilizan defendiendo soberanía, dignidad y justicia social.














