Venezuela: La economía es un «capitalismo de bodegones”? Un nuevo ataque contra el proceso bolivariano

Por Geraldina Colotti.

No dejarse desviar por los acontecimientos ni por los vientos que, gracias a las redes sociales, ocultan su origen y causas. Esta es la primera tarea del analista internacional, siempre que se aproveche de las herramientas de lectura que proporciona el marxismo, que siguen siendo muy eficaces para «descifrar» tanto los mecanismos de las sociedades “complejas” como los mecanismos de las que están en desarrollo. La revolución digital, puntualmente analizada por el presidente Maduro en las “3 R.nets” como un pasaje crucial, amplifica, de hecho, también la difusión de “relatos” posmodernos tóxicos, que la guerra mediática se encarga de posicionar.

Como «prueba», se saca a la palestra algún exchavista, vanidoso y rencoroso, de pronto «visibilizado», no porque los medios hegemónicos se hayan convertido en defensores del socialismo «puro», sino porque el tema en cuestión lleva agua al molino enemigo. El “relato”, ataviado con gráficos y datos sin correlación dialéctica y perspectiva histórica, está lleno de contradicciones, pero sirve para desorientar y quitar simpatías internacionales a la revolución bolivariana, siendo funcional a la estrategia de “cambio de régimen”, espasmódicamente buscada por el imperialismo para apropiarse de los recursos de los pueblos y someterlos.

En este caso, el «relato» tóxico que la guerra mediática pretende colocar dice que el proceso bolivariano no va hacia el socialismo sino que se está convirtiendo en una «economía capitalista de bodegones».

El término “bodegón” se utiliza para describir a los supermercados de bienes importados a los que, en estos años de guerra económica, el gobierno les ha concedido una desgravación fiscal para traer dinero en efectivo al país, cuyos ingresos habían caído a mínimos históricos. Pero si Maduro es un tortuoso capitalista, ¿por qué el imperialismo lo sigue considerando un enemigo acérrimo al punto de ponerle precio a su cabeza? ¿Y por qué la derecha está tan desatada contra el impuesto financiero a las transacciones en dólares votado por el parlamento venezolano?

La respuesta a este tipo de simplificaciones de una materia compleja viene de las reuniones públicas que Maduro y los ministros de su gobierno (por cierto, con el nombramiento de otras tres mujeres, el número de ministros llega a 13) realizan diariamente. En el dedicado a los trabajadores y trabajadoras, el mandatario tomó de frente este «relato» por boca de algunos delegados de los Consejos Productivos (CPT), quienes hablaron de la importancia del control obrero en las fábricas y le presentaron críticas y propuestas. Tema también retomado durante el programa de Diosdado Cabello, Con El Mazo dando, que arrancó hace 8 años, en medio de la guerra económica.

Luego se realizó un encuentro con los empresarios, considerados uno de los 17 motores de la economía. Hay que tener como premisa que en Venezuela existe el capitalismo de los grandes empresarios -más nacionalistas o más especuladores-, pero también está la familia que empuja un cacharro de dos ruedas sobre el que conduce a vender tortas o legumbres, y que es considerada un empresa privada, aunque sea de carácter familiar. De hecho, el chavismo también ha tratado de regular la llamada “economía informal”, muy extendida en el continente.

Este encuentro tuvo, por tanto, como objetivo impulsar el sector del «emprendimiento productivo» y potenciar la financiación y la atención directa «a hombres y mujeres que quieran aportar su propia iniciativa al crecimiento económico nacional». Como parte de las medidas adoptadas por el ejecutivo, se estableció la plataforma www.emprenderjuntos.gob.ve para censar a todos los emprendedores del país, evitar la evasión fiscal, brindar apoyo legal y financiero y organizar una redes responsable.

En el “relato” toxico mencionado anteriormente, se dice que el 95% de los venezolanos es pobre, el 70% se encuentra en extrema pobreza y «la desigualdad es más aguda que en Colombia o Brasil». Ciertamente, el impacto en el Índice de Desnutrición fue directamente proporcional al número de medidas coercitivas unilaterales impuestas por el imperialismo. Sin embargo, estas cifras parecen discrepantes con las de la Cepal, que estima el nivel de pobreza regional en menos del 35%, y el de pobreza extrema en menos del 14%, y con las de la FAO según las cuales el riesgo de inseguridad alimentaria, en Venezuela, afecta a 7,8 millones de personas.

El tema es que, ahora que la economía se recupera, al «relato» de la «crisis humanitaria» que ha querido provocar la intervención imperialista, se superpone el de una Venezuela como «capitalismo de bodegones», donde los productos importados cuestan más que en los mercados de los países de origen. No se trata de negar ni la existencia de esta realidad, ni el “descubrimiento del agua caliente” para lo cual los países desarrollados serían un capitalismo “más regulado”, sino de ver la araña que teje la telaraña.

Intentar recomponer una economía distorsionada en su origen, como la heredada de la revolución bolivariana, ya ha representado una empresa titánica. La idea de desmantelar el viejo andamiaje del estado burgués desde adentro drenando recursos directamente a la base (las misiones y la gestión directa del poder popular) también es un desafío abierto que ha tenido costos y repercusiones. Pero, dirigir el timón para evitar el abismo sin perder el rumbo mientras la tormenta te da justo una oportunidad de no hundirte, ha sido y sigue siendo una auténtica epopeya.

Sabemos que los alimentos históricamente han sido utilizados en conflictos bélicos tradicionales o no convencionales como arma para desestabilizar un país. Esto ataque se evidencia desde 2001 con los paros agrarios contra la Ley de Tierra y Desarrollo Agrario, que continuaron con constantes dinámicas de acaparamiento y escasez inducida, ligadas a actividades desestabilizadoras antes y después del golpe de 2002.

Un sabotaje que acompañó al de la industria petrolera, luego repetido contra la Ley de Seguridad y Soberanía agroalimentaria en un contexto mundial marcado por el aumento de los precios de los alimentos y por otro capítulo de la crisis estructural del capitalismo, la financiera de 2008. Lo mismo ocurrió en 2013 con la Ley de Precios Justos y luego, a partir de la muerte de Chávez, con el derribo progresivo de las condiciones de vida y alimentación alcanzadas hasta 2014. La persecución contra los Comités de abastecimiento y producción, los Clap, con los que el gobierno ha contrarrestado este sabotaje llevando los productos directamente a las familias, es resumida por el secuestro y la deportación del diplomático-empresario Alex Saab, quien intentaba importar alimentos y medicinas al país bloqueado por «sanciones».

Más que «relato» tóxicos y simplificaciones, el laboratorio bolivariano necesita apoyo porque, en un sistema-mundo dominado por la globalización capitalista que no permite «islas felices», la presión y el chantaje para impulsarlo hacia un «realismo capitalista» que propugna la mortífera «carrera al centro» emprendida por la antigua izquierda en Europa, es un verdadero espectro: que sólo se puede contrastar con el crecimiento de la conciencia organizada de las clases populares a nivel internacional. Mientras tanto, la clase obrera venezolana iniciará su Segundo Congreso, dedicado a José Chino Khan, el próximo 2 de marzo. Durará hasta noviembre.

Aquí la entrevista a una delegada.

Rosa Yaquelin Peña Aparicio, abogada de 39 años de edad, nació en en Valencia (estado Carabobo). Hoy es recidenciada en la ciudad del Vigía (estado estado Mérida), donde está empleada en la entidad de trabajo Alina foods c.a. desde hace 12 años. Desde el 2015, está empresa se encuentra bajo el control obrero. Rosa es integrante de la Junta administradora especial y del Consejo Productivo de los trabajadores y trabajadoras (Cptt), coordinadora de los Cptt del estado Mérida, coordinadora de la Vicepresidencia de la clase obrera del Psuv del estado Mérida y vicepresidenta de la Central Bolivariana socialista de trabajadores de la ciudad, el campo y la pesca del estado Mérida. La entrevistamos después su interlocución directa en los “miercoles productivos” con el presidente Nicolás Maduro.

¿Cómo nació tu conciencia política?

Desde el momento que escuché al comandante Chávez, dónde reflejó el reconocimiento a la clase trabajadora, dónde nos inculcó en su mensaje el amor a la patria, dónde nos enseñó lo importante que es la defensa de nuestro país.

¿Qué trabajo estás haciendo ahora? Háblanos de tu lugar de trabajo

En este momento llevo la responsabilidad junto a toda la clase obrera de direccionar la entidad de trabajo Alina foods c.a. después que los empresarios la cerraran de manera arbitraria desde el 2015. Allí nos dedicamos a la fabricación de productos tipo pasa boca, papitas , platanitos, tozineta , entre otros. Nuestra visión siempre va ser producir sonrisas en los niños venezolanos con nuestros productos.

¿Cómo se organiza la producción y cuáles han sido las consecuencias del bloqueo económico?

De manera semanal se planifica la producción, junto a los trabajadores y trabajadoras, este bloqueo ocasionó obstáculos para la adquisición de recursos, piezas de repuestos…, afectando la producción y los ingresos de los trabajadores y su poder adquisitivo.

¿Cómo reaccionaron los trabajadores y trabajadoras organizados en los CPT?

Con mucho compromiso para asumir esta responsabilidad, realizando un gran trabajo para lograr que sea un éxito, demostrando que los trabajadores con formación logramos producir, administrar y comercializar, dejando establecido el éxito de la gestión obrera.

¿Cómo evalúa la propuesta de las 3Rs. net y cómo lo entienden los trabajadores y trabajadoras?

Como el momento histórico que vivimos en Venezuela es necesario la propuesta de las 3R. net, siendo que: la Resistencia es la que hemos enfrentado todos los venezolanos, en especial los trabajadores y trabajadoras ya que nuestro salario se desvaneció; el Renacimiento es lo de la organización de los trabajadores: la Revolución la necesitamos en cada trabajador y trabajadora para impulsar la producción, y así combatir el bloqueo que enfrentamos todos los venezolanos.

¿Cuáles son sus propuestas y qué espera del presidente y del gobierno bolivariano?

Seguir implementando puño de hierro, para fortalecer la participación protagónica de los trabajadores en las empresas, en todas las instalaciones; la aprobación del reglamento de la ley constitucional de los Cptt. Espero todo el apoyo y respaldo de todos los entes para el compromiso y la protección de los trabajadores y sus propuestas para levantar la producción y así la economía del país.

¿Cuál es tu análisis de la situación económica que vive Venezuela?

Venezuela vive la peor guerra económica de toda su historia, incitada por el imperio aliado a la derecha venezolana, para crear un estallido social y que el pueblo se revelara en contra de nuestro gobierno y renegara la revolución. Pero realmente esto plan se consiguió con un pueblo consciente que tiene muy claro sea el sentido de las 3R, sea el objetivo y la meta que nos trazamos como pueblo de derrotar ese plan. La Patria no se vende, la Patria se defiende.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

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