El cambio climático y los 1 000 millones de niños amenazados por sus efectos

Por Patricia María Guerra Soriano / Colaboración especial para Resumen Latinoamericano

Mientras escribo y usted lee, 240 millones de niñas y niños están muy expuestos a las inundaciones costeras; 330 millones, a las inundaciones fluviales; 400 millones, a los ciclones; 600 millones, a las enfermedades transmitidas por vectores; 815 millones, a la contaminación por plomo; 820 millones, a las olas de calor; 920 millones, a la escasez de agua y 1000 millones, a niveles cada vez más elevados de contaminación atmosférica.

Son números apabullantes que demuestran la realidad de un cambio climático muchas veces obviado en los planes gubernamentales para el desarrollo social. Son las cifras lamentables que dibujan cómo la crisis del clima es también la crisis de los derechos humanos de los niños, tal como afirmó, Henrietta Fore, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Alrededor de 1000 millones de niños, casi la mitad del total de 2 200 millones que hay en el mundo, viven en alguno de los 33 países considerados de “muy alto riesgo” por su exposición a los efectos climáticos, de acuerdo con el Índice de Riesgo Climático de la Infancia emitido por el organismo internacional, el primer análisis exhaustivo de los perjuicios climáticos desde la perspectiva de los niños.

En el índice-precisó Unicef- las naciones se clasifican en función de la exposición de los infantes a las perturbaciones climáticas y medioambientales. En este sentido, la mayor tensión es soportada por los niños de la República Centroafricana, el Chad, Nigeria, Guinea y Guinea-Bissau.

Presentado en colaboración con “Viernes para el Futuro”, movimiento mundial de lucha por el clima de los jóvenes, el estudio de Unicef estima que 850 millones de niños (uno de cada tres en el mundo) viven en zonas donde se solapan cuatro perturbaciones climáticas y medioambientales.

Así, no menos de 330 millones de niños (uno de cada siete en todo el mundo) viven en zonas afectadas como mínimo por cinco peligros considerables.

Según el análisis, los 33 países de “muy alto riesgo” son responsables tan solo del 9 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. En cambio, entre los diez países más contaminantes, los cuales representan casi el 70 % de las emisiones mundiales, solo se encuentra una de las naciones de elevado riesgo.

Esa incoherencia tras la cual los que más contaminan son los menos afectados fue confirmada por Fore cuando expresó: “El cambio climático es profundamente desigual. Aunque ningún niño es responsable del aumento de las temperaturas mundiales, ellos sufrirán las peores consecuencias. Los niños de los países menos responsables sufrirán más que nadie”.

Escuchar a los niños y a las niñas y mejorar su acceso a servicios esenciales como el agua, el saneamiento, la salud y la educación son las tareas pendientes de los Gobiernos y las empresas que pueden aumentar la capacidad para sobrevivir a los peligros del clima.

Henrietta Fore confía en que aún queda tiempo para actuar como sinónimo de aumento de inversiones destinadas a la adaptación y la resiliencia al clima en los servicios más importantes para la infancia; de reducción de las emisiones de gases contaminantes; de educación sobre el clima y competencias ecológicas, y de inclusión a los jóvenes y niños en las decisiones relacionadas con el clima a nivel regional, nacional e internacional.

Foto de portada: un.news

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