El increíble realce económico de Venezuela

Por Hedelberto López Blanch * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano. 

Ni ellos mismos lo pueden creer. Pese a imponerle más de 400 “sanciones” económico-financieras, enfilar enormes campañas difamatorias en los medios de comunicación hegemónicos, lanzar agresiones, sabotajes contra empresas y  servicios públicos, Venezuela tendrá este año el mayor incremento económico de América Latina.

El banco Credit Suisse Group AG, informó recientemente que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela está a punto de crecer 20 % en 2022 en comparación con 2020, ya que un aumento en la producción de petróleo impulsa un repunte vertiginoso.

El Credit Suisse, una de las entidades bancarias más importantes del orbe, revisó su pronóstico para la producción económica de 2022 desde 4,5% anterior, y concluyó que el PIB se expandirá 8 % adicional en 2023, por encima de su estimación anterior de 3 %. 

En su informe, el banco detalla que la recaudación de impuestos en términos de dólares este año podría expandirse más del 40 %, las importaciones crecerían más de 15 % y que Venezuela registrará un superávit en cuenta corriente de alrededor de 4 000 millones de dólares. También redujo su pronóstico de inflación general anual para fin de año a 70 %, desde una proyección anterior de 150 %.

Cuando uno analiza estos números y a la par observa cómo renacen los mercados, las empresas, los servicios públicos y la vida cotidiana en la nación bolivariana, se comprende el gran esfuerzo que han realizado sus dirigentes para mantener y desarrollar el país pese a las disímiles acciones lanzadas desde Estados Unidos y sus aliados en aras de derrocar al gobierno de Caracas.

Muchos en Occidente apuntaron a la inminente caída de la Revolución Bolivariana y para tratar de lograrlo, Estados Unidos impuso una tras otras las infames “sanciones” que como es lógico profundizaron la crisis económica y social de esa nación suramericana.

Con el fallecimiento de Hugo Chávez Frías en 2013, Washington pensó que Venezuela no podría resistir y al ganar las elecciones generales Nicolás Maduro en ese año y en el 2019, arreciaron las extorsiones.

La sucesión de ataques se inicia el 9 de marzo de 2015 cuando el ex presidente Barack Obama declaró a Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad política y exterior de Washington” y le impuso a esa nación un grupo de medidas coercitivas.

Primeramente fueron congelados los activos de funcionarios venezolanos en Estados Unidos y se extendió después a toda persona que el secretario del Tesoro y el de Estado, acusaran de responsable o cómplice de acciones que Washington definiera como ilícitas. 

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se amplió el bloqueo económico, financiero y comercial. Ya en agosto de 2017, se había cerrado el acceso, tanto del gobierno como del sector petrolero, al financiamiento internacional, precipitando el default de la deuda soberana y la caída de la producción de hidrocarburos.

Desde 2019 se le privó prácticamente de todos sus ingresos en dólares, una vez que la empresa petrolera nacional, PDVSA, fue crucificada.

La nota más inhumana de esa política resultó cuando el mundo padecía la pandemia de Covid 19 y a Venezuela no la dejaron obtener ningún crédito ni disponer del oro y del capital monetario que tiene congelado en diferentes países occidentales, y enfrentó ese enorme impacto con la solidaridad de otras naciones amigas y la inteligencia política de sus dirigentes.

A la altura de 2022 a Caracas se le niega utilizar sus fondos de capitales congelados; el acceso al financiamiento de emergencia del Fondo Monetario Internacional y a los Derechos Especiales de Giro, que incluso países en guerra civil como Libia han logrado recibir.

Los analistas consideran que las orientaciones de política macroeconómica seguidas por Venezuela han dado un giro de 180 grados, lo cual ha empezado a rendir dividendos y no se puede hablar de una burbuja económica pasajera.

En 2021 la inversión creció 3,1 % mientras el comercio exterior y las exportaciones avanzaron 30 % sobre todo las de las ramas no petroleras. Se logró que las bolsas mensuales que se entregan a las familias fueran llenadas con recursos netamente venezolanos y se alcanzó un 4,9 % de aumento en el consumo de los hogares con lo cual se comienza a reactivar la economía real.

La hiperinflación de períodos anteriores se redujo y en la actualidad es de 8,2 %, la más baja desde 2015.

La pobreza disminuyó del 18.4 % al 17.7 %, en medio de la recuperación económica; la pobreza extrema se mantuvo al mismo nivel de 4.1 %. Para el 2025 el gobierno se propone eliminar completamente este negativo índice.

Uno de los triunfos más relevantes en esta batalla económica fue haber alcanzado en 2021 que la producción petrolera llegara a un millón de barriles diarios por lo cual se duplicó la del año anterior y para 2022 la perspectiva es que alcance los dos millones de barriles. 

El plan de vivienda no se detuvo en ningún momento y la población ha sido beneficiada con la construcción y entrega de 4.000.000 casas. Para 2022, se espera edificar otros 500.000 inmuebles.

Como afirma el dicho, los detractores de la Revolución Bolivariana no pueden tapar el sol con un dedo. El astro rey los esta cegando.

 

(*)  Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en Estados Unidos”, «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otros.

Foto de portada: VTV.

 

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