Cuba: Sigue la pelea entre el amor y el odio… ¿quién da más?

Por Arleen Rodríguez Derivet.

Con fragmentos de la conversación que se transmitió en la noche del martes por el canal de Puentes de amor en Youtube, comenzó este jueves Chapeando, que dedicó su emisión a comentar las dos tendencias -amor/odio- que se enfrentan hoy ante las audiencias de las redes sociales al abordar todo lo relacionado con Cuba.

En el audio seleccionado, Israel Rojas da detalles y esclarece muy bien las razones por las que se canceló el concierto de Buena Fe en Canadá. Nada que ver con una supuesta victoria de los «odiadores» que presumen de haber sido los responsables de la cancelación.

El líder de Buena Fe compareció desde Panamá, donde la banda será animadora principal de las actividades por la apertura de la Casa Cuba, un evento de honda significación para las históricas relaciones de solidaridad entre ambas naciones.

Y hasta allá llegó el odio, con llamadas amenazantes de Alain, el Paparazzi cubano anunciando un repudio a la agrupación. Israel se preguntó por qué esa persecución al grupo, que no es ni mucho menos un ente político. «Es que la dignidad tiene un peso político y tiene un peso humano», respondió Lazo, quién además aprovechó la directa para descalificar por hipócrita la cínica pose de defensores de la reunificación familiar de los tres congresistas de origen cubano que acaban de firmar oportunistamente una carta a Biden donde dicen pedirle todo lo que hasta ahora exigieron que no se haga en relación con Cuba.

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Es que si alguien conoce bien lo que hacen estos congresistas del sur de la Florida ese es Carlos Lazo, el profesor que está librando una batalla contra el odio a través de su proyecto Puentes de Amor y ha tenido que soportar un boicot y una agresión permanente de esa derecha recalcitrante, cuyo vocero desprestigiadísimo se la pasa acusando a Lazo y a todo el que se oponga al bloqueo, como agente castrista y de la Seguridad del Estado.

A propósito del tema, se habló de las acusaciones que se cruzan entre los influencers de la llamada oposición, incriminándose mutuamente entre ellos de ser (siempre los otros) agentes de la Seguridad del Estado cubano.

En una suerte de uno contra todos y todos contra todos, el capítulo más fresco lo protagonizan Saylí González, la que se bajó de Archipiélago y Otaola, cuyas plataformas, según el Guerrero, podrían estar siendo investigadas por sus constantes mensajes de odio. Otaola hizo pública una carta sobre la madre de Saylí como trabajadora de una institución del estado cubano.

En un fragmento de esta pelea, que publicó el Guerrero cubano el martes en la noche, Saylí habla de las amenazas que ha recibido como resultado de los mensajes de Otaola.

De confirmarse lo que dice el Guerrero, investigar a Otaola ha demorado bastante. Sus explícitos mensajes de odio y convocatorias al linchamiento público de muchas personas, incluyen además un lenguaje grosero y amenazante que, supuestamente, ninguna red social admite.

Contrario a lo que se argumenta para cerrar canales y perfiles, la impunidad parece prevalecer en el caso del alter ego de María Elvira, cuyos mensajes de odio le han llevado a creer que él puede torcer voluntades desde el rancho donde lo visita y aplaude la derecha recalcitrante del sur de la Florida.

En las últimas horas ha circulado en redes un chat no confirmado, donde supuestamente Otaola afirma haber conseguido, otra vez, la identidad del Guerrero cubano, que él estaría revelando muy pronto.

Sea o no sea auténtico el chat, ya salió una de las primeras víctimas del odio de Otaola, el humorista Juan Karlos el Gordo, quien casi infarta como consecuencia de las amenazas a su familia y la pérdida de contratos de todo tipo cuando el youtuber de Miami lo identificó como el Guerrero, algo de lo que nunca se ha retractado públicamente. Con un breve audio del emplazamiento del humorista al odiador, Chapeando cerró su emisión de jueves, dejando un comentario al aire:

Si la justicia funcionara para Cuba en Estados Unidos, seguramente prosperaba la demanda de Juan Karlos. Esa sí sería una acción contra los mensajes de odio.

Tomado de Cubadebate.

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